La firma israelí de ciberseguridad Koi Research ha acusado a Urban VPN Proxy, una extensión gratuita con más de seis millones de usuarios, de espiar y vender las conversaciones que las personas mantenían con sus asistentes de inteligencia artificial. Según el informe, el software recopilaba en secreto mensajes, respuestas y metadatos de plataformas como ChatGPT, Claude, Gemini, Microsoft Copilot y Meta AI, y los enviaba a servidores propios para su venta a terceros.
El caso ha generado gran impacto en el sector tecnológico por el contraste entre la imagen de privacidad que ofrecía la extensión y su comportamiento real. Urban VPN Proxy, disponible en las tiendas de Chrome y Edge, aparecía con la insignia Featured, un sello que certifica haber pasado revisión manual de calidad por parte de Google o Microsoft. Pese a ello, desde julio de 2025 incorporó código capaz de interceptar las conversaciones completas de los usuarios con sus sistemas de inteligencia artificial.
Quién es Koi Research
Koi Research es la división de investigación de la empresa israelí Koi Security, especializada en análisis de software y detección de comportamientos anómalos en extensiones y aplicaciones. La compañía ha publicado varios informes que posteriormente fueron confirmados por otras firmas de ciberseguridad, como el caso de un paquete de NPM que robaba mensajes de WhatsApp o la campaña de malware GhostPoster en Firefox. Su motor de análisis, Wings, monitoriza miles de extensiones para detectar patrones de espionaje y exfiltración de datos antes de que lleguen a los usuarios.
Conversaciones completas vendidas a terceros
El informe de Koi explica que la extensión inyectaba scripts personalizados en los principales servicios de IA, como chatgpt.js o claude.js, capaces de interceptar todo el tráfico entre el usuario y la plataforma. Los investigadores detectaron que el código sobrescribía funciones básicas del navegador, como fetch() o XMLHttpRequest, para acceder a las solicitudes y respuestas antes de que fueran procesadas por la página. Así, cada conversación era copiada y enviada a los dominios analytics.urban-vpn.com y stats.urban-vpn.com.
La recolección de datos, según Koi, no dependía del uso del servicio VPN: ocurría incluso si el usuario no estaba conectado al túnel cifrado. “La única forma de detener la exfiltración es desinstalar completamente la extensión”, señalan los autores del informe. Entre los datos recogidos se incluían los textos enviados al asistente, las respuestas generadas, los identificadores de sesión, las fechas y el modelo de IA utilizado.
Un supuesto escudo de protección que servía para espiar
Urban VPN promocionaba una función llamada “AI protection”, que afirmaba revisar los mensajes de los usuarios para evitar que compartieran información personal o enlaces inseguros. Pero el análisis de Koi muestra que esta función era independiente del sistema de vigilancia: aunque se desactivara, la recolección de datos seguía activa. En la práctica, la extensión advertía sobre riesgos de privacidad mientras filtraba la información más sensible.
Ocho millones de usuarios afectados
Además de Urban VPN Proxy, Koi detectó el mismo código en otras siete extensiones del mismo editor, entre ellas 1ClickVPN Proxy, Urban Browser Guard y Urban Ad Blocker. En conjunto, estas aplicaciones suman más de ocho millones de usuarios en Chrome y Edge. Todas, excepto una, lucen el distintivo Featured, lo que refuerza la crítica de los investigadores: los sistemas de revisión de Google y Microsoft no detectaron el comportamiento malicioso pese a su política que prohíbe vender o transferir datos de usuario a terceros.
La empresa detrás: BiScience
Urban VPN pertenece a Urban Cyber Security Inc., una filial de la compañía israelí BiScience Ltd., especializada en análisis publicitario. BiScience comercializa herramientas de seguimiento como AdClarity y Clickstream OS, orientadas a recopilar datos de navegación y comportamiento de usuarios. Su propia política de privacidad reconoce que los datos se comparten con empresas asociadas “para generar perspectivas comerciales y análisis de marketing”.
Koi sostiene que este caso marca una nueva fase en la industria del rastreo, pasando de recolectar historiales de navegación a capturar conversaciones completas con sistemas de inteligencia artificial, que pueden incluir datos médicos, financieros o laborales.
Un fallo del sistema de confianza
El hecho de que las extensiones sigan disponibles en las tiendas oficiales con sello de confianza ha levantado dudas sobre la eficacia de los mecanismos de revisión. “Cuando una extensión promete privacidad pero vende tus datos más personales, el sistema entero ha fallado”, afirma Idan Dardikman, investigador de Koi. La empresa recomienda a los usuarios desinstalar inmediatamente cualquier extensión de la marca Urban y asumir que sus conversaciones con IA desde julio de 2025 pueden haber sido compartidas con terceros.
Sobre Koi Research
Koi Research es la división de investigación de la empresa israelí Koi Security, especializada en el análisis de software y la detección de comportamientos maliciosos en extensiones y aplicaciones. La compañía se ha ganado reconocimiento en el sector por descubrir amenazas reales, como un paquete de NPM que robaba mensajes de WhatsApp o el malware GhostPoster en Firefox, cuyos hallazgos fueron luego verificados por otras firmas de ciberseguridad. Su plataforma de análisis, llamada Wings, monitoriza miles de extensiones y paquetes de software para detectar riesgos antes de que afecten a los usuarios.
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