En un entorno económico marcado por la volatilidad, la gestión financiera ha dejado de ser una tarea administrativa para convertirse en el motor estratégico de los negocios. El último informe de Pleo sobre el gasto empresarial en Europa revela que un 61% de las organizaciones ya integra la inteligencia artificial en sus procesos habituales. Esta adopción tecnológica, sumada a una estabilización de la inflación en torno al 2,1%, ha propiciado un cambio de mentalidad: las compañías europeas arrancan 2026 priorizando la optimización de sus recursos frente a la expansión agresiva.
Los datos, extraídos de más de 40.000 clientes, muestran un crecimiento moderado del 4,9% en el valor de las transacciones, lo que sugiere una disciplina de gasto más férrea. La IA, con OpenAI posicionándose entre los proveedores más frecuentes, ya no es una promesa futura, sino una herramienta del día a día para gestionar presupuestos que ahora lideran categorías como los viajes y el software. Comprender estas métricas es vital para que los directores financieros, quienes ahora toman más decisiones de calado que nunca, naveguen un 2026 donde la proactividad basada en datos reales será la única garantía de salud financiera a largo plazo.
La presencia de OpenAI entre los proveedores más utilizados por las empresas europeas muestra que la inteligencia artificial está dejando de ser una herramienta experimental para convertirse en parte del día a día de los equipos. Cada vez más compañías están incorporando estas herramientas en su operativa y presupuesto.
Estefanía Gambín Altare, Country Success Manager en Pleo.
Radiografía de un año de disciplina financiera
El análisis de los hábitos de consumo corporativo durante 2025 nos deja una conclusión clara: las empresas han aprendido a capear el temporal inflacionario mediante un gasto disciplinado. El aumento interanual del 4,9% en el valor promedio de las transacciones con tarjeta es significativamente bajo si consideramos el alza generalizada de precios en bienes y servicios. Esto indica que los equipos han mantenido un control estricto sobre sus compras, evitando el derroche y enfocándose en lo estrictamente necesario para la operatividad.
La inteligencia artificial generativa ha pasado de ser una curiosidad tecnológica a una partida presupuestaria fija. La aparición de OpenAI en la lista de los diez comercios con mayor número de clientes refleja que herramientas como ChatGPT son ya parte esencial de la infraestructura digital de las empresas. Esta digitalización no solo busca la innovación por sí misma, sino que se alinea con la necesidad de los departamentos financieros de obtener visibilidad en tiempo real y automatizar tareas que antes consumían cientos de horas hombre.
Además, la forma en que se gasta ha evolucionado. Ya no se trata solo de recortar presupuestos, sino de gastar mejor. Las empresas están utilizando benchmarks o referencias de mercado para comparar su rendimiento con el de sus competidores. Esta brújula financiera les permite identificar ineficiencias de forma anticipada y ajustar sus previsiones con una precisión que antes era inalcanzable. El objetivo final es construir finanzas a prueba de cambios en un mercado que sigue siendo incierto.
Viajes y software: los pilares de la inversión estratégica
A pesar del auge del trabajo híbrido, que parece haberse estabilizado en las sedes europeas, los viajes de negocios han retomado su trono. Esta categoría representa el 19,5% del gasto total de las empresas analizadas. El hecho de que sectores tan diversos como la construcción o las finanzas sitúen los desplazamientos en el primer puesto de sus gastos indica una apuesta clara por las relaciones directas con los clientes y la movilidad de los empleados.
El segundo gran pilar es el software, que ocupa el 11,5% de la tarta presupuestaria. Las empresas están invirtiendo en suscripciones y herramientas que permiten a sus equipos ser más ágiles y estratégicos. En este sentido, la tecnología no se ve como un coste, sino como una infraestructura necesaria para que el negocio siga adelante. Entre los comercios con mayor volumen de gasto destacan nombres habituales como Amazon, Apple y Microsoft, pero también plataformas especializadas en marketing como Google Ads y Meta.
Las implicaciones de estos datos son profundas. La estrategia de 2026 parece basarse en tres ejes fundamentales:
- Optimización operativa: Preferencia por mejorar los procesos internos antes que lanzarse a una expansión de alto riesgo.
- Control descentralizado: Uso de tarjetas de empresa con límites claros que permiten a los empleados ser autónomos sin perder la supervisión financiera.
- Digitalización de proveedores: Un cambio hacia procesos más definidos en la facturación y el pago a terceros, reduciendo la dependencia del crédito a corto plazo.
El tamaño de la empresa define su comportamiento
No todas las organizaciones han reaccionado igual ante los desafíos de 2025. Las pequeñas y medianas empresas (pymes) de entre 50 y 249 empleados han mostrado una tendencia hacia la profesionalización, migrando sus gastos hacia procesos de facturación más formales. Por otro lado, las empresas medianas (de 250 a 499 trabajadores) se han centrado en construir una infraestructura de gasto sólida, reduciendo drásticamente el uso de anticipos y apostando por presupuestos más estrictos.
Las grandes corporaciones con más de 500 empleados son las que han mostrado una mayor disciplina. En este segmento, el gasto es más predecible y está fuertemente alineado con las políticas internas. Según se extrae de un estudio de análisis financiero reciente, la necesidad de visibilidad completa es el denominador común en todas las escalas. Ya sea para valorar nuevas oportunidades o para adaptar las finanzas a cambios legislativos, el acceso a datos frescos es innegociable.
Detrás de estos datos se encuentra Pleo, una plataforma de gestión de gastos que opera en 16 mercados europeos y que ha procesado miles de millones de euros en transacciones para este informe. Su metodología se basa en datos anonimizados de más de 40.000 clientes, lo que ofrece una visión muy cercana a la realidad de lo que sucede en las oficinas de todo el continente. Los indicadores de Eurostat sobre la inflación estabilizada también ayudan a contextualizar por qué el crecimiento del gasto ha sido tan contenido.
Hacia una gestión financiera proactiva
Lo que queda claro tras analizar el último año es que la curiosidad por los datos ya no es suficiente. En 2026, los equipos de finanzas necesitan liderar el negocio basándose en el conocimiento de causa. La era de los procesos manuales y las herramientas estáticas está llegando a su fin porque representan un freno para la agilidad que demanda el mercado actual. Pasar de la reactividad a la proactividad es el gran reto de este ejercicio.
El futuro de las finanzas corporativas pasa por el foresight o la capacidad de previsión. Saber qué viene antes de que llegue es ahora más importante que nunca. Las lecciones de 2025 nos enseñan que el gasto del día a día, desde una suscripción a una IA hasta un almuerzo de trabajo, marca la salud financiera general de la organización. Aquellas empresas que sepan dominar su gestión de gastos, y no simplemente administrarla, serán las que mejor posicionadas estén para aprovechar las oportunidades de crecimiento que surjan en los próximos meses.

