El Gobierno chino ha dado un paso decisivo en su carrera por la autonomía tecnológica: desde julio de 2025, obliga a los centros de datos estatales a utilizar al menos un 50% de circuitos integrados fabricados en China. Esta política busca reducir la dependencia de compañías como NVIDIA o AMD, vetadas por las sanciones de Estados Unidos. Huawei se perfila como la gran beneficiada, al liderar el desarrollo de GPU y memorias HBM3 producidas localmente. Sin embargo, aún enfrenta desafíos técnicos y de capacidad que podrían frenar esta ambición. China se juega en este terreno su papel como potencia en inteligencia artificial.
Una imposición estratégica para romper con Occidente
El diario South China Morning Post confirmó que la antigua recomendación del Gobierno chino a sus centros de datos se ha convertido en una norma obligatoria: deberán utilizar al menos un 50% de chips producidos en China en sus servidores. Esta decisión es una respuesta directa a las sanciones tecnológicas impuestas por Estados Unidos y sus aliados, que impiden a las empresas chinas adquirir GPU avanzadas de fabricantes como NVIDIA, AMD o Cerebras.
La orden se enmarca dentro de la estrategia nacional liderada por Xi Jinping para lograr la autosuficiencia en sectores clave, como la inteligencia artificial. En este contexto, Huawei emerge como el actor más destacado.
Huawei, protagonista de una carrera contrarreloj
La empresa invierte más de 25.000 millones de dólares anuales en I+D para el desarrollo de hardware de IA. Su objetivo inmediato: igualar o superar las prestaciones de la GPU H100 de NVIDIA. Huawei ya ha presentado dos soluciones clave: el Ascend 910D y el Ascend 920. Este último se perfila como el reemplazo natural para la H20 de NVIDIA dentro del mercado chino.
Ambos chips se producirán a gran escala en la segunda mitad de 2025, utilizando tecnología de integración de 6 nanómetros desarrollada en colaboración con SMIC, el principal fabricante de semiconductores de China.
Cuellos de botella tecnológicos
A pesar del avance, Huawei enfrenta serias limitaciones. Según Jeffrey Kessler, subsecretario de Comercio de EE.UU., “la capacidad de producción de chips Ascend de Huawei para 2025 será de 200.000 unidades o menos”, y probablemente toda esa producción se destinará al mercado nacional.
El principal obstáculo técnico está en el proceso de litografía. SMIC depende de equipos de ultravioleta profundo (DUV) de ASML, una tecnología que requiere técnicas como el multiple patterning para alcanzar resoluciones de 5, 6 y 7 nm. Esta técnica encarece la producción y reduce el rendimiento por oblea, lo que limita la capacidad de abastecer la demanda interna.
Un avance inesperado: memoria HBM3 «made in China»
Hasta ahora, el otro gran cuello de botella era la falta de memorias HBM fabricadas en China. Las GPU para IA requieren chips de memoria de ancho de banda elevado (HBM), tradicionalmente producidos por Samsung, SK Hynix y Micron. Sin embargo, según DigiTimes Asia, Huawei ya está probando los primeros chips HBM3 producidos íntegramente en China.
Esta noticia representa un avance estratégico: China podrá sustituir las memorias HBM extranjeras con componentes locales, lo que acelera su autonomía tecnológica en IA.
UCM: el algoritmo que da sentido al hardware
Huawei no solo apuesta por el hardware. En julio de 2025, durante el Foro de Aplicaciones y Desarrollo de Razonamiento de IA Financiera celebrado en Shanghái, presentó su algoritmo UCM (Unified Cache Manager). Este sistema actúa como una caché inteligente que decide en qué tipo de memoria almacenar cada dato según su latencia. Así, puede reducir la latencia de inferencia hasta en un 90%.
Huawei ha anunciado que este algoritmo será de código abierto en septiembre, lo que podría impulsar su adopción en todo el ecosistema chino.
Consecuencias globales
La combinación de presión política, inversión estatal y liderazgo empresarial está empujando a China hacia una independencia acelerada en el sector de los semiconductores para IA. Si Huawei logra escalar su producción y superar las barreras tecnológicas actuales, China podría reducir significativamente su dependencia de Occidente.
Esto tendría implicaciones geopolíticas enormes: una IA soberana no solo reduce vulnerabilidades ante sanciones, sino que refuerza la capacidad de China para disputar el liderazgo global en tecnología. Mientras tanto, empresas como NVIDIA y AMD deberán repensar sus estrategias en uno de los mercados más grandes del mundo.

