Las plataformas de inteligencia artificial generativa han transformado la forma en que creamos vídeos, imágenes y otros contenidos digitales. Una tendencia que ha ganado protagonismo es el uso de sistemas de créditos como mecanismo principal para acceder a estas herramientas. Desde gigantes como InVideo AI hasta opciones como Pika Labs o Leonardo AI, los créditos están redefiniendo el consumo de IA creativa.
¿Qué son los créditos?
En este contexto, los créditos funcionan como una moneda interna. Cada acción (generar un vídeo, modificar un avatar, exportar una imagen en alta resolución) tiene un coste en créditos. Por ejemplo, en InVideo AI, crear un minuto de vídeo cuesta 60 créditos, a razón de un crédito por segundo. Los usuarios pueden adquirir paquetes de créditos, y algunas plataformas los renuevan mensualmente como parte de planes de pago.
¿Por qué se están utilizando?
El uso de créditos responde, en parte, a la necesidad de optimizar los recursos computacionales, especialmente en modelos de IA que requieren mucha capacidad de procesamiento. También permite a las plataformas ofrecer precios más flexibles: el usuario paga por lo que consume, lo que puede ser más justo que una suscripción fija si el uso es esporádico.
Ventajas percibidas
Una de las ventajas más destacadas de este modelo es la transparencia. Plataformas como Runway o D-ID informan al usuario cuántos créditos costará una operación antes de ejecutarla, lo que permite un uso más consciente. Además, se fomenta una actitud más planificada hacia la creación, al evitar la generación masiva de contenidos sin propósito.
En términos de usabilidad, el sistema de créditos también permite a las empresas gestionar mejor la carga de trabajo de sus servidores, reduciendo costes y mejorando la estabilidad del servicio.
¿Qué opinan los usuarios?
Una encuesta de Applause realizada en 2024 entre más de 4.200 usuarios de herramientas de IA generativa revela que el 36 % se mostró “extremadamente satisfecho” y otro 53,6 % “algo satisfecho” con estas plataformas. Sin embargo, en foros y reseñas públicas se repite la percepción de que los créditos se agotan rápidamente o resultan confusos, lo que genera frustración.
El principal inconveniente señalado por los usuarios es la sensación de limitación creativa. Saber que cada clic tiene un coste puede llevar a evitar la experimentación o a reutilizar recursos antiguos en lugar de generar nuevos. Además, si no se comunica claramente cómo funciona el sistema de créditos, es fácil que el modelo sea percibido como una forma encubierta de encarecer el producto.
En términos de equidad, este sistema puede suponer una barrera para creadores con menos recursos, especialmente si los créditos se consumen rápidamente o si las plataformas reservan las mejores funciones para los paquetes más caros.
Una excepción: Freepik rompe el molde
En un movimiento contrario a esta tendencia, la plataforma española Freepik ha anunciado recientemente que elimina el sistema de créditos en algunos de sus servicios de IA generativa. A partir de ahora, sus suscriptores de pago podrán generar imágenes y vídeos de forma ilimitada. Según Joaquín Cuenca, fundador y CEO, “lo que frena a los usuarios no es la tecnología, sino las fricciones en el modelo de uso”. Aunque se trata de una excepción, este paso ha sido interpretado por algunos como un indicio de que podrían surgir modelos alternativos si la demanda de experiencias más fluidas se impone.
¿Estamos ante el modelo del futuro?
El sistema de créditos es, para muchos, una evolución lógica en el negocio de la inteligencia artificial generativa. Permite controlar el consumo, equilibrar costes operativos y ofrecer tarifas más personalizadas. Pero su éxito dependerá de cómo se comunique y gestione. Si las plataformas apuestan por la claridad, la transparencia y la flexibilidad, los créditos pueden convertirse en un aliado. De lo contrario, corren el riesgo de alienar a los usuarios más creativos y exigentes.
Por ahora, este modelo parece estar consolidándose en las herramientas de vídeo, donde la carga computacional es alta y el contenido suele tener un valor comercial. En el ámbito de la imagen, aún convive con modelos freemium y suscripciones más clásicas.
En definitiva, los créditos son ya una parte integral del ecosistema de la IA generativa. Lo que queda por ver es si sabrán combinar control y libertad para convertirse en un estándar duradero y aceptado por todos los usuarios.
La fotografía de representación de esta noticia pertenece a Mathieu Stern y ha sido publicada en Unsplash

