NVIDIA ha dado un paso más en su historia con la IA. Jensen Huang, su fundador y consejero delegado, viajó hasta las instalaciones de SpaceX en Texas para entregar personalmente a Elon Musk el primer DGX Spark, un superordenador del tamaño de un libro capaz de ejecutar modelos con 200.000 millones de parámetros. Este lanzamiento marca el inicio de una nueva etapa: la democratización de la potencia de supercomputación fuera de los centros de datos.
El encuentro entre Jensen Huang y Elon Musk tuvo lugar en Starbase, Texas, coincidiendo con los preparativos del undécimo test de Starship, el cohete más potente del mundo. En un ambiente distendido, entre ingenieros y personal de SpaceX, Huang bromeó: “Imagina entregar el superordenador más pequeño junto al cohete más grande”.
Con el DGX Spark, NVIDIA busca poner la inteligencia artificial avanzada “al alcance de todos”: investigadores, desarrolladores y creadores que necesiten potencia de cálculo sin depender de la nube o de grandes infraestructuras.
Un superordenador del tamaño de un libro
El DGX Spark es una máquina que apenas pesa 1,2 kg y tiene el tamaño de un cuaderno. A pesar de su formato compacto, ofrece una potencia equivalente a un petaflop de rendimiento en IA gracias al nuevo superchip NVIDIA GB10 Grace Blackwell, que combina CPU y GPU en un solo sistema.
Entre sus especificaciones técnicas destacan 128 GB de memoria unificada, almacenamiento NVMe, salida HDMI y conectividad NVLink-C2C, que multiplica por cinco el ancho de banda del PCIe. Además, incluye el ecosistema completo de software de NVIDIA, con librerías, modelos preentrenados y microservicios NIM para desplegar soluciones de IA listas para usar.
El dispositivo está diseñado para ejecutar localmente grandes modelos de lenguaje, agentes visuales o generadores de imágenes, como FLUX.1, Cosmos o Qwen3, sin necesidad de conexión a la nube. NVIDIA lo describe como “una plataforma de lanzamiento para la IA, no una simple caja de desarrollo”.
Más allá del centro de datos: una IA portátil y accesible
NVIDIA afirma que este lanzamiento simboliza el paso “de los grandes centros de datos a los escritorios de los creadores”. Nueve años después del primer DGX-1, el Spark abre una nueva categoría: supercomputadores personales de IA.
El despliegue inicial se está llevando a cabo con socios de primer nivel como Acer, ASUS, Dell, GIGABYTE, HP, Lenovo y MSI, que fabricarán versiones del DGX Spark adaptadas a sus propios ecosistemas. La compañía lo considera un punto de inflexión: “Cada mesa de trabajo puede convertirse en una plataforma de inteligencia artificial de un petaflop”.
Empresas y centros de investigación ya están recibiendo sus primeras unidades. Entre los pioneros se encuentran Ollama, en Palo Alto, que desarrolla herramientas para ejecutar grandes modelos de lenguaje de forma local; la Universidad Estatal de Arizona, que usará el sistema para simulaciones robóticas; el estudio de arte digital de Refik Anadol, que combinará IA y arte en tiempo real; y Zipline, especializada en drones de reparto autónomos.
Un ecosistema global de innovación
NVIDIA ha presentado el DGX Spark como “la chispa que encenderá la próxima ola de innovación en IA”. El pequeño superordenador se distribuirá progresivamente por todo el mundo, desde laboratorios de robótica hasta estudios creativos, abriendo la puerta a que cada desarrollador disponga de potencia de supercomputación local.
Además, la compañía ha confirmado que el modelo estará disponible a partir del 15 de octubre a través de su web y de distribuidores internacionales.
El lanzamiento llega en un momento en que la competencia por llevar la IA fuera del cloud se intensifica. Mientras empresas como AMD o Intel apuestan por chips integrados de alto rendimiento, NVIDIA busca consolidar su liderazgo ofreciendo una solución completa —hardware, software y ecosistema— que permita acelerar el desarrollo de la IA “en cualquier lugar donde surjan las ideas”.
Consecuencias: un nuevo paradigma de la inteligencia artificial
Con el DGX Spark, NVIDIA redefine el concepto de supercomputación. Lo que antes requería grandes centros de datos y miles de vatios de energía ahora cabe en la mochila de un investigador.
La llegada de este dispositivo plantea un escenario en el que los límites entre el laboratorio, la oficina o el hogar se difuminan. Desde artistas hasta ingenieros, cualquier persona podrá ejecutar modelos avanzados sin depender del cloud computing.
Elon Musk, que ha recibido el primer Spark en Starbase, podría usarlo para acelerar el desarrollo de sus proyectos de IA en SpaceX, xAI o Tesla, consolidando aún más la alianza tecnológica entre su ecosistema y NVIDIA.
El mensaje es claro: la inteligencia artificial ya no pertenece solo a los grandes centros de datos, sino a todos los creadores del futuro.
La fotografía de portada de esta noticia pertenece a la zona de prensa de Nvidia.

