El reconocido historietista Paco Roca ha denunciado públicamente el uso de inteligencia artificial para plagiar uno de sus trabajos más recientes. El conflicto surge a raíz del cartel diseñado por el autor para la Fira del Llibre de València de 2025, cuya composición ha sido replicada de forma casi exacta por el Ayuntamiento de San Martín de la Vega para promocionar su propia feria en 2026.
Este caso no es una simple anécdota, sino que pone de manifiesto la creciente tensión entre los creadores visuales y el uso de herramientas generativas que se alimentan del trabajo ajeno sin consentimiento. Roca, autor de obras imprescindibles como Arrugas o El abismo del olvido, ha calificado la acción como un fusilamiento de la imagen, destacando que el resultado final mantiene elementos icónicos de su obra original, desde la paleta de colores hasta la disposición de los personajes. La situación ha escalado rápidamente, llevando al artista a poner el asunto en manos de sus representantes legales para defender sus derechos de autor en un entorno digital cada vez más complejo donde la tecnología parece desdibujar los límites de la propiedad intelectual.
¿En qué consiste el presunto plagio con IA?
La denuncia de Paco Roca se centra en la similitud visual evidente entre su cartel para la Fira del Llibre de València de 2025 y el utilizado por el consistorio de San Martín de la Vega para el año 2026. Según el autor, no se trata de una coincidencia creativa, sino de un proceso donde se ha utilizado su obra como base o referencia directa para una herramienta de inteligencia artificial generativa.
El cartel original, una pieza creada para conmemorar el 60º aniversario de la feria valenciana, muestra una puerta monumental construida con las páginas abiertas de un libro. En la comparación publicada por el propio Roca en sus redes sociales, se observa cómo la versión del ayuntamiento madrileño replica este concepto central de manera literal. No se trata solo de la idea general, sino de detalles específicos que conforman la identidad de la obra.
Entre las coincidencias más flagrantes se encuentran figuras humanas con accesorios idénticos, como un hombre que entra al recinto portando una mochila roja o una mujer que sale con un bolso colgado. Estos elementos, sumados a la estructura arquitectónica de papel, sugieren que se ha empleado un proceso de image-to-image, donde una IA procesa una imagen existente para generar una nueva versión manteniendo la estructura y los elementos clave del original.
Roca ha sido tajante al respecto, afirmando que no hay ninguna sutileza en el proceso y que han fusilado la imagen. El artista recalca que estas herramientas no trabajan solas, sino que necesitan instrucciones precisas, lo que apunta a una intención deliberada por parte de quienes encargaron o ejecutaron el diseño de imitar su trabajo original de forma automatizada.
Por qué este caso es importante para el sector
Este incidente subraya un problema sistémico en la industria del diseño actual: la falta de ética en el uso de modelos de lenguaje y generación de imágenes. La inteligencia artificial no crea desde la nada, sino que requiere de un entrenamiento previo con millones de datos e imágenes, a menudo sin el consentimiento de sus autores originales. Cuando una institución utiliza estos sistemas para replicar la obra de un artista vivo y de prestigio, el debate sobre la propiedad intelectual cobra una relevancia urgente.

Las implicaciones para los profesionales son profundas y preocupantes. Si las administraciones públicas, que deberían ser las primeras en fomentar y proteger la cultura, validan el uso de herramientas que ignoran los derechos de autor, se crea un precedente que desvaloriza todo el proceso creativo humano. Esto no solo afecta a la sostenibilidad económica de los artistas, sino que también degrada la calidad de la comunicación visual institucional.
El sector creativo se enfrenta hoy a varios retos fundamentales derivados de esta tecnología:
- La necesidad de establecer un marco legal que regule el entrenamiento de modelos de IA con obras protegidas por derechos de autor.
- La responsabilidad ética y legal de las agencias de comunicación y estudios de diseño que utilizan estos sistemas para abaratar costes a costa del trabajo ajeno.
- La protección del estilo personal y la identidad visual de los autores frente a la clonación algorítmica.
- La transparencia informativa, obligando a declarar cuándo una imagen ha sido generada o asistida por sistemas automatizados.
Este caso concreto demuestra que el uso de la IA en el diseño no es una cuestión meramente técnica, sino profundamente política y social. La facilidad con la que se puede generar un derivado de una obra compleja en segundos pone en riesgo décadas de formación y dedicación profesional de los artistas tradicionales.
Contexto y reacciones: de Pepe Roca a la vía legal
La respuesta institucional ante la denuncia no ha hecho sino caldear más los ánimos. Aunque el Ayuntamiento de San Martín de la Vega emitió un comunicado de disculpa, Paco Roca ha señalado que no existe un lamento real por el uso de la IA en sí mismo ni por las implicaciones éticas del proceso. Además, en un primer momento, el consistorio ni siquiera acertó con el nombre del artista, refiriéndose a él como Pepe Roca.
Este error resulta especialmente llamativo dado que Roca es uno de los historietistas más célebres y premiados de España. Es autor de éxitos internacionales como Arrugas, La casa o El abismo del olvido, y recientemente ha publicado su nueva novela gráfica titulada El viaje. Su trayectoria le ha consolidado como un referente de la narración gráfica contemporánea.
Ante la evidencia del plagio, el dibujante ha confirmado que dejará el asunto en manos de la Visual Entidad de Gestión de Artistas Plásticos (VEGAP), entidad que representa legalmente a los creadores visuales en España. Roca busca así no solo una reparación personal, sino también poner el foco en cómo la tecnología está siendo utilizada para alimentarse del esfuerzo de otros sin ofrecer ninguna contraprestación.
El apoyo al artista ha sido unánime desde diversas instituciones. Juan Pedro Font de Mora, presidente del Gremi de Llibrers de València, ha calificado el hecho como un abuso inaceptable. El gremio posee la prueba original del cartel firmada por Roca, una pieza que conmemora los 60 años de su feria, y ha anunciado que trasladará el caso a la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros para buscar un marco legal común que proteja a los creadores frente a este tipo de situaciones.
¿Qué significa esto para el futuro del arte y la IA?
El caso de Paco Roca actúa como un potente recordatorio de que la tecnología, por muy avanzada que sea, no puede operar en un vacío legal o ético. La frase con la que el autor ha ironizado en sus redes, «¿Qué es IA? IA eres tú… Pero sin cobrar», captura perfectamente la preocupación de una industria que ve cómo su producción es canibalizada por algoritmos.
Es importante aclarar, fuera de lo que indican las fuentes originales, que el debate sobre el Copyright y la IA está llegando a los tribunales de todo el mundo, desde Estados Unidos hasta Europa. La tendencia actual sugiere que los artistas empezarán a exigir sistemas de opt-in, donde sus obras solo puedan ser usadas para entrenar máquinas si ellos dan su consentimiento explícito y reciben una compensación justa.
El futuro de la creación visual en la era de la inteligencia artificial debe pasar necesariamente por un equilibrio. La tecnología tiene el potencial de ser una herramienta de apoyo extraordinaria, pero nunca debe convertirse en un sustituto que se apropie del estilo y la visión de los humanos. La transparencia y el respeto a la propiedad intelectual serán los pilares fundamentales para que la convivencia entre algoritmos y pinceles sea posible y constructiva en los próximos años.

