La creciente presencia de la inteligencia artificial (IA) en el ámbito electoral ha suscitado un debate polarizado en Europa. Según el informe European Tech Insights 2024 del Centro para la Gobernanza del Cambio de IE University, el 40% de los europeos y el 74% de los funcionarios públicos manifiestan inquietud por el uso indebido de la IA en las elecciones. Estos temores giran en torno a la posibilidad de que la IA facilite la desinformación y la manipulación de votantes.
La preocupación es más acentuada en países como el Reino Unido (54,3%) y España (50,7%), donde más de la mitad de los ciudadanos expresan su temor sobre los riesgos que la IA podría conllevar en el ámbito electoral. A medida que los ciudadanos europeos envejecen, esta desconfianza hacia la IA se incrementa notablemente.
¿La IA influye en el voto?
A pesar de estas inquietudes, el 31% de los europeos cree que la IA ya ha influido en su comportamiento de voto, una cifra que varía considerablemente según el país. Polonia (52%) y Suecia (41,3%) encabezan la lista de los países donde más se percibe esta influencia. Este dato refleja el creciente uso de herramientas como la segmentación de anuncios políticos o la difusión de fake news generadas por IA.
Mientras que los ciudadanos muestran cautela, algunos segmentos de la población más joven presentan actitudes más receptivas. El 34,8% de los europeos de entre 18 y 24 años confiaría en una app de IA para emitir su voto si fuese posible, lo que contrasta con la actitud de los funcionarios públicos, de los cuales solo el 5% respaldaría esta medida.
Jóvenes más abiertos a la IA, mayores más desconfiados
Uno de los aspectos más llamativos del informe es el claro contraste entre generaciones. Mientras los jóvenes europeos muestran una mayor disposición a confiar en la IA para tareas electorales, los mayores de 65 años son mucho más escépticos, con solo el 11,3% confiando en predicciones electorales basadas en IA frente a encuestas tradicionales.
Este patrón generacional también se refleja en otros aspectos del uso de la IA. Por ejemplo, el 27% de los europeos menores de 45 años confía más en las predicciones basadas en IA que en las encuestas electorales, destacando una tendencia a favor de la tecnología en los grupos más jóvenes.
No obstante, la opinión general europea se inclina hacia una postura cautelosa. El 66,7% de los europeos cree que es probable que hackers alteren los resultados de una elección, con preocupaciones especialmente altas en Polonia (74,6%) y Alemania (71,1%). Estas cifras sugieren que, si bien los europeos están abiertos a la adopción de tecnologías avanzadas como la IA, exigen garantías de seguridad y transparencia para evitar su mal uso.
Análisis de datos clave
El informe European Tech Insights 2024 revela además que, aunque más de un tercio (34,9%) de los europeos confiaría en herramientas de IA para resumir el trabajo parlamentario, existe una desconfianza generalizada hacia la aplicación de IA en contextos más sensibles como las elecciones. Este escepticismo está vinculado no solo al temor por la manipulación del voto, sino también a preocupaciones sobre la posible vulnerabilidad de los sistemas electorales ante ataques cibernéticos.
El estudio también subraya una paradoja: aunque los europeos muestran interés por el potencial de la IA para hacer más eficientes los procesos electorales, demandan un mayor control ciudadano sobre el uso de esta tecnología. Así, el 86% de los europeos cree que los gobiernos deberían solicitar su aprobación antes de emplear IA en la prestación de servicios públicos, incluidas las elecciones.
El informe destaca la compleja relación entre optimismo tecnológico y preocupaciones públicas. Mientras que los jóvenes europeos tienden a confiar en la IA para mejorar procesos como las elecciones, la población en general, y en especial los ciudadanos de mayor edad, sigue mostrando un profundo escepticismo sobre la capacidad de la IA para gestionar aspectos clave de la democracia sin poner en riesgo su integridad. Las autoridades deberán responder a estas preocupaciones con políticas claras que regulen el uso de la IA en procesos electorales y garanticen su seguridad y transparencia.
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