El uso de inteligencia artificial (IA) en la política ha generado un intenso debate sobre sus implicaciones éticas y su impacto en la opinión pública. Desde vídeos satíricos hasta montajes manipulados, los políticos y sus equipos de comunicación han encontrado en la IA una nueva herramienta para influir en el electorado.
Uno de los ejemplos más recientes es el del Partido Popular (PP) en España, que publicó el pasado miércoles un vídeo en su cuenta oficial de Twitter en el que utilizaba IA para representar a miembros del PSOE como concursantes de La Isla de las Tentaciones, transformando el reality en La Isla de las Corrupciones. El vídeo mostraba a figuras políticas como Pedro Sánchez, su esposa Begoña Gómez y el exministro José Luis Ábalos en un entorno tropical, con mensajes como “corrupción, lujuria, ambición y mentiras”.
La controversia escaló cuando el Gobierno de República Dominicana protestó enérgicamente por el uso de la imagen de su país en el vídeo. En un comunicado oficial, el país caribeño expresó su “contundente rechazo” a la “instrumentalización” de su imagen con fines políticos españoles. En respuesta, el PP retiró el vídeo de sus redes sociales y aseguró que no fue su intención dañar la imagen de la nación.
Esta mañana se publicó en redes sociales un vídeo denunciando la corrupción del gobierno de Pedro Sánchez. En ningún momento se ha intentado dañar la imagen de República Dominicana país con una larga tradición de amistad y cercanía con España.
— Partido Popular (@ppopular) March 6, 2025
Este caso pone de manifiesto cómo la IA permite a los partidos políticos generar contenido visualmente impactante y viral, aunque con el riesgo de desinformación y conflictos diplomáticos.
Trump y la IA: propaganda y culto a la personalidad
El expresidente de EE.UU. Donald Trump también ha recurrido a la IA en su estrategia comunicativa. Recientemente, publicó un vídeo titulado Trump Gaza, donde imagina una versión idealizada de la Franja de Gaza transformada en un paraíso de lujo. En la secuencia, la IA muestra una Gaza reconstruida con rascacielos, yates y hoteles, mientras ignora completamente la existencia de la población palestina.
El vídeo ha sido duramente criticado por su tono propagandístico y la banalización del conflicto. Además, incluyó errores notorios de IA, como una imagen de Elon Musk con seis dedos en una mano o mujeres con barba bailando en la playa. También presentó elementos de culto a la personalidad, como una Trump Tower Gaza y una estatua dorada de Trump.
Este tipo de contenido plantea preocupaciones sobre el uso de la IA en la política. Si bien algunos lo ven como una herramienta de sátira o entretenimiento, otros advierten que puede desinformar, manipular la opinión pública y aumentar la polarización.
El uso de IA en vídeos políticos no es exclusivo de figuras como Trump. La tendencia está en aumento a nivel global, con líderes y partidos empleando esta tecnología para moldear la narrativa digital, atacar a adversarios y reforzar su imagen pública.
Memes, IA y la política digital: una combinación explosiva
Más allá de los vídeos generados por IA, los memes políticos también juegan un papel crucial en la estrategia comunicativa actual. Según un estudio de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC), los memes han evolucionado de simples bromas a herramientas de proselitismo y cohesión ideológica.
Los memes políticos suelen difundirse de manera anónima, lo que les permite llegar a grandes audiencias sin que se asocien directamente con un partido o candidato. Esto los convierte en un arma poderosa para influir en el debate público sin asumir responsabilidad directa.
Un fenómeno relacionado es el politigram, un ecosistema de memes políticos en plataformas como Reddit y 4chan, donde jóvenes usuarios crean contenido humorístico con fuertes tintes ideológicos. En algunos casos, estos espacios han servido para la difusión de mensajes extremistas y desinformación, lo que preocupa a los expertos en comunicación.
¿Hacia dónde va la IA en la política?
El creciente uso de la IA en la política plantea desafíos importantes para la regulación de la desinformación y la integridad del debate público. Los vídeos deepfake, los memes anónimos y las campañas virales pueden distorsionar la percepción de la realidad y manipular a los votantes sin que estos sean plenamente conscientes.
A medida que la tecnología avanza, los gobiernos y las plataformas digitales enfrentan el reto de establecer normas y mecanismos de verificación que eviten el uso fraudulento de la IA en la política. Mientras tanto, los ciudadanos deben desarrollar un pensamiento crítico para discernir entre el contenido auténtico y el manipulado.
Lo que está claro es que la inteligencia artificial ya ha cambiado las reglas del juego político y su impacto seguirá creciendo en los próximos años.

