Zebra Technologies ha puesto el foco en lo que llama la brecha «ambición vs acción» de la logística: el sector quiere usar la IA para ganar eficiencia (el 48% lo señala como prioridad) y para mejorar la experiencia del cliente (34%), pero, según su propio estudio con Oxford Economics, la intención no ha bajado al terreno. Un 62% admite que las operaciones de reparto y de campo aún no han mejorado de forma significativa, justo la parte del proceso donde se gana o se pierde la confianza del cliente.
El atasco está en la última milla
Ese 62% es el reverso de un dato más cómodo: mientras el 75% de las empresas dice haber mejorado el envío y la manipulación en dos años, y el 70% la gestión de inventario, solo el 38% ha avanzado de verdad en la entrega y el trabajo sobre el terreno. El estudio se apoya en 1.000 directivos, 212 de logística, de ocho países, encuestados en la primavera de 2025.
Lo interesante es que la lectura de la compañía no es puro tecnosolucionismo. Su director de estrategia de transporte y logística para EMEA, Phil Sambrook, insiste en que implantar IA no va de cambiar aparatos.
«Implantar IA supone mucho más que una actualización tecnológica. Requiere cambios en la cultura de la organización y recursos de formación que garanticen su adopción y el éxito de la iniciativa».
Phil Sambrook, director de estrategia de transporte y logística para EMEA de Zebra
La zanahoria y la letra pequeña
Como toda nota de este tipo, viene con premio. Zebra calcula que las empresas que sí optimizaron sus flujos notaron de media un 21% más de productividad, y que las veinte mayores del sector podrían ganar unos 1.200 millones de dólares en ingresos y 53 en beneficios cada una si dieran el paso. Son estimaciones que Oxford Economics modela a partir de encuestas, no resultados medidos, y el propio informe avisa de que no implican causalidad.
La receta, previsible, es su propia tecnología: llevar la IA al dispositivo del trabajador para que interprete en tiempo real lo que ven escáneres, cámaras y sensores, y le guíe, por ejemplo con realidad aumentada, sobre qué paquete coger. Sambrook lo ilustra con un caso llamativo, el robo de doce toneladas de chocolate en Italia, que la marca pudo rastrear porque cada tableta llevaba un código único que convirtió cada escáner de tienda en un punto de control.
«El fabricante de chocolate pudo rastrear cada una de las tabletas robadas gracias a los códigos únicos presentes en cada envase, convirtiendo, en la práctica, cada escáner de tienda en un punto de control de seguridad».
Phil Sambrook, director de estrategia de transporte y logística para EMEA de Zebra
A esa visión Zebra le añade cifras de sus propios despliegues: asegura que su prueba fotográfica de entrega acelera un 55% ese trámite y recorta entre un 10% y un 30% los costes por reclamaciones en los clientes donde ya se usa. Son, conviene recordarlo, números del fabricante sobre su propia clientela, no del estudio con Oxford Economics.
El anuncio llega, además, poco después de que Zebra lanzara su Frontline AI Suite, con los agentes Companion AI, y encaja con la corriente de las operaciones inteligentes y de los agentes de IA que buscan reducir errores en la logística. La promesa de siempre: liberar al operario de lo repetitivo para que se centre en lo que aporta valor.
Al final, lo más sensato del mensaje es su propia advertencia: la brecha no se cierra solo comprando equipos, sino con formación, cultura y una dirección que se lo crea. Que la ambición se convierta en resultados dependerá de eso más que de la potencia de ningún modelo, por muchos millones que prometa un informe firmado por quien vende la solución.

