España afronta un momento decisivo en su transformación tecnológica, marcado por la urgencia de alcanzar una verdadera soberanía digital y romper con la dependencia histórica de proveedores externos. Durante el 40º Encuentro de la Economía Digital de AMETIC en Santander, representantes de las Fuerzas Armadas y los Cuerpos de Seguridad plantearon superar el modelo tradicional de cliente-proveedor por una relación de asociación directa con la industria tecnológica nacional.
Este cambio de paradigma busca acelerar el desarrollo propio de capacidades como la inteligencia artificial y la ciberseguridad, pero choca con la debilidad de un tejido empresarial civil que ha perdido 25.000 microempresas desde la pandemia. Para lograr esta autonomía estratégica, el foro concluyó que el país no solo debe invertir millones en supercomputación e infraestructuras propias de datos, sino también proteger a las pymes de la asfixia regulatoria y educar de forma corresponsable a las futuras generaciones, asegurando que lideren el tren de la digitalización en lugar de ser meros consumidores pasivos.
¿En qué consiste la soberanía digital frente a proveedores externos?
La soberanía tecnológica ha dejado de ser una aspiración abstracta para convertirse en un plan de acción dotado de presupuestos e infraestructuras críticas. Aleida Alcaide, directora general de Inteligencia Artificial, expuso que la IA operará como el sistema nervioso del futuro de todas las actividades operativas, exigiendo un mayor control nacional de la computación para evitar depender de terceros países.
Para hacer tangible esta autonomía, España aportará 250 millones de euros en compra de capacidad de cómputo europeo, bajo un megacontrato de la Unión Europea de 12.000 millones de euros. La gran apuesta reside en el despliegue de las gigafactorías de IA, diseñadas para albergar nubes europeas seguras donde las empresas locales puedan entrenar, adaptar y desplegar modelos garantizando el control absoluto de su propiedad intelectual e infraestructura.
Este esfuerzo soberano se extiende a la propiedad de operadores estratégicos. En el encuentro de Santander se destacó la recompra de la empresa de telecomunicaciones Teltronic. Esta firma estratégica, anteriormente controlada por un grupo multinacional chino, ha sido adquirida por fondos nacionales como Nazca Capital, devolviendo su propiedad industrial, patentes y talento crítico al control directo del país.
Por qué importa: el giro de Defensa para romper el modelo de dependencia
La seguridad nacional ejemplifica con claridad la urgencia de desvincularse de proveedores externos. Portavoces de los ejércitos de Tierra, Aire, Armada y la Guardia Civil coincidieron en que el ritmo acelerado de la innovación civil hace inviable el rígido sistema de licitaciones tradicional. Por ello, propusieron evolucionar del modelo clásico de cliente-proveedor a una relación asociativa estrecha con la industria tecnológica nacional.
Al implicar a las firmas tecnológicas locales en el diseño, el estamento militar busca que la industria nacional se anticipe a sus requerimientos operativos reales y co-desarrolle soluciones en sistemas autónomos, inteligencia artificial, robótica, comunicaciones resilientes y ciberseguridad de forma ágil y soberana.

Sin embargo, la defensa nacional cuenta con un talón de Aquiles estructural: la escasez de talento cualificado. Para resolver este vacío, la Escuela de Organización Industrial (EOI), junto a los ministerios de Defensa, Industria y Ciencia, formará a 600 profesionales al año en disciplinas estratégicas. El plan formativo se complementará con hackatones de innovación abierta por toda España para dar respuesta rápida a retos prácticos de Defensa.
El eslabón más débil: pymes bajo asfixia regulatoria
Una industria de defensa independiente requiere un tejido civil competitivo que la nutra de innovación. No obstante, las pymes españolas sufren una crisis estructural profunda. Ángela de Miguel, presidenta de CEPYME, recordó que España ha perdido 25.000 microempresas desde la pandemia, asfixiadas por la complejidad regulatoria. De Miguel denunció que una pequeña empresa debe cumplir unas 3.000 normas concurrentes sin departamentos de IT o jurídicos que las ayuden.
Como consecuencia directa, la adopción de la inteligencia artificial en el sector industrial de nuestro país apenas alcanza el 17% frente al 21% de la media general nacional. Jordi García Brustenga, secretario de Estado de Industria, señaló la necesidad de acelerar la digitalización manufacturera, destacando la viabilidad de la tecnología en casos reales como el diseño modular de Lignum Tech en Cuenca o el filtrado óptico del grano de Vall Companys en Lleida.
Para frenar esta sangría, la representación de las pymes reclama un enfoque de «think small first» (pensar primero en pequeño), diseñando leyes viables para empresas de dos o tres trabajadores que incentiven la digitalización en lugar de constituir barreras insalvables.
Proteger el futuro: educación frente a los sesgos del mercado digital
La soberanía digital no solo es industrial; también concierne al uso que los menores hacen de los entornos online. El informe de AMETIC ‘Tecnología al servicio de la infancia’ reveló que el 96% de los menores usa Internet y que la edad media de acceso al primer smartphone se sitúa en los 10,8 años, con tasas de adopción de la IA generativa de entre el 91% y el 96% en adolescentes.
Aunque las familias expresan preocupación frente a fraudes y ciberacoso, se registra una severa brecha en el uso de herramientas de control parental. Desde la Fundación NOTECALLES se alertó de que se va con décadas de retraso en sistemas de verificación de edad en las plataformas.
Ante este desafío, la respuesta nacional pasa por la educación. El Ministerio de Educación ha integrado la asignatura obligatoria de ‘Digitalización’ en la Formación Profesional y distribuye licencias de gemelos digitales en todos sus centros de FP. Como resumió María Paz Sánchez, directora de FP, la digitalización es un tren que se debe dirigir activamente para formar ciudadanos responsables y capaces de guiar el ecosistema nacional sin depender pasivamente de soluciones de terceros.

