Europa da un giro: menos privacidad, más inteligencia artificial
Europa ha sido, hasta ahora, un referente global en materia de protección de datos y privacidad digital. Sin embargo, este liderazgo ético y normativo podría estar a punto de cambiar. La Comisión Europea prepara un ambicioso paquete legislativo conocido como «omnibus digital», cuya presentación oficial está prevista para el próximo 19 de noviembre. La medida busca modificar algunas de las regulaciones más emblemáticas del ámbito tecnológico, incluyendo el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD).
Filtraciones preocupantes
El medio Politico ha accedido a borradores de estas propuestas legislativas y el contenido ha hecho saltar las alarmas entre expertos en privacidad. Aunque la Comisión sostiene que se trata de «enmiendas dirigidas» para eliminar obstáculos innecesarios, los documentos apuntan a recortes en protecciones fundamentales. Uno de los objetivos más destacados sería facilitar el trabajo de los desarrolladores de modelos de inteligencia artificial.
El RGPD, en el punto de mira
Los cambios incluirían la modificación de artículos clave del RGPD. Se contemplan, por ejemplo, excepciones legales que permitirían a empresas de IA acceder a datos especialmente sensibles (como creencias religiosas, filiación política, origen étnico o información sanitaria) para entrenar sus modelos. Además, se revisaría la definición de lo que se considera dato personal, de modo que los datos pseudoanonimizados podrían quedar fuera de las actuales protecciones legales.
Los banners de cookies, también afectados
Otra propuesta destacada es la reforma del sistema de consentimiento para cookies. Se introduciría una cláusula que permitiría a los propietarios de webs y apps justificar el rastreo de usuarios sin necesidad de consentimiento explícito, apoyándose en otras bases jurídicas. Esta medida, vista por muchos como un alivio frente a la actual fatiga del consentimiento, ha sido interpretada por organizaciones de defensa de los derechos digitales como un retroceso grave.
Reacciones críticas
Jan Philipp Albrecht, uno de los arquitectos originales del RGPD y exmiembro del Parlamento Europeo, ha advertido que este giro supone «socavar drásticamente las normas europeas« en materia de privacidad. “La Comisión debería ser totalmente consciente de que esto está socavando drásticamente las normas europeas”, declaró.
¿Privacidad o competitividad?
Este cambio de rumbo responde a una creciente sensación de que Europa se está quedando atrás en la carrera global por la inteligencia artificial. Mientras Estados Unidos y China avanzan sin apenas restricciones, el Viejo Continente ve cómo proyectos como Apple Intelligence o Copilot se retrasan por incompatibilidades legales. El informe sobre competitividad del exprimer ministro italiano Mario Draghi ya señalaba el RGPD como un freno para la innovación europea.
Un giro acelerado y sin debate
Lo más alarmante para muchos observadores es que este paquete de reformas se está desarrollando con gran rapidez y sin consulta pública. El paralelismo con otras medidas controvertidas como el Chat Control no ha pasado desapercibido. Ambas propuestas apuntan a un endurecimiento del control digital bajo la premisa de garantizar la seguridad o fomentar la innovación.
Un equilibrio cada vez más difícil
Europa se enfrenta así a una difícil disyuntiva: mantener su liderazgo ético en derechos digitales o adaptarse al pragmatismo competitivo de otras potencias. La decisión final no solo marcará el futuro del RGPD, sino también el papel que la UE jugará en la regulación global de la inteligencia artificial.
Lo que viene
Habrá que esperar al 19 de noviembre para conocer la propuesta definitiva de la Comisión. A partir de ahí, tanto los Estados miembros como el Parlamento Europeo deberán debatir y aprobar los cambios. El proceso promete ser polémico y reabrirá un intenso debate sobre el tipo de sociedad digital que quiere construir Europa.
La fotografía de representación de este artículo pertenece a Antoine Schibler y ha sido publicada en Unsplash

