La artista israelí Avital Meshi lleva más de un año fusionando su universo artístico con la tecnología de Chat GPT. En sus performances filosóficas, Meshi transforma la tecnología en un componente implícito de su diálogo artístico.
La catarsis expositiva de la artista en su obra “GPT-ME” se desarrolla a través de un dispositivo portátil que le permite explorar la intersección entre la dirección y la actuación. Es decir, Meshi pulsa un botón azul mediante el cual la herramienta de Open AI comienza a registrar todo el ambiente del lugar y puede responder ante los estímulos proporcionados. Esta respuesta es susurrada al oído de la artista que hace de interlocutora con el público. Este enfoque crea una fusión de tecnología y teatro, donde la artista se convierte en un puente entre el espectador y la narrativa generada por la inteligencia artificial. A medida que el público interactúa con la obra, se convierte en parte activa de la experiencia, moldeando la dirección de la performance y desdibujando las líneas entre el creador y el espectador.
Inspirada en la icónica obra de Marina Abramovic, The Artist is Present, Meshi transforma la experiencia de la performance al integrar un modelo de diálogo dinámico con la inteligencia artificial de Open AI. Esto no sólo redefine la interacción entre el artista y el público, sino que también plantea preguntas profundas sobre la identidad y el papel del arte en tiempos de crisis global.
La interactividad es un componente clave de «GPT-ME». Meshi enfatiza que la participación del público no sólo enriquece la experiencia, sino que también tiene implicaciones sociales más amplias. Conceptos filosóficos que abarcan desde la tradición oral de Sócrates hasta la teoría del cyborg de Donna Haraway, demuestran cómo su trabajo se sitúa en un contexto más amplio de exploración artística y tecnológica.
A través de su performance, Meshi también aborda la complejidad de la creación artística en un mundo donde la inteligencia artificial juega un papel cada vez más prominente. En una conversación sobre la diferencia entre el arte generado por IA y el arte humano, Avital Meshi argumenta que el arte humano está impregnado de las complejidades del subconsciente, mientras que el arte de IA tiende a ser predecible. Esta dicotomía plantea preguntas sobre la naturaleza de la creatividad y la autenticidad en la era digital.
A pesar de las dificultades personales y la tristeza que siente por los acontecimientos en su tierra natal, Avital Meshi se siente impulsada por un sentido de deber hacia su arte. Este compromiso con su práctica artística se convierte en un acto de resistencia y una forma de contribuir a la conversación sobre la identidad y la tecnología.
Otras acciones artísticas
“GPT-ME” no es la única acción que lleva Avital Meshi a los encuentros artísticos. Con “in(A)n(I)mate” la artista propone dialogar con cualquier objeto gracias a la Inteligencia Artificial. Esta instalación permite que los participantes coloquen frente a la cámara un objeto con el que deseen hablar. El dispositivo envía la imagen a una aplicación de GPT-4 Turbo y, tras reconocer el objeto, se comunica poniéndose en el lugar del objeto en cuestión. Es decir, los participantes pueden dialogar con sus llaves de casa, la cartera, un cepillo de dientes, una manzana o tantos objetos como puedan llevar a la sala de exposiciones que albergue en ese momento la obra de Meshi.
Avital Meshi también ha fingido sesiones de espiritismo bajo el título “AI Séance” en las que intentaban dialogar con los espíritus de Michel Foucault, Leonard Cohen o Robin Williams a través de la capacidad de superposición de identidad del famoso chatbot.
Todo un desarrollo de actividades que demuestran que la inteligencia artificial tiene mucho que ofrecer en el entorno artístico y que hay mucho que pensar todavía para saber cómo ubicar su potencial de una forma creativa, útil, ética y no invasiva.
La fotografía de portada de esta noticia pertenece a la página web de la artista.

