Donald Trump ha presentado un plan nacional para garantizar que Estados Unidos lidere el desarrollo global de la inteligencia artificial. El plan se basa en la reducción de regulaciones, la construcción masiva de centros de datos y la imposición de estándares federales únicos, eliminando lo que denomina “modelos woke” en los sistemas de IA.
El expresidente Donald Trump ha firmado este miércoles en Washington tres órdenes ejecutivas destinadas a transformar a Estados Unidos en una «potencia exportadora de inteligencia artificial». La firma se realizó durante el evento «Winning the AI Race» en el Mellon Auditorium, donde Trump aseguró: «América es el país que inició la carrera de la IA. Y como presidente de Estados Unidos, estoy aquí para declarar que América va a ganarla».
El llamado «AI Action Plan» gira en torno a tres pilares: acelerar la innovación, construir infraestructura masiva para la IA y hacer que el hardware y software estadounidense sea el estándar global. Para lograrlo, el plan elimina lo que Trump considera «obstáculos burocráticos» y deroga medidas anteriores del gobierno de Biden, como la «Biden Diffusion Rule«, que limitaba la exportación de tecnología de IA. «Vamos a eliminar lo artificial de la inteligencia artificial. No me gusta lo artificial. Debería llamarse genio americano», ironizó Trump.
IA sin diversidad ni regulación estatal
Uno de los aspectos más polémicos es la orden ejecutiva que veta el uso de fondos federales en modelos de IA con «sesgos ideológicos», como los derivados de teorías de diversidad o crítica racial. «Una vez por todas, vamos a deshacernos del ‘woke‘», dijo Trump, recibiendo una fuerte ovación. Y añadió: «El pueblo estadounidense no quiere locuras marxistas en los modelos de IA, y otros países tampoco lo quieren».
La medida pretende impedir que el gobierno contrate tecnologías que no sean «objetivas, veraces y neutrales ideológicamente«. Trump fue tajante: «No vamos a permitir que el gobierno federal adquiera tecnología de IA que esté impregnada de sesgo partidista e ideología como la teoría crítica de la raza».
El plan también incluye una fuerte centralización normativa. Trump rechazó que los 50 estados puedan establecer sus propias reglas sobre IA y abogó por un único estándar federal: «No podemos tener un estado con estándares tan altos que bloqueen todo el desarrollo. Necesitamos una regulación federal que sustituya a las estatales y evite litigios en varios estados a la vez».
Inversión privada y energía sin restricciones
El presidente explicó que la financiación del plan correrá principalmente a cargo del sector privado, con incentivos fiscales como la deducción total de inversiones en infraestructura. Trump recordó: «En mi primer mandato, eliminamos más regulaciones que cualquier otro presidente en la historia, y ahora vamos a superar ese récord».
Empresas como Nvidia, Amazon, Meta, Microsoft y Google ya han comprometido más de 320.000 millones de dólares este año en centros de datos y proyectos energéticos vinculados a la IA. Trump citó también a Jensen Huang: «Nvidia va a invertir 500.000 millones en los próximos cuatro años. Gracias, Jensen».
Trump destacó la importancia de permitir que cada compañía construya su propia planta de energía: «Cada empresa tendrá derecho a construir su propia planta y convertirse en su propio proveedor. El exceso se podrá vender a la red y ganar mucho dinero». Y remató: «Vamos a perforar, vamos a construir. Drill baby, drill».
Exportar IA made in USA
Otro de los decretos busca convertir a EE.UU. en líder global en exportación de tecnología de IA. Trump anunció que el Departamento de Estado y el Departamento de Comercio facilitarán la venta internacional de chips, software, almacenamiento de datos y modelos de lenguaje desarrollados en Estados Unidos. «Hoy firmo una orden ejecutiva para convertir a EE.UU. en una potencia exportadora de IA».
La idea es que países aliados adopten la tecnología estadounidense como estándar global. «Queremos que el mundo funcione sobre tecnología americana», afirmó Trump. También criticó a la administración anterior por restringir la exportación de chips: «El gobierno de Biden alienó a nuestros aliados y empujó a nuestros amigos hacia China».
Críticas a la inclusión y al «marxismo tecnológico»
Durante el evento, Trump denunció que el anterior gobierno había impuesto «la ideología de la diversidad y la equidad» como criterio de desarrollo de IA: «Bajo Joe Biden, la diversidad tóxica y la ideología DEI (Diversidad, Equidad e Inclusión) guiaban el desarrollo de la IA americana». A su juicio, eso suponía el fin de la objetividad.
Este discurso se enmarca en una estrategia más amplia del gobierno de Trump que, desde su regreso al poder en enero de 2025, ha sido criticado por restringir fondos a la investigación, limitar la inmigración científica y censurar investigaciones sobre cambio climático o biomedicina. Esto ha provocado una fuga de cerebros hacia Europa y China, y un desplome del Nasdaq del 8% en lo que va de año.
El futuro inmediato
Trump cerró su intervención con una declaración grandilocuente: «Este sector va a flexionar los músculos del ingenio americano como nunca antes. Vamos a superar sistemas obsoletos y cortar la maraña de regulaciones. Ganar esta carrera será una prueba de nuestras capacidades como no hemos visto desde la era espacial».
Insistió en su mensaje patriótico: «Vamos a poner a América primero. Inventamos la bombilla, el telégrafo, el chip, el GPS y ahora la IA. Lo inventamos todo». Y concluyó: «Con vuestra ayuda, la era dorada de América será construida por trabajadores americanos, alimentada por energía americana, dirigida con tecnología americana y potenciada por inteligencia artificial americana».
Entre aplausos, firmó los tres decretos con su característica firma: «Lo haré sin autógrafo mecánico. Nada de AutoPen. Firmado por Donald J. Trump. Dios bendiga a América».

