OpenAI ha dado un golpe de efecto en la carrera global por liderar la inteligencia artificial. La compañía dirigida por Sam Altman ha anunciado la incorporación de Peter Steinberger, creador del popular agente de IA OpenClaw, que en apenas unas semanas se convirtió en uno de los proyectos más comentados del ecosistema tecnológico.
El movimiento no solo supone el fichaje de un talento codiciado por varias grandes empresas, sino que consolida la apuesta de OpenAI por la próxima generación de agentes personales autónomos, sistemas capaces de ejecutar tareas, tomar decisiones y operar en nombre del usuario con mínima supervisión.
Un fichaje estratégico en plena competencia con Anthropic
La noticia fue comunicada por el propio Sam Altman en la red social X: “Peter Steinberger se une a OpenAI para impulsar la próxima generación de agentes personales. Es un genio con ideas increíbles sobre el futuro de los agentes inteligentes que interactúan entre sí para hacer cosas muy útiles para las personas. Esperamos que esto se convierta rápidamente en un elemento central de nuestra oferta de productos. OpenClaw se sustentará como un proyecto de código abierto que OpenAI seguirá apoyando. El futuro será extremadamente multiagente, y para nosotros es importante apoyar el código abierto como parte de ello”.
Con este movimiento, OpenAI se adelanta a competidores como Anthropic, xAI (la empresa de Elon Musk responsable de Grok) y Alphabet, que también aspiraban a hacerse con la start-up. El acuerdo llega además en un momento especialmente sensible para el sector, con grandes rondas de financiación en marcha y una intensa pugna por el talento especializado en IA.
Qué es OpenClaw y por qué ha generado tanto interés
OpenClaw, anteriormente conocido como Clawdbot y Moltbot, fue lanzado el mes pasado por el desarrollador de software austriaco Peter Steinberger. El proyecto se popularizó rápidamente, en parte gracias a su viralización en redes sociales.
Se trata de un agente de inteligencia artificial que puede utilizar uno o varios modelos (como los de OpenAI, Anthropic o Google) para realizar tareas de forma autónoma. Entre sus capacidades destaca la posibilidad de interactuar con el usuario a través de aplicaciones de mensajería como Telegram o WhatsApp, operar sobre la máquina en la que se instala y ejecutar acciones en distintas aplicaciones del sistema.
Esta autonomía es precisamente lo que ha despertado tanto entusiasmo como preocupación. Algunos investigadores han alertado sobre los riesgos asociados a su flexibilidad y a la posibilidad de que los usuarios lo modifiquen ampliamente, lo que podría derivar en problemas de ciberseguridad o falta de transparencia.
Código abierto y fundación: el modelo elegido
Uno de los elementos clave del acuerdo es que OpenClaw no desaparece como proyecto independiente. Según lo anunciado, seguirá funcionando bajo una fundación y mantendrá su naturaleza de código abierto, con el apoyo de OpenAI.
Steinberger explicó su decisión en estos términos: “Siempre ha sido importante para mí que OpenClaw se mantenga en código abierto y tenga la libertad de prosperar. En definitiva, sentí que OpenAI era el mejor lugar para seguir impulsando mi visión y ampliar su alcance. Cuanto más hablaba con la gente de allí, más claro me quedaba que ambos compartimos la misma visión. La comunidad en torno a OpenClaw es algo mágico y OpenAI ha asumido un fuerte compromiso para que pueda dedicarle mi tiempo y ya patrocina el proyecto”.
Este enfoque híbrido, respaldo corporativo con estructura abierta, busca garantizar la continuidad del desarrollo sin integrarlo completamente en una lógica de producto cerrado.
Una historia de decisiones técnicas entre OpenAI y Anthropic
Antes del fichaje, Steinberger ya había comparado públicamente herramientas de distintos laboratorios. En su análisis distinguía entre el modelo Opus de Anthropic, que describía como su favorito por su personalidad y sentido del humor, y los modelos de OpenAI para tareas de programación.
Para el desarrollo técnico de OpenClaw, señaló que prefería Codex por su fiabilidad en tareas de ingeniería y por su capacidad para trabajar con bases de código extensas. Según su evaluación, con Codex tenía un alto nivel de certeza de que el código funcionaría correctamente, mientras que con el modelo de Anthropic necesitaba aplicar más ajustes y supervisión.
Expansión internacional y presencia en China
OpenClaw ha tenido una rápida expansión en China, donde puede combinarse con modelos de lenguaje desarrollados en ese país, como DeepSeek, y configurarse para funcionar con aplicaciones de mensajería chinas mediante ajustes personalizados.
El buscador Baidu también planea ofrecer a los usuarios de su principal aplicación para smartphones acceso directo a OpenClaw, lo que demuestra el alcance internacional que estaba adquiriendo el proyecto antes incluso del acuerdo con OpenAI.
Un contexto financiero de cifras récord
El fichaje se produce en plena negociación de una nueva ronda de financiación para OpenAI cercana a los 100.000 millones de dólares, con una valoración estimada de entre 750.000 y 830.000 millones. La compañía contempla entre sus objetivos una posible salida a Bolsa, aunque algunos inversores han expresado dudas sobre su capacidad para afrontar los compromisos de inversión en infraestructuras de IA.
La presión competitiva es evidente. La semana pasada, Anthropic cerró una ronda de financiación de 30.000 millones de dólares, alcanzando una valoración de 380.000 millones, con el objetivo de impulsar su chatbot Claude, rival directo de ChatGPT.
En paralelo, el sector vive una escalada de adquisiciones millonarias. OpenAI compró en mayo la start-up del diseñador del iPhone, Jony Ive, por más de 6.000 millones de dólares, mientras que Meta adquirió el 49% de Scale AI por más de 14.000 millones.
La era de los agentes autónomos
Más allá de la operación empresarial, el movimiento confirma una tendencia clara: la transición hacia una era de agentes de IA personalizados y autónomos. Sistemas capaces de operar sobre aplicaciones, ejecutar acciones complejas y anticiparse a las necesidades del usuario.
Altman lo dejó claro al afirmar que espera que estos agentes se conviertan “rápidamente en un elemento central” de la oferta de productos de OpenAI. Si esa visión se materializa, OpenClaw podría convertirse en una pieza estratégica dentro de esa evolución.
En un mercado donde el talento es escaso y la innovación se mide en semanas, la incorporación de Steinberger no es solo un fichaje individual. Es una señal de que la batalla por definir el futuro de la inteligencia artificial se libra tanto en los laboratorios como en las decisiones personales de quienes los impulsan.
La fotografía de representación de esta noticia pertenece a la página web oficial de Peter Steinberger.

