China frena la dependencia de Nvidia
El regulador de internet de China ha dado un paso firme en la guerra tecnológica con Estados Unidos al prohibir a las principales compañías del país adquirir chips de Nvidia. Según el Financial Times, la CAC comunicó esta semana a empresas como ByteDance y Alibaba que detuvieran las pruebas y pedidos del RTX Pro 6000D, procesador diseñado específicamente para el mercado chino.
Este veto va más allá de las restricciones anteriores, que se centraban en el chip H20, una versión adaptada de Nvidia para cumplir con los límites impuestos por Washington a las exportaciones hacia China.
Reacción de Nvidia y de Jensen Huang
El consejero delegado de Nvidia, Jensen Huang, respondió en una rueda de prensa en Londres: «Solo podemos estar al servicio de un mercado si el país quiere que lo estemos». Y añadió: «Estoy decepcionado con lo que veo, pero tienen agendas más amplias que resolver entre China y Estados Unidos y soy paciente al respecto. Seguiremos apoyando al Gobierno chino y a las empresas chinas como quieran».
Aunque Nvidia había lanzado el RTX Pro 6000D como alternativa viable para el mercado chino, la demanda ya estaba siendo menor de lo esperado, con algunas grandes tecnológicas que habían descartado su adquisición incluso antes de la prohibición.
El trasfondo geopolítico
La decisión llega en un contexto de guerra comercial y tecnológica cada vez más intensa. Washington mantiene restricciones sobre la exportación de chips avanzados a China, alegando motivos de seguridad nacional, mientras que Pekín responde presionando a sus empresas para reducir la dependencia de proveedores estadounidenses.
En paralelo, reguladores chinos reunieron recientemente a fabricantes nacionales como Huawei y Cambricon, junto a gigantes tecnológicos como Baidu, para comparar el rendimiento de sus chips frente a los modelos adaptados de Nvidia. Según esas evaluaciones, los procesadores locales ya alcanzan un nivel similar o superior bajo las restricciones de exportación estadounidenses.
Consecuencias para la industria
El movimiento de la CAC podría marcar un punto de inflexión en la carrera global por la inteligencia artificial. Por un lado, fortalece la confianza en la capacidad de China para autoabastecerse de semiconductores avanzados. Por otro, deja a Nvidia en una posición complicada, ya que China es uno de sus mercados clave.
Un analista citado por el Financial Times afirmaba recientemente que “ahora el consenso general es que habrá suficiente oferta local para cubrir la demanda sin necesidad de recurrir a Nvidia”. Además, el mes pasado se informó de que los fabricantes chinos planean triplicar la producción de procesadores de IA en el próximo año, consolidando aún más la estrategia de independencia tecnológica.
Un pulso con efectos globales
La prohibición también coincide con nuevas acusaciones de Pekín contra Nvidia por supuesta violación de la ley antimonopolio, lo que añade tensión a las conversaciones comerciales mantenidas esta semana entre representantes de Estados Unidos y China en Madrid.
A medio plazo, este pulso podría redefinir el mapa tecnológico mundial: mientras EEUU busca frenar el ascenso chino en inteligencia artificial mediante bloqueos comerciales, Pekín acelera su inversión en chips propios para competir de igual a igual en un sector considerado estratégico para las próximas décadas.

