China refuerza su control sobre los minerales estratégicos
El gobierno chino ha anunciado nuevas restricciones a la exportación de tierras raras y de las tecnologías empleadas en su extracción, refinamiento y fabricación de imanes. Estas medidas, comunicadas por el Ministerio de Comercio de China, amplían las limitaciones previas e incluyen la obligación de obtener permisos especiales para exportar cualquier producto que contenga trazas de estos elementos, incluso si ha sido fabricado fuera del país.
Estas sustancias son esenciales para la producción de vehículos eléctricos, turbinas eólicas, misiles, ordenadores portátiles y teléfonos móviles, entre otros dispositivos. Con el nuevo marco regulatorio, Pekín busca “proteger la seguridad nacional” y evitar que los materiales o las tecnologías terminen en “campos sensibles como el militar”.
Un golpe a las cadenas globales de suministro
China domina cerca del 70% de la minería mundial de tierras raras y controla alrededor del 90% de su procesamiento. Esta hegemonía le otorga una enorme influencia sobre las cadenas de suministro globales y, en particular, sobre Estados Unidos, Japón y Europa, altamente dependientes de sus exportaciones.
El anuncio se produce en un contexto de tensión comercial creciente entre Pekín y Washington, tras los nuevos aranceles impuestos por Donald Trump a productos chinos. En respuesta, el gobierno de Xi Jinping ha intensificado su control sobre los minerales estratégicos, un recurso que se ha convertido en un arma geopolítica.
La política de tierras raras de Pekín se ha convertido en un poderoso instrumento de influencia económica y geopolítica.
Gracelin Baskaran, directora del Critical Minerals Security Program del CSIS en Washington
Impacto global y reacción internacional
La medida llega a solo tres semanas del previsto encuentro entre Trump y Xi Jinping durante el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) en Corea del Sur. Analistas como George Chen, de The Asia Group, señalan que “las tierras raras seguirán siendo una pieza clave de las negociaciones entre Washington y Pekín”.
La Comisión Europea también ha mostrado su preocupación. Su portavoz, Olof Gill, advirtió que “la UE espera que China actúe como un socio fiable y garantice un acceso estable y predecible a las materias primas críticas”.
Un movimiento estratégico de Pekín
Para Neha Mukherjee, analista de Benchmark Mineral Intelligence, las restricciones suponen “un movimiento estratégico de China que refleja las normas estadounidenses sobre exportación de chips”. Según la experta, “la mayoría de los fabricantes de imanes de tierras raras en Estados Unidos, Japón y otros países siguen dependiendo en gran medida del suministro chino”, lo que podría obligar a las empresas a diversificar su cadena de suministro o afrontar la denegación de licencias, especialmente si los materiales se destinan a usos militares.
Mukherjee añadió que “el mensaje es claro: si EE.UU. y sus aliados quieren seguridad en sus cadenas de suministro, deben construir cadenas independientes, desde la mina hasta el imán”.
Reacción de Estados Unidos y sus empresas
Durante una reunión de gabinete, Trump reconoció no haber sido informado aún de las nuevas normas, pero insinuó una posible respuesta: “Importamos de China cantidades masivas. Quizá tengamos que dejar de hacerlo”, afirmó.
La decisión china ha reavivado el debate sobre la dependencia estadounidense de los recursos estratégicos. En los últimos meses, el gobierno de EE.UU. ha incrementado su inversión en el sector: 520 millones de dólares en el segundo trimestre de 2025, con un fuerte respaldo público.
Empresas como Noveon y Lynas Rare Earths han anunciado acuerdos para abastecerse fuera de China, mientras que MP Materials comenzará a producir imanes en su nueva planta de Texas con materiales extraídos en California. Su portavoz afirmó que “la acción de China refuerza la necesidad de una política industrial proactiva en Estados Unidos”.
El empresario Wade Senti, presidente de la compañía AML, fue más contundente: “El juego de ajedrez que está jugando China demuestra la importancia de innovar para cambiar las reglas y situar a Estados Unidos en una posición de liderazgo”.
Una nueva fase en la guerra comercial
Expertos como Nazak Nikakhtar, exsubsecretaria de Comercio de EE.UU., consideran esta medida como “una escalada significativa”, ya que amplía los controles a tecnologías y equipos relacionados. “Debería ser una llamada de atención para que el gobierno invierta y refuerce las capacidades nacionales”, advirtió.
Estas tensiones recuerdan a las restricciones impuestas en abril sobre siete tipos de tierras raras, que siguieron al incremento de aranceles por parte de Trump. Aunque China aprobó algunos permisos de exportación en junio, la incertidumbre sigue afectando al mercado global y amenaza con elevar los costes de producción tecnológica en todo el mundo.
En esta nueva etapa de la guerra comercial, los minerales críticos se han convertido en el nuevo campo de batalla de una disputa que combina política, economía y seguridad nacional.
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