El Festival de Cortometrajes de Clermont-Ferrand, festival francés especializado en el cine independiente, aceptará formalmente producciones cinematográficas generadas con inteligencia artificial (IA). Esta apertura, nada habitual hasta ahora en el circuito oficial de festivales, desafía el enfoque tradicional de la industria, que sigue siendo reacia a otorgar pleno reconocimiento a este tipo de creaciones.
Entre los títulos destacados figura The Eggregore’s Theory, del director italiano Andrea Gatopoulos, el primer cortometraje generado íntegramente por IA seleccionado para competir en la Sección de Laboratorio del festival. La obra ha sido calificada como una «magnífica distopía» por los organizadores.
Por otro lado, también participa en la Compétition Labo (Sección de Laboratorio) el cortometraje Ni Dieu ni père (Ni Dios ni Padre), del joven realizador Paul Kermarec, quien utiliza IA para explorar la relación imaginaria entre un huérfano y una entidad digital que pretende llenar el vacío dejado por su padre. «Quería ver hasta dónde podía llevarme ChatGPT y cuándo podríamos simular una relación con una IA», explicó Kermarec.
Un nuevo horizonte para el cine
La decisión del festival de Clermont-Ferrand marca un hito en la legitimación del cine generado por IA, algo que la industria aún observa con recelo. Mientras grandes certámenes como Cannes o Berlín no permiten competir a producciones creadas mayoritariamente con inteligencia artificial, Clermont-Ferrand ha optado por dar el primer paso y reconocer su valor artístico.
Sébastien Duclocher, responsable del espacio de realidades inmersivas del festival, subraya la importancia de esta apertura para evitar desigualdades: “entre quienes ya usan IA sin que se diga y quienes trabajan durante meses de forma más artesanal”.

El festival también destaca por su intención de ser claro con el público sobre el uso de IA en las películas proyectadas, indicando cuándo una obra ha sido generada o modificada digitalmente. François Serre, presidente del festival Courant3D, considera que la atención a la IA es parte de una moda mediática, aunque reconoce que el cine ya llevaba tiempo utilizándola en procesos invisibles.
¿Herramienta o amenaza?
El debate sobre la legitimidad de la IA en el cine también se centra en cuestiones éticas y artísticas. La directora Anne Horel, responsable del cortometraje animado Dips Fake, generado con IA, considera que el rechazo actual proviene de una falta de educación visual: «Mientras no haya una forma de educación sobre la imagen generada por IA, siempre habrá desconfianza».
El festival de cortometrajes de Clermont-Ferrand plantea una nueva era para el cine, en la que la inteligencia artificial deja de ser vista como una simple herramienta de postproducción para convertirse en un componente legítimo del proceso creativo. Esta decisión sienta un precedente que podría cambiar las reglas del juego en futuros festivales y abrir un debate más amplio sobre la relación entre arte y tecnología.

