Google y Meta darán un paso más en el uso de la Inteligencia Artificial al analizar los correos electrónicos y las conversaciones de WhatsApp para ofrecer publicidad y contenidos personalizados. A partir del 10 de octubre, Gmail activará una función basada en Gemini que leerá los correos recibidos, mientras que Meta utilizará los chats con su asistente Meta AI para entrenar sus algoritmos. Ambas funciones pueden desactivarse manualmente, aunque no sin cierta dificultad.
Gmail leerá tus correos para personalizar la publicidad
El sistema, impulsado por Gemini 2.5, revisará los correos electrónicos, sus asuntos y remitentes, además de rastrear los archivos adjuntos. Con esta información, la plataforma podrá determinar los intereses del usuario y ajustar los anuncios que reciba. Aunque Google asegura que la información se procesa de forma anónima, la medida ha despertado preocupación entre defensores de la privacidad.
Meta también usará tus mensajes para entrenar su IA
Meta, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, ha confirmado que usa las conversaciones con Meta AI para entrenar sus algoritmos. Los temas tratados en los chats influirán en los anuncios que el usuario vea en Facebook o Instagram. Si alguien habla sobre viajes o restaurantes, es probable que poco después reciba publicaciones promocionadas sobre esos temas.
Cómo desactivar estas funciones
En Gmail, los usuarios pueden desactivar las funciones inteligentes desde la sección Ajustes. Basta con desmarcar las opciones “Redacción inteligente”, “Respuesta inteligente”, “Seguimiento de envíos”, “Recordatorios” y “Funciones inteligentes”. En el caso de WhatsApp, aunque no se puede desactivar directamente Meta AI, conviene revisar los ajustes de privacidad, activar el cifrado y eliminar accesos innecesarios.
Privacidad en riesgo
El uso de IA en la lectura de mensajes personales abre un debate ético y legal sobre los límites del procesamiento automatizado de datos. En Europa, el Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) exige consentimiento explícito del usuario, pero las tecnológicas argumentan que sus condiciones de uso lo cubren. Expertos advierten de que la mayoría de usuarios desconocen estas implicaciones.
¿Qué futuro nos espera?
La inteligencia artificial promete optimizar procesos, pero también puede usarse para vigilar y manipular. Lo que antes era personalización se convierte ahora en una supervisión constante. Los expertos lo resumen así: “El problema no es la inteligencia artificial, sino quién la controla y con qué fines”.
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