La adopción de la inteligencia artificial por parte de la alta dirección empresarial está experimentando un crecimiento sin precedentes en todo el mundo. Sin embargo, un nuevo estudio global revela que la ambición de los líderes corporativos está superando con creces la preparación real de sus organizaciones para implementar esta tecnología de manera efectiva.
El informe anual global Voice of Our Clients 2026, publicado el pasado 2 de septiembre por la multinacional de servicios de consultoría y tecnología CGI, muestra que la implementación de la inteligencia artificial generativa ha aumentado 30 puntos porcentuales en solo dos años. A pesar de este avance, el estudio advierte de que aplicar herramientas avanzadas sobre sistemas antiguos y datos fragmentados genera más complejidad que beneficios reales. Para los directivos, el reto ya no es experimentar con la tecnología, sino acometer una profunda reingeniería digital de sus infraestructuras si quieren obtener un valor medible de sus inversiones.
¿En qué consiste el desfase entre ambición y preparación tecnológica?
El informe global Voice of Our Clients 2026 es un análisis que se basa en entrevistas en profundidad a más de 1.800 líderes de negocio y tecnología de todo el mundo, en su mayoría de la alta dirección. A través de estas conversaciones, se evalúan aspectos clave como la modernización informática, la ciberseguridad, el talento y la madurez de la nube. El estudio está respaldado por más de un millón de datos de los últimos cinco años.
La investigación revela una desconexión crítica. Aunque el 62% de las organizaciones está aplicando soluciones de inteligencia artificial en sus procesos de negocio centrales y operaciones cotidianas, muy pocas están listas para dar este paso. El auge de la inteligencia artificial generativa, que ha crecido 30 puntos porcentuales en dos años, ha provocado que las empresas adopten herramientas sin contar con los cimientos adecuados.
El estudio destaca que la ingeniería y reingeniería digital, entendida como la reconfiguración y optimización de sistemas básicos, datos y operaciones, es vital para escalar la tecnología. El problema es que la velocidad a la que se introduce esta tecnología supera la capacidad de las estructuras corporativas para asimilarla.
Actualmente, la planificación es limitada. Aunque el 40% de las organizaciones dispone de una estrategia de inteligencia artificial a nivel corporativo, solo el 20% de ellas logra extender esta planificación a todo su ecosistema de negocio. Esta falta de integración integral limita los beneficios de la tecnología.
¿Por qué importa y qué cambia este desequilibrio en el mercado?
La velocidad de la evolución tecnológica tiene implicaciones para el tejido empresarial. El estudio revela que la aceleración digital se mantiene como la macrotendencia con mayor impacto general, señalada por el 70% de los ejecutivos. Sin embargo, esta aceleración se produce en un entorno complejo, marcado por tensiones geopolíticas y la reconfiguración de las cadenas de suministro globales.
Para las empresas, esto exige ser más ágiles. Sin embargo, solo el 25% de los directivos considera que sus modelos operativos actuales son altamente ágiles, lo que pone de manifiesto la necesidad de contar con organizaciones más adaptables y resilientes ante los imprevistos del mercado.
El informe recalca que implementar soluciones avanzadas sobre infraestructuras obsoletas o con datos fragmentados suele incrementar la complejidad operativa en lugar de aportar valor real. Las implicaciones prácticas de esta situación se agrupan en tres desafíos clave:
- Falta de medición de resultados: Solo el 51% de las compañías cuantifica los beneficios reales obtenidos tras adoptar estas tecnologías, lo que dificulta justificar la inversión.
- Sistemas heredados obsoletos: El 45% de los líderes reconoce que sus sistemas heredados representan una barrera muy difícil de superar para desarrollar su estrategia de datos.
- Soberanía de los datos: Un 52% de los ejecutivos está priorizando políticas de soberanía del dato y estrategias locales de la nube en este nuevo escenario.
El contexto humano: la escasez de talento y los líderes del proyecto
Detrás del informe está la multinacional canadiense CGI, una de las mayores firmas de servicios de consultoría de negocio y TI del mundo, fundada en 1976 y con más de 94.000 profesionales. En su ejercicio fiscal de 2025, registró ingresos de 15.910 millones de dólares canadienses.
La investigación destaca que el motor de la transformación digital no es la tecnología en sí, sino el factor humano. Sin embargo, las organizaciones enfrentan una severa crisis de personal cualificado. Casi el 70% de las empresas admite tener problemas para contratar perfiles especializados en tecnologías de la información.
Además, el 52% de los encuestados afirma que la escasez de talento está afectando de forma directa a la ejecución de sus programas de innovación. Como solución, la alta dirección recurre cada vez más a modelos de servicios gestionados selectivos para complementar sus capacidades internas.
El presidente y CEO de la multinacional, Tim Hurlebaus, explica que los directivos están navegando en un contexto de complejidad creciente, con presiones regulatorias e infraestructuras fragmentadas. Por ello, las empresas están migrando hacia proyectos de reingeniería para modernizar sus bases técnicas. Puede consultarse el análisis en la web de Voice of Our Clients.
¿Qué significa esto para el futuro de la tecnología empresarial?
El análisis de esta tendencia deja una lección clara: la era de la experimentación aislada con la inteligencia artificial ha terminado. Como apunta Dave Henderson, director de tecnología de la consultora, el foco debe desplazarse hacia la ejecución práctica y la creación de valor medible. El reto consiste en integrar estas herramientas en entornos complejos, en lugar de limitarse a pequeños proyectos piloto.
El futuro de la digitalización no dependerá únicamente de visiones ambiciosas, sino de quién disponga de la infraestructura más sólida y adaptable. Las compañías con éxito serán aquellas que combinen el conocimiento del talento humano con arquitecturas de datos modernas e infraestructuras integradas. Solo así la inteligencia artificial dejará de ser una promesa para convertirse en una herramienta real de negocio con impacto medible.

