Un paseo por la historia en el corazón de Ámsterdam
En 1941, Ana Frank y su hermana Margot debían caminar cada día 2,5 kilómetros hasta el colegio. Las leyes antisemitas les prohibían utilizar el transporte público o la bicicleta. Hoy, ese mismo trayecto puede revivirse gracias a un recorrido autoguiado por las calles de Ámsterdam que, con ayuda de la inteligencia artificial (IA), reconstruye de forma interactiva la vida cotidiana de la familia Frank durante la ocupación nazi.
El recorrido ha sido desarrollado por la empresa neerlandesa CityFans y combina turismo, memoria histórica y tecnología digital. A través de una aplicación para móviles, los visitantes acceden a una ruta de 7 kilómetros dividida en 12 paradas significativas. El itinerario está narrado con audio y acompañado de animaciones generadas por IA, basadas en documentos del Instituto Ana Frank, la ciudad de Ámsterdam y el Museo del Holocausto.

Una alternativa respetuosa y accesible al museo
La idea surgió como respuesta a la saturación del museo oficial de Ana Frank, cuya casa solo puede visitarse con reserva previa hecha con seis semanas de antelación. Según explicó Moti Erdeapel, director de CityFans, a la agencia AFP: “Creamos este producto para acercar a Ana Frank a un mayor número de personas”. Más de un millón de turistas intentan cada año acceder al museo, y muchos no consiguen entrada.
El recorrido virtual, disponible desde 15 euros, ofrece una experiencia respetuosa, flexible y profundamente humana. A lo largo del camino, se pueden conocer historias que habitualmente quedan fuera de los circuitos tradicionales, como la de Miep Gies, la ciudadana católica que ayudó a ocultar a la familia Frank, o la de la heladería Koco, propiedad de refugiados judíos alemanes, centro de resistencia y origen de la única protesta en Ámsterdam contra la persecución nazi.
Rescate de historias olvidadas
Uno de los aspectos más destacados del proyecto es su intención de rescatar relatos menos conocidos de quienes arriesgaron sus vidas para ayudar a la comunidad judía. “Hemos tratado de desenterrar las historias que la mayoría de la gente no conoce pero que son increíbles”, señala Erdeapel, cuya familia sobrevivió al Holocausto. “Mis abuelos sobrevivieron al Holocausto, al igual que numerosos miembros de mi familia, y yo crecí escuchando estas historias”, añade.
La recreación del rostro de Miep Gies, realizada con fotografías de archivo y tecnología de animación, permite dar vida a los personajes históricos, generando una conexión emocional más profunda con los visitantes.

Educación y memoria para nuevas generaciones
El objetivo del proyecto es transmitir la historia de Ana Frank a las nuevas generaciones mediante un lenguaje que les resulte cercano: el de la tecnología. “Es muy importante que hagamos buenas investigaciones, que trabajemos en la narración y que haya un aspecto humano en la creación”, afirma Erdeapel.
Este enfoque no sustituye la importancia de los museos ni del famoso Diario de Ana Frank, pero sí amplía el alcance de su historia y permite nuevas formas de conectar con el pasado. En un momento en el que la desinformación y el olvido amenazan la memoria histórica, propuestas como esta demuestran el poder de la tecnología bien utilizada.
Una ruta con impacto emocional
Aunque el recorrido es apto para todos los públicos, algunas paradas pueden resultar emocionalmente duras, especialmente para los más pequeños. La experiencia está diseñada para invitar a la reflexión y al conocimiento profundo de una de las etapas más oscuras de Europa.
Durante la Segunda Guerra Mundial, unos 107.000 judíos neerlandeses y refugiados fueron deportados, de los cuales 102.000, incluida Ana Frank, murieron en los campos de concentración. Esta iniciativa no solo honra su memoria, sino que también busca prevenir que historias como la suya caigan en el olvido.
Conectar con el pasado desde el presente
La Caminata de Ana Frank es más que un recorrido turístico. Es un ejemplo de cómo la inteligencia artificial puede servir a la memoria y a la educación, ofreciendo una forma diferente, respetuosa y poderosa de entender el pasado. Una forma de caminar por Ámsterdam y, al mismo tiempo, recorrer uno de los capítulos más conmovedores de la historia contemporánea.

