Una boda gay, transformada por inteligencia artificial
China ha provocado una fuerte controversia internacional al aplicar tecnología de inteligencia artificial para censurar la representación de una pareja homosexual en la película Together, dirigida por Will Speck y Josh Gordon y protagonizada por Dave Franco y Alison Brie. El filme, una de las producciones de terror más esperadas de 2025, narra la historia de una pareja que se traslada al campo para salvar su relación, solo para descubrir una fuerza sobrenatural que transforma sus cuerpos y emociones.
La escena original mostraba una boda entre dos hombres, pero en su versión para el público chino, uno de los novios fue digitalmente sustituido por una mujer. Este cambio no solo sorprendió al público sino que encendió las redes sociales chinas, donde los usuarios compararon imágenes del estreno internacional con la versión local, revelando un uso alarmante de la IA para manipular narrativas.

Una censura difícil de detectar y aún más difícil de justificar
En lugar de eliminar la escena, como ha ocurrido en otras ocasiones, esta vez se utilizó IA para transformar por completo el género de uno de los personajes, manteniendo la escena pero alterando su mensaje. Esta técnica, al estilo deepfake, representa un nuevo nivel de intervención estatal que preocupa tanto a creadores como a defensores de los derechos LGBTQ+.
La distribuidora global de la película, Neon, se desmarcó rápidamente del montaje modificado, asegurando que se trataba de una “edición no autorizada” y exigiendo públicamente el cese inmediato de su distribución por parte de la compañía china Hishow.
Reacción del público y cancelación del estreno
Tras el revuelo, el estreno comercial de la película, previsto para el 19 de septiembre, fue cancelado sin explicaciones por parte de la distribuidora local, China Film Digital Movie Development. El escándalo se viralizó tanto en la red social china Weibo como en plataformas internacionales como X (antiguo Twitter), donde se compartieron fragmentos de la versión manipulada.
En la versión china, también se añadieron efectos de vapor para ocultar desnudos y se eliminaron otras referencias explícitas a la homosexualidad, siguiendo una práctica habitual en el país para adaptar contenidos a los estándares oficiales.
La política oficial y la represión del contenido queer
Aunque la homosexualidad fue despenalizada en China en 1997, sigue sin estar reconocida legalmente. Desde 2021, el gobierno ha endurecido las restricciones a los medios, prohibiendo, por ejemplo, la aparición de “hombres afeminados” en televisión y promocionando la “cultura tradicional, revolucionaria y socialista”. La manipulación de Together es solo el último ejemplo de cómo estas políticas afectan a la representación de la diversidad sexual en el cine.
Un historial de censura que crece con la IA
No es la primera vez que China modifica películas extranjeras para adaptarlas a su ideología. En 2018, Bohemian Rhapsody fue proyectada sin ninguna referencia a la sexualidad de Freddie Mercury, y en Friends se eliminaron menciones a relaciones lésbicas. Sin embargo, lo novedoso del caso de Together es el uso de la IA para reescribir realidades, lo que hace que la censura sea aún más difícil de detectar y combatir.
También Oppenheimer, gran triunfadora en los Oscar de 2024, fue objeto de modificación: la escena de desnudo de Florence Pugh fue editada digitalmente para vestir a la actriz. De igual forma, películas como El club de la lucha y Lightyear también han sido alteradas para evitar mensajes considerados “problemáticos”.
Un precedente peligroso
El caso de Together pone en evidencia cómo la tecnología puede ser usada para borrar representaciones incómodas en lugar de simplemente recortarlas. La utilización de inteligencia artificial para convertir una pareja gay en heterosexual no solo reescribe la historia original, sino que sienta un precedente inquietante para el futuro del cine en contextos autoritarios.
La polémica plantea preguntas fundamentales sobre el control ideológico en la era digital y la capacidad de los creadores para proteger la integridad de sus obras. Y deja claro que, aunque se puedan alterar rostros y cuerpos, el deseo de visibilidad y representación en el cine es más fuerte que cualquier algoritmo.

