Una IA al servicio del clima y las políticas públicas
La ciudad de Lyon ha puesto en marcha IA.rbre, una innovadora plataforma de inteligencia artificial frugal, abierta y responsable al servicio de la adaptación al cambio climático. Esta herramienta, desarrollada por la Métropole de Lyon junto a la cooperativa TelesCoop y el laboratorio LIRIS de la Universidad Lumière Lyon 2, pretende guiar de forma precisa la plantación de árboles, la gestión del agua y otras decisiones ecológicas.
Una plataforma modular basada en datos abiertos
IA.rbre funciona cruzando decenas de capas de datos públicos (desde redes subterráneas hasta imágenes aéreas) para generar mapas temáticos de alta resolución. Estos mapas identifican zonas propicias para la vegetalización, la desimperméabilisation (liberación del suelo) o la vulnerabilidad al calor, en cuadrículas de 5×5 metros. Todo ello se visualiza en una plataforma interactiva en constante desarrollo.
El proyecto se distingue por su compromiso con una IA frugal: solo se aplica donde aporta valor añadido real, evitando el gasto energético innecesario. Además, se promueve la explicabilidad de los algoritmos, permitiendo a los técnicos y responsables políticos entender qué factores han motivado cada recomendación del sistema.
Un modelo de gobernanza digital y soberanía territorial
Para Bruno Bernard, presidente de la Métropole de Lyon, IA.rbre es un “proyecto de IA frugale y responsable, construido para y por nuestros agentes”. Según destacó durante el lanzamiento el pasado 22 de mayo de 2025, la herramienta apoya políticas como el Plan Climat-Air-Énergie Territorial (PCAET) y el Plan Nature. IA.rbre fortalece la soberanía digital del territorio al poner la tecnología al servicio de sus necesidades concretas.
Apoyo nacional e impacto replicable
El proyecto ha sido seleccionado como uno de los doce ganadores del programa France 2030 dentro del marco “Démonstrateurs d’IA frugale au service de la transition écologique dans les Territoires (DIAT)”. Con un presupuesto total de 2,38 millones de euros, cuenta con una financiación estatal de 1,58 millones a través de la Banque des Territoires. La ambición: extraer lecciones replicables en otros municipios franceses.
Tres años para una herramienta operativa
El desarrollo de IA.rbre se extenderá hasta 2027. Este año se ha centrado en la creación de calques (capas) como el de plantabilidad o el de vulnerabilidad térmica. En 2026 se incorporarán análisis de escenarios, biodiversidad y corredores ecológicos, mientras que 2027 servirá para el despliegue operativo y la evaluación del impacto.
Los cuatro pilares de la plataforma son: un visor web colaborativo, mapas temáticos, herramientas de análisis territorial y documentación completa. Entre las funcionalidades ya activas destacan la cartografía del patrimonio vegetal urbano (proyecto iPAVE), la detección de zonas prioritarias de actuación y la integración con datos catastrales e imágenes satelitales.
Ciencia y tecnología al servicio de lo público
Isabelle von Bueltzingsloewen, presidenta de la Universidad Lyon 2, subraya que el proyecto “refuerza la resiliencia del territorio gracias a la ciencia de datos y la modelización urbana”. Entre los integrantes del equipo destacan científicos como Gilles Gesquière, Arthur Villarroya-Palau o John Samuel, así como técnicos, desarrolladores y diseñadores especializados en datos abiertos, visualización y planificación urbana.
Una IA que no decide por los humanos
Desde sus inicios, IA.rbre ha apostado por una integración respetuosa de la IA en la gestión pública. “La IA no sustituye la decisión política, sino que la apoya”, afirma Anthony Angelot, director del proyecto. Las decisiones siguen estando en manos humanas, con herramientas comprensibles y documentadas para reforzar la confianza y la transparencia.
Con IA.rbre, Lyon no solo planta árboles. Planta también un modelo de tecnología cívica alineado con el medioambiente, la ética digital y la participación ciudadana.

