El vertiginoso avance de la inteligencia artificial plantea un desafío energético sin precedentes a nivel global. Según proyecciones de la Agencia Internacional de la Energía, el consumo eléctrico de los centros de datos se duplicará para 2030, pasando de 485 TWh en 2025 a casi 950 TWh.
Ante esta demanda ininterrumpida de electricidad durante las 24 horas del día, la firma de tecnología marina CorPower Ocean, respaldada por Cisco Investments, ha presentado un libro blanco que propone integrar la energía de las olas en la red eléctrica. A diferencia de la energía solar o la eólica, la tecnología marina mantiene una producción constante durante la noche y en cambios de estación, ofreciendo un flujo estable. Los modelos simulados para una instalación de 100 MW en California demuestran que incluir oleaje en el mix renovable reduce la capacidad total instalada un 39% y recortaría el coste de la electricidad entregada en un 26% para 2032. Este hallazgo abre una vía prometedora para garantizar un suministro sostenible y rentable que sostenga la expansión continua de la infraestructura tecnológica.
¿En qué consiste el uso de la energía de olas para la IA?
Los centros de datos que albergan infraestructura de inteligencia artificial funcionan como clientes de carga plana (conocidos en inglés como flat-load). Esto significa que su consumo energético no descansa durante la noche ni disminuye cuando cambian las condiciones meteorológicas. Para mantener servidores informáticos ejecutando procesos en todo momento, la industria requiere un suministro limpio garantizado las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Hasta la fecha, la transición hacia fuentes limpias se ha apoyado principalmente en la energía solar y en la eólica. La energía solar ofrece una gran abundancia de electricidad durante las horas diurnas, mientras que el viento genera electricidad de día y de noche pero depende de la variabilidad del clima. Para cubrir los periodos de baja producción, las instalaciones suelen recurrir a grandes sistemas de almacenamiento en baterías, lo que incrementa notablemente los costes operativos y las necesidades de materiales.
Aquí es donde entra en juego la energía undimotriz o energía del oleaje. Las olas del océano se desplazan de manera continua a lo largo de las noches y durante diferentes estaciones, ofreciendo un perfil de generación predecible. Al incorporar la fuerza del mar junto con parques solares y eólicos, se logra equilibrar la curva de producción con la demanda constante de las instalaciones tecnológicas.
¿Por qué importa y qué cambia en la infraestructura energética?
La integración del oleaje no busca reemplazar a las fuentes renovables tradicionales, sino complementar el mix energético para reducir la necesidad de sistemas de respaldo excesivos. El estudio técnico elaborado por CorPower Ocean analiza cómo cambia la configuración de un centro de datos hipotético de 100 MW ubicado cerca de San José, en California, alimentado con al menos un 95% de energía libre de carbono.
Los resultados comparativos para el escenario proyectado hacia el año 2032 muestran ventajas operativas y financieras muy concretas:
- Menor capacidad total instalada: la potencia necesaria en el sistema pasa de 628 MW sin energía marina a 386 MW al incluirla, lo que representa un 39% menos de infraestructura física requerida.
- Reducción masiva de almacenamiento: la necesidad de capacidad de baterías disminuye en más de un 90% al evitar depender de acumular grandes excedentes solares.
- Menor vertido de energía: la cantidad de electricidad no aprovechada o vendida a pérdida cae del 49% al 37%, al acoplarse mejor la producción con el consumo real.
- Ahorro significativo de costes: el coste nivelado de la electricidad (LCOE) baja de 114,5 dólares por MWh a 84,6 dólares por MWh, lo que supone una reducción del 26%.
A más largo plazo, los modelos de simulación para los horizontes de 2040 y 2050 muestran que añadir energía marina podría reducir el coste total del sistema energético un 39% y un 45% respectivamente.
Contexto, responsables del proyecto y datos clave
Detrás de esta propuesta se encuentra la empresa CorPower Ocean, una compañía especializada en convertidores de energía marina que forma parte del portafolio de Cisco Investments. Esta tecnología no se limita a estudios teóricos. El dispositivo de olas denominado C4 ya ha completado pruebas reales conectado a la red eléctrica en el sitio de Aguçadoura, al norte de Portugal, operando en condiciones marítimas exigentes en el océano Atlántico.
En julio de 2026, el convertidor C4 alcanzó un hito relevante al recibir el primer certificado de prototipo de la entidad independiente DNV para un dispositivo de energía de olas. En la actualidad, la firma avanza en el desarrollo de sus primeros parques marinos industriales en las costas de Portugal y Escocia. Como explican en el blog de sostenibilidad corporativa de Cisco, el enfoque modular utilizado permite escalar progresivamente desde equipos individuales hasta grandes matrices flotantes.
Por su parte, empresas del sector tecnológico como Cisco trabajan en el desarrollo de soluciones para redes de energía inteligentes y sistemas de telemetría que facilitan la gestión segura de la distribución eléctrica. En su informe del ejercicio 2025, la multinacional señaló haber cubierto el 100% de su consumo eléctrico global con fuentes renovables en sus instalaciones propias y arrendadas.
El futuro de la energía para la inteligencia artificial
La búsqueda de soluciones energéticas para sostener la computación intensiva no dependerá de una única fuente, sino de la combinación eficiente de múltiples tecnologías. La energía de olas se presenta como un complemento útil en regiones costeras con alta presencia de centros de datos, ayudando a suavizar las intermitencias de la energía solar y eólica.
Si bien los datos analizados provienen de modelos de simulación informática y requieren un mayor despliegue a escala industrial, el avance en las certificaciones técnicas marca un paso progresivo hacia la madurez comercial. El reto de sostener la infraestructura digital del futuro requerirá continuar evaluando el potencial de los recursos naturales marinos junto con las redes de distribución existentes.
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