En pleno mes de julio, la prefectura de la Drôme, en el sureste de Francia, ha sorprendido a propios y extraños al lanzar una campaña de prevención estival protagonizada por un gorila creado con inteligencia artificial. El personaje, bautizado como Drôméo, aparece en un vídeo de menos de veinte segundos lanzándose a un río sin mirar y saliendo herido. “Creo que me he roto el brazo al saltar. ¡Joder! Debería haber escuchado los mensajes de prevención de la prefectura”, se queja.
#PréventionBaignade | Drômeo le Gorille est en vadrouille ! 🦍☀️
— Préfet de la Drôme 🇫🇷🇪🇺 (@Prefet26) July 14, 2025
Il explore la Drôme tout l’été et vous montre ses coins préférés… mais aussi les bêtises à éviter absolument ! 😬💦
💥 Dans cet épisode : il plonge sans vérifier… et c’est le drame.
Baignade sauvage + fortes… pic.twitter.com/duIzsFhUcv
La escena, que combina humor absurdo y estética digital, forma parte de una estrategia de comunicación diseñada para captar la atención de un público joven. El vídeo fue generado con Veo 3, la herramienta de creación de vídeo con IA desarrollada por Google, y publicado en la red social X el 14 de julio.
Objetivo: conectar con los códigos juveniles
La elección del gorila como protagonista responde a una tendencia viral popular entre adolescentes y jóvenes adultos. Julien Henrard, director de gabinete del prefecto, explicó que “una parte creciente de la población se informa exclusivamente en redes sociales. Para transmitirles un mensaje, hay que usar sus códigos”.
La campaña no se limita a la seguridad en los ríos: se prevén más vídeos con Drôméo abordando temas como la seguridad vial y la prevención de incendios forestales. La IA, en este caso, se convierte en un vehículo narrativo adaptado al lenguaje de TikTok o Instagram.
Críticas por el uso de inteligencia artificial
Aunque el vídeo ha sido bien recibido por algunos sectores, también ha generado una ola de críticas por el uso institucional de inteligencia artificial generativa. En particular, se han cuestionado los posibles efectos ecológicos, éticos y sociales de recurrir a estas tecnologías para campañas oficiales.
“Hola, no queremos IA en nuestra Drôme. Es casi antiético promocionar los lugares bonitos de la región con esta tecnología, viendo cómo contribuye a la destrucción de nuestro ecosistema mundial”, escribía un usuario en redes sociales. Otros criticaban el gasto energético asociado a las herramientas de IA o el hecho de reemplazar la creatividad humana por algoritmos generativos.
Respuesta institucional y marco del debate
El 20 de julio, la prefectura publicó un comunicado justificando la campaña como “deliberadamente atípica” y orientada a captar la atención juvenil mediante formatos propios de redes sociales. “Transmitir un mensaje serio sobre temas más o menos graves a través de formas a veces más ‘ligeras’”, defendieron.
Merci pour vos réactions,
— Préfet de la Drôme 🇫🇷🇪🇺 (@Prefet26) July 20, 2025
Nous avons lu les très nombreux commentaires, qu’ils étaient critiques, enthousiastes ou parfois plus virulents…
Ce post de prévention et de sensibilisation qui se voulait volontairement atypique est inspiré d’une « trend » très partagée sur les…
Además, la prefectura se mostró dispuesta a debatir el uso de la inteligencia artificial en un “marco apaciguado y respetuoso”, aunque rechazó frontalmente los insultos, amenazas y ataques personales que ha recibido en redes.
Una tendencia en expansión y bajo escrutinio
Este caso no es aislado. Otras instituciones y creadores de contenido como el youtuber Squeezie también han sido recientemente criticados por el uso de IA generativa en vídeos públicos o comerciales. Esto refleja un debate creciente: ¿hasta qué punto debe permitirse el uso de tecnologías generativas en la esfera pública?
Francia ha mostrado hasta ahora una actitud ambivalente ante estas tecnologías: apuesta por la innovación digital y al mismo tiempo pide regulaciones éticas en foros europeos. Esta campaña puede convertirse en un caso de estudio sobre los límites y oportunidades del uso institucional de la inteligencia artificial.
Con Drôméo, la Drôme ha abierto un canal directo con la generación digital, pero también ha puesto el foco en una pregunta más grande: ¿deben las administraciones públicas usar inteligencia artificial para comunicarse con sus ciudadanos?

