En el corazón de Aragón, en la Academia Logística del Ejército de Tierra, se está fraguando una de las iniciativas tecnológicas más ambiciosas de las Fuerzas Armadas españolas: un asistente de inteligencia artificial llamado Gonzalo (GZLO). Inspirado en el célebre militar Gonzalo Fernández de Córdoba, “el Gran Capitán”, este sistema nace con un objetivo claro: convertirse en el gran aliado digital del siglo XXI para la operativa militar.
El artífice del proyecto es el comandante Víctor Lobaco, un matemático que tras cursar un máster en inteligencia artificial en 2022, identificó la necesidad de un nexo entre la tecnología y la operativa militar. Fue precisamente su proyecto de fin de máster el germen de esta IA, que comenzó como un sistema de asistencia para responder preguntas recurrentes dentro de la Academia.
De proyecto académico a infraestructura crítica
La evolución de GZLO ha sido meteórica. Tras una presentación al alto mando militar, el proyecto recibió apoyo institucional, y Lobaco fue comisionado para liderar el desarrollo, primero como asesor temporal y luego como responsable permanente de esta transformación digital. Su función es clara: traducir las capacidades de la IA al lenguaje y las necesidades militares.
Desde sus inicios, GZLO fue concebido para operar en entornos completamente cerrados y seguros. Funciona on premises, es decir, sin conexión a internet, un requisito indispensable en el ámbito militar, donde incluso los documentos con clasificación mínima no pueden alojarse en servidores externos.
Para alcanzar la potencia de cálculo necesaria, el Centro de Sistemas y Tecnologías de la Información y las Comunicaciones (CESTIC) y el Centro de Supercomputación de Barcelona (BSC) colaboran para proporcionar un cluster de alto rendimiento que dé soporte al modelo. Este despliegue requiere además la acreditación del Centro Criptológico Nacional (CCN), lo que añade una capa extra de complejidad y seguridad al proyecto.
Inteligencia artificial que razona y decide
Inicialmente basado en un sistema RAG (Retrieval-Augmented Generation), que combinaba documentación con modelos generativos, GZLO ha evolucionado hacia una arquitectura más sofisticada: el Model Context Protocol (MCP). Esta estructura convierte al asistente en un agente inteligente, capaz no solo de generar texto, sino también de razonar, planificar estrategias de respuesta y usar distintas herramientas internas según la pregunta planteada.
El motor de GZLO combina modelos de código abierto como Llama 3.3 —responsable de la generación de texto— y gpt-oss, un modelo de OpenAI con alta capacidad de razonamiento. Esta combinación permite una respuesta más rica y estructurada, adaptada a las necesidades específicas del Ejército.
Una de las anécdotas más reveladoras del desarrollo es que, según los términos de uso de Llama, su aplicación en conflictos armados solo está permitida para países del grupo Five Eyes. Aunque España no pertenece a este grupo, el comandante Lobaco aclara que no se infringe esta condición, ya que el uso actual es exclusivamente administrativo y de análisis.
Aplicaciones prácticas: del correo al análisis operativo
La interfaz de GZLO es simple, pero sus capacidades son notables. Puede redactar correos, realizar cálculos logísticos, analizar entornos operativos o cruzar información de diferentes bases de datos del Ministerio de Defensa. Gracias a los servidores MCP, el sistema decide qué herramienta necesita usar y cómo acceder a la información.
Uno de los hitos más recientes ha sido la integración de toda la guía interna del Ministerio de Defensa —contactos, unidades, correos— en un entorno accesible por GZLO, que puede navegar por ella en tiempo real y proporcionar respuestas complejas como “¿Qué subtenientes hay destinados con el comandante Novaco?”, infiriendo el destino del comandante y cruzando datos del personal.
Este salto cualitativo es posible gracias a la combinación de búsquedas densas y dispersas, que permiten entender sinónimos o el significado contextual de las consultas, como cuando un usuario pregunta “¿cómo proteger mi ordenador?” y el sistema entiende que debe buscar documentación sobre seguridad informática.
Hacia una IA explicable y verificable
Uno de los grandes retos de los modelos de IA es su falta de transparencia, la famosa “caja negra”. GZLO está diseñado para combatir este problema mediante un sistema de evaluación basado en KPIs (Key Performance Indicators). Cada decisión se descompone en indicadores medibles que permiten al usuario entender por qué se ha tomado una determinada ruta lógica.
Este enfoque no solo mejora la trazabilidad de las respuestas, sino que aumenta la confianza de los usuarios en el sistema, algo esencial en entornos donde las decisiones pueden tener consecuencias críticas.
Una revolución silenciosa en el Ejército español
Más allá de su utilidad inmediata, GZLO representa una transformación cultural dentro de las Fuerzas Armadas. Como destaca el comandante Lobaco, participar en un proyecto así contribuye a retener talento y a fomentar el desarrollo personal dentro del Ejército.
España está haciendo sus deberes, aunque el desarrollo de GZLO aún enfrenta retos como la integración de sistemas heredados y la consolidación de datos en entornos accesibles. A pesar de ello, el potencial de esta IA es innegable, y su éxito podría marcar un antes y un después en la digitalización del ámbito militar.
El comandante lo resume con claridad: “La IA es una herramienta que ayuda al decisor a tomar decisiones. Reduce el tiempo y nos hace más eficientes”. Y añade: “Este es el proyecto más emocionante del siglo XXI”.
La fotografía de portada de esta noticia pertenece a la cuenta de Flickr del Ministerio de Defensa de España.

