Computar con luz: un salto hacia la eficiencia
El futuro de la computación podría estar iluminado. La compañía Q.ANT, con sede en Stuttgart y perteneciente al grupo TRUMPF, desarrolla desde hace varios años un tipo de procesador que no necesita corriente eléctrica para calcular: utiliza fotones, partículas de luz, como portadores de información. Su procesador Native Processing Server (NPS) promete multiplicar la velocidad y reducir el consumo energético de los sistemas actuales de inteligencia artificial y high performance computing. Según datos de la empresa, el chip es hasta 30 veces más eficiente que los procesadores digitales convencionales.
Primeras pruebas en un supercomputador alemán
La tecnología de Q.ANT ya ha salido del laboratorio. En julio de 2025, el Leibniz Supercomputing Centre (LRZ) de Garching, uno de los centros de supercomputación más importantes de Europa, integró el NPS en su infraestructura. Se trata de la primera aplicación práctica conocida de un procesador fotónico en un entorno real de cálculo de alto rendimiento. El propio centro anunció la colaboración a través de Q.ANT en un comunicado.
Una segunda generación más potente
En noviembre de 2025, Q.ANT comunicó el desarrollo de la segunda generación de su servidor fotónico, centrada en mejorar la estabilidad y precisión de los cálculos analógicos basados en luz. Según el informe técnico publicado por Yole Group, el nuevo modelo aumenta la capacidad de procesamiento paralelo y reduce aún más la necesidad de refrigeración.
Una respuesta europea al reto energético de la IA
El auge de la inteligencia artificial ha disparado el consumo energético de los grandes centros de datos. Se estima que una consulta compleja a un modelo de lenguaje puede consumir diez veces más energía que una búsqueda convencional en internet. En ese contexto, las soluciones de Q.ANT ofrecen una alternativa más sostenible y europea frente al dominio de gigantes como Nvidia. El Instituto de Microelectrónica de Stuttgart (IMS CHIPS), dirigido por Niels Quack, colabora con Q.ANT en el desarrollo de los componentes fotónicos y respalda la innovación: “Q.ANT ha logrado algo que otros aún no pueden hacer”, afirmó Quack en declaraciones recogidas por SWR.
Financiación y apoyo industrial
Q.ANT forma parte del grupo TRUMPF, que ha invertido decenas de millones de euros en la compañía desde 2021. El director de tecnología de TRUMPF, Peter Leibinger, defendió entonces que el objetivo es “construir procesadores fotónicos y cuánticos fabricados en Alemania”. En el verano de 2025, Q.ANT cerró una ronda de financiación de 62 millones de euros para ampliar su producción. Aunque rivales en Estados Unidos y Canadá cuentan con recursos mucho mayores, la empresa alemana busca posicionarse como referente europeo en hardware fotónico.
Sin presentación oficial reciente, pero con avances sólidos
Medios como SWR y Tagesschau informaron a finales de diciembre de 2025 sobre los avances de Q.ANT, pero no existe constancia de una presentación pública o un lanzamiento de producto reciente. La información verificable se centra en los hitos alcanzados durante el año: la integración en el LRZ y la segunda generación del procesador. Estos pasos consolidan a Q.ANT como una de las pioneras de la computación fotónica, una tecnología que podría transformar la infraestructura energética de la inteligencia artificial en la próxima década.
Una carrera por la soberanía tecnológica
En palabras de Andreas Nauerz, director técnico de IONOS, “tenemos que alejarnos de la dependencia tecnológica de Estados Unidos y Asia y avanzar hacia una mayor soberanía europea”. La apuesta de Q.ANT encaja en esa visión: una Europa que no solo use inteligencia artificial, sino que también diseñe el hardware que la hace posible.

