Microsoft ha inaugurado su conferencia anual Build 2026 con una serie de anuncios que integran la inteligencia artificial agéntica y la computación cuántica. El protagonista de la jornada ha sido Majorana 2, un nuevo chip cuántico topológico que mejora la fiabilidad de sus componentes mil veces respecto a la versión anterior.
Gracias a este avance, la compañía prevé alcanzar un sistema cuántico escalable en 2029, reduciendo a la mitad los plazos previstos inicialmente. Pero no se trata solo de hardware. La tecnológica ha presentado una visión donde los asistentes de IA dejan paso a sistemas autónomos capaces de ejecutar tareas complejas de principio a fin.
Esto se materializa en la Microsoft Agent Platform y en Microsoft Discovery, una herramienta para acelerar la investigación científica que ha sido fundamental en el propio desarrollo de Majorana 2. Con nuevos modelos de lenguaje como MAI-Thinking-1 y dispositivos específicos para desarrolladores, la compañía busca dotar a las empresas de un ecosistema donde la inteligencia artificial aprenda directamente de los datos y procesos propios, garantizando la seguridad y el control en cada paso del proceso operativo.
Computación cuántica de alta fidelidad: ¿Qué es Majorana 2?
La propuesta central de este año se divide en dos grandes pilares que se retroalimentan: la computación cuántica y los sistemas de IA agéntica. El chip Majorana 2 representa un salto técnico importante al utilizar una arquitectura de materiales basada en plomo, sustituyendo al aluminio de la generación anterior. Este cambio permite proteger mejor a los qubits, las unidades básicas de información cuántica, de las interferencias externas, logrando que mantengan su estado cuántico durante una media de 20 segundos, con picos de hasta un minuto.
Para poner estas cifras en perspectiva, la mayoría de los enfoques actuales miden la estabilidad de un qubit en microsegundos. El equipo técnico de la compañía compara esta mejora con pasar de una batería que dura un día a una que aguanta casi tres años. Esta estabilidad es lo que permite a la empresa ser optimista con su objetivo de construir un ordenador cuántico comercialmente viable antes de que termine la década.
En paralelo, la compañía ha mostrado cómo la inteligencia artificial está dejando de ser un simple buscador para convertirse en agentes capaces de razonar y actuar. La nueva plataforma unificada permite a los desarrolladores crear agentes que no solo responden preguntas, sino que pueden operar de forma autónoma en entornos como Microsoft Teams o Microsoft 365, gestionando flujos de trabajo completos de forma segura.
Del asistente al agente: la nueva inteligencia de razonamiento
El motor de esta transformación es la nueva familia de modelos propios denominada MAI. El modelo más destacado es MAI-Thinking-1, el primero diseñado específicamente para el razonamiento complejo. Cuenta con 35 billones de parámetros activos y una ventana de contexto de 256.000 tokens, lo que le permite procesar grandes volúmenes de información técnica. A diferencia de otros modelos, este ha sido entrenado mediante un proceso de zero distillation, utilizando únicamente datos de nivel empresarial para evitar problemas de propiedad intelectual.
Para que estos agentes sean útiles, Microsoft ha introducido capas de contexto denominadas IQ. Entre ellas destaca Web IQ, una infraestructura de búsqueda diseñada para que los agentes accedan a información actualizada de la red con mayor velocidad. También se ha presentado Work IQ, que permite a la IA comprender cómo se trabaja en una organización analizando correos, documentos y reuniones. Las APIs de este servicio estarán disponibles a partir del 16 de junio.
Este enfoque se complementa con herramientas como Microsoft Scout, un agente personal que ayuda a los usuarios a preparar reuniones o resolver conflictos de agenda de forma proactiva. La idea es que la IA no espere a recibir una orden, sino que entienda el hábito del usuario y se adelante a sus necesidades operativas diarias.
Herramientas para construir el futuro desde el escritorio
Los desarrolladores también cuentan con hardware diseñado para estas nuevas cargas de trabajo. El nuevo Surface RTX Spark Dev Box es una estación de trabajo que ofrece 1 petaflop de capacidad de procesamiento para la IA y 128 GB de memoria unificada. Este dispositivo permite ejecutar localmente modelos de hasta 120.000 millones de parámetros, eliminando la necesidad de depender de la nube para las fases de prueba y personalización de agentes.
Además, se han presentado avances en el sistema operativo para facilitar este despliegue. Los Microsoft Execution Containers (MXC) ofrecen entornos aislados y seguros donde los agentes pueden operar sin comprometer la seguridad del resto del sistema. Esto se une a nuevas capacidades en el Subsistema de Windows para Linux, proporcionando una experiencia más fluida para quienes construyen software profesional.
Para la gestión del ciclo de vida de estas aplicaciones, Microsoft ha lanzado Project Rayfin y Azure HorizonDB. Este último es un servicio de base de datos PostgreSQL gestionado que promete triplicar el rendimiento de las configuraciones tradicionales, facilitando que las aplicaciones basadas en agentes escalen rápidamente de prototipo a producción.
Ciencia y seguridad: los cimientos de la nueva plataforma
Un aspecto llamativo es que la propia Microsoft ha utilizado estos agentes para acelerar sus investigaciones. La plataforma Microsoft Discovery ha sido clave para que los científicos del equipo cuántico identificaran fallos en la fabricación y optimizaran los materiales de Majorana 2. Empresas de diversos sectores, como GSK en farmacia o BHP en minería, ya utilizan estas capacidades para reducir procesos de investigación que antes llevaban años.
La compañía ha lanzado también una versión gratuita de la aplicación Discovery para la comunidad científica, accesible mediante una cuenta de GitHub Copilot. Esto busca facilitar el acceso a herramientas de investigación avanzada impulsadas por inteligencia artificial agéntica.
Finalmente, la seguridad se ha reforzado con Agent 365 y el sistema Codename MDASH. Este último despliega más de 100 agentes especializados en identificar vulnerabilidades y analizar flujos de datos para detectar posibles ataques antes de que ocurran. El objetivo es que las empresas puedan innovar sin perder el control sobre sus sistemas inteligentes.
¿Qué significa esto para el futuro?
Los anuncios de este Build 2026 sugieren que la frontera entre el software tradicional y la inteligencia artificial se está desvaneciendo. Ya no hablamos de herramientas aisladas, sino de un ecosistema donde el hardware, el sistema operativo y los modelos de lenguaje trabajan en conjunto para resolver problemas complejos. El hecho de haber adelantado el calendario de la computación cuántica escalable a 2029 indica que la colaboración entre humanos y agentes de IA está dando resultados tangibles.
La tendencia es clara: sistemas que no solo nos ayudan a escribir un correo, sino que son capaces de ayudar en el diseño del siguiente gran avance científico. El futuro de la tecnología parece estar en manos de aquellos que sepan integrar estas nuevas capacidades agénticas en sus procesos diarios, manteniendo siempre al ser humano como el supervisor final de las decisiones importantes.

