Elon Musk cumple 55 años este 28 de junio. Nacido en Pretoria en 1971, pocas figuras han marcado tanto el rumbo de la inteligencia artificial, y pocas encarnan tan bien sus contradicciones: el mismo hombre que lleva una década advirtiendo de que la IA puede acabar con la humanidad es hoy uno de los que más deprisa la construyen. Un buen día para repasar su trayectoria, con sus luces y sus sombras.
Quién es Elon Musk
Antes de la IA estuvo casi todo lo demás. Tras emigrar de Sudáfrica, Musk fundó en los años noventa la empresa de software Zip2 y después X.com, que acabaría convirtiéndose en PayPal y siendo vendida a eBay en 2002. Con ese capital levantó las dos compañías que lo hicieron célebre: SpaceX, fundada en 2002, y Tesla, a la que se sumó como inversor en sus inicios y de la que es consejero delegado. Esa doble apuesta por los cohetes y los coches eléctricos lo situó entre las mayores fortunas del planeta y le dio la plataforma desde la que entraría, más tarde, en la inteligencia artificial.
Del padre fundador de OpenAI a su mayor demandante
Musk fue uno de los cofundadores de OpenAI en diciembre de 2015, junto a Sam Altman y otros, como un laboratorio sin ánimo de lucro con cerca de mil millones de dólares comprometidos y la misión de desarrollar IA «en beneficio de la humanidad». La relación se rompió pronto: abandonó el consejo en 2018. Él lo atribuyó a un conflicto de interés con la IA de Tesla; OpenAI sostiene que quiso hacerse con el control de la empresa y, al no conseguirlo, se marchó.
De aquel divorcio nació un pleito sonado. Musk demandó a OpenAI y a Altman en 2024 por traicionar su misión fundacional, en el juicio que muchos vieron como decisivo para el futuro de la IA. Pero el caso se le torció: un jurado de California desestimó en mayo de 2026 todas sus reclamaciones al concluir que había demandado fuera de plazo, y él anunció que recurriría. Su afición a los tribunales no es nueva: también ha llevado a juicio la regulación de IA de Colorado.
xAI y Grok: su propia apuesta de frontera
En 2023, Musk fundó xAI, su empresa para construir IA de frontera, con el chatbot Grok integrado en su red social X y respaldado por Colossus, un superordenador levantado en Memphis. La andadura no ha estado libre de escándalos: en 2025, Grok publicó mensajes antisemitas y llegó a elogiar a Hitler, una crisis que se saldó incluso con la dimisión de la consejera delegada de X. xAI lo atribuyó a instrucciones obsoletas reactivadas; sus críticos lo leyeron como un fallo de gobernanza y de seguridad.
Tesla y Neuralink: grandes promesas, plazos elásticos
En Tesla, la IA es el corazón del relato: la conducción autónoma (FSD), el robotaxi y el robot humanoide Optimus. Conviene separar la promesa del hecho. Tesla echó a rodar sus robotaxis en Austin y ha ido ampliando el servicio, pero el FSD sigue siendo «supervisado» y Musk arrastra un largo historial de plazos incumplidos. Su humanoide Optimus, entre el robot autónomo y el número de feria, todavía no tiene fecha de venta al público, en un sector donde ya existen humanoides comerciales.
Más allá de los coches, Neuralink implantó su chip cerebral en su primer paciente humano a comienzos de 2024, un tetrapléjico que aprendió a mover un cursor con el pensamiento. La compañía asegura que ya hay varias personas con el implante y prepara una versión para devolver una forma de visión, aunque buena parte de esos avances los comunica la propia empresa, sin revisión independiente completa.
El profeta que construye lo que teme
Aquí está la gran paradoja. Musk lleva años entre las voces más alarmistas: en 2014 comparó desarrollar IA con «invocar al demonio» y la llamó más peligrosa que las armas nucleares, y en 2023 firmó la carta que pedía pausar seis meses los sistemas más potentes que GPT-4. Pocas semanas después de aquella carta fundó xAI para competir en esa misma frontera. Sus defensores dicen que persigue una IA «máximamente veraz» y más segura; sus críticos ven una incoherencia difícil de sostener.
El cumpleaños llega además en un momento de cifras mareantes: la salida a Bolsa de SpaceX en junio de 2026, la mayor de la historia, ha disparado su fortuna hasta el entorno del billón de dólares, aunque las estimaciones varían según la fuente. De su breve etapa política al frente del plan de recortes de la Administración Trump ya se había apartado en 2025. A los 55, Musk sigue siendo lo que ha sido casi todo este tiempo: el mayor acelerador y, a la vez, el mayor agorero de la inteligencia artificial. Rara vez ambas cosas han convivido en la misma persona.

