Una alianza entre cine e inteligencia artificial
Según desvela una entrevista en Variety, Hwang Dong-hyuk, el aclamado creador de El juego del calamar, ha entrado de lleno en el mundo de la tecnología con una inversión de tres millones de dólares en TwelveLabs, una startup especializada en inteligencia artificial aplicada al contenido audiovisual. La operación se ha realizado a través de su compañía Firstman Studio, con sede en Corea del Sur.
La empresa TwelveLabs, fundada por Jae Lee, Soyoung Lee, Dave Chung, SJ Kim y Aiden Lee, tiene su base en San Francisco y está enfocada en ofrecer soluciones tecnológicas para acelerar y optimizar la producción audiovisual. Su sistema permite indexar y enriquecer metadatos de vídeo hasta el nivel de cada escena, algo que facilita enormemente el trabajo de editores, directores y productores.
Según la compañía, su tecnología permite buscar en horas de grabaciones usando simultáneamente pistas visuales, de audio y de contexto, lo que hace posible localizar una escena específica, verificar los derechos y generar archivos utilizables en cuestión de minutos.
Una herramienta que no sustituye, sino que potencia
A diferencia de muchas empresas de IA que apuestan por generar contenido nuevo, TwelveLabs se centra en mejorar el acceso y la reutilización del contenido ya existente. De hecho, destacan que menos del 5% del material audiovisual en archivos de grandes estudios es reutilizado, en gran parte por la lentitud del proceso de búsqueda y recuperación.
“La narración se está volviendo más global, más visual y más rápida”, ha afirmado Hwang en un comunicado. “Los creadores que puedan adaptarse moldearán el futuro del entretenimiento. Creo que tecnologías como TwelveLabs serán esenciales para convertir ideas en historias acabadas a la velocidad que las audiencias esperan”.
Hwang subraya que estas herramientas permiten liberar tiempo para centrarse en “el arte, la emoción y la magia” que solo los creadores humanos pueden aportar.
Más velocidad, menos fricción
Soyoung Lee, cofundadora de TwelveLabs y responsable de la estrategia comercial, explica que su objetivo es hacer que el vídeo sea tan fácil de explorar como el texto. “Al dar a las máquinas la capacidad de entender no solo qué hay en un vídeo, sino también el tono, el ritmo o la emoción, ayudamos a que los humanos se concentren en lo que realmente importa: las decisiones creativas”, afirma.
La tecnología de TwelveLabs está siendo adoptada por estudios, streamers, creadores y cadenas de televisión para reducir las horas perdidas en catalogar grabaciones, restaurar archivos o verificar derechos. “Para cineastas como el director Hwang, el tiempo es el recurso más escaso”, apunta Lee. “Nosotros eliminamos la fricción técnica para que puedan enfocarse en la narrativa”.
Una apuesta por la innovación sin miedo al reemplazo
Ante la creciente preocupación por el uso de la inteligencia artificial en la creación artística, TwelveLabs se distancia de las herramientas generativas que intentan reemplazar la creatividad humana. En lugar de crear contenido desde cero, su enfoque consiste en potenciar el trabajo existente, permitiendo a los profesionales avanzar más rápido sin perder control sobre sus decisiones artísticas.
Las decisiones sobre qué usar, cómo enmarcarlo o qué historia contar siguen siendo completamente humanas.
Jae Lee, CEO de TwelveLabs.
El impacto que podría tener
La inversión de Hwang Dong-hyuk no solo valida la tecnología de TwelveLabs, sino que refleja un cambio de paradigma en la industria del entretenimiento, cada vez más abierta a soluciones tecnológicas que reduzcan costes y plazos sin sacrificar calidad.
El respaldo de una figura creativa de renombre mundial como Hwang podría abrir nuevas puertas para TwelveLabs, impulsando su adopción por parte de otras productoras y estudios que buscan adaptarse a un mercado más dinámico y exigente.
La inteligencia artificial no sustituirá al cineasta, pero sí puede convertirse en una herramienta fundamental para liberar su potencial creativo. Esta colaboración entre arte y tecnología promete redefinir la forma en que se cuentan historias en la era digital.

