Google ha revelado el hallazgo de un nuevo malware llamado PROMPTFLUX, capaz de interactuar con la API de su modelo de inteligencia artificial Gemini para reescribir su propio código en Visual Basic Script cada hora. Esta técnica de “autoevolución” busca evitar las detecciones tradicionales de los antivirus y plantea un inquietante precedente sobre el uso de la IA en ciberataques.
El descubrimiento fue realizado por el equipo de Google Threat Intelligence Group (GTIG), que detalló en un informe que PROMPTFLUX «interactúa con la API de Gemini para solicitar técnicas específicas de ofuscación y evasión en VBScript, facilitando una auto-modificación en tiempo real destinada a evadir la detección basada en firmas estáticas«. El programa, aún en fase experimental, muestra cómo los ciberdelincuentes están empezando a integrar modelos de lenguaje avanzados en el desarrollo de amenazas informáticas.
Un “robot pensante” que se reescribe solo
Según Google, PROMPTFLUX incluye un componente denominado Thinking Robot, encargado de enviar consultas periódicas al modelo Gemini 1.5 Flash —o versiones posteriores— para obtener nuevas variantes de su código. El proceso se realiza mediante una clave API incrustada en el propio script, lo que permite que el malware contacte directamente con la IA de Google y solicite versiones modificadas de sí mismo. El código resultante es almacenado en la carpeta de inicio de Windows para garantizar persistencia y propagarse a través de unidades extraíbles y recursos de red.
Aunque el fragmento de código responsable de la función de autoactualización está desactivado, Google advierte que su mera presencia, junto al registro activo de respuestas de la IA en el archivo thinking_robot_log.txt, demuestra la intención del autor de crear un programa metamórfico capaz de evolucionar con el tiempo.
Un experimento en desarrollo
PROMPTFLUX no parece estar completamente operativo. Según el informe, “se encuentra en fase de desarrollo o pruebas” y, de momento, carece de la capacidad para comprometer dispositivos o redes por sí solo. El origen del código sigue siendo desconocido, aunque los indicios apuntan a un actor con motivaciones económicas que busca atacar a un amplio rango de usuarios sin distinguir por industria o región.
Sin embargo, no todos los expertos consideran que este descubrimiento marque un cambio radical. El investigador Marcus Hutchins ha cuestionado en LinkedIn el alcance real de esta amenaza, asegurando que algunas empresas están “exagerando la importancia de este tipo de malware asistido por IA”. Según Hutchins, el código de PROMPTFLUX “asume erróneamente que Gemini sabe instintivamente cómo evadir los antivirus (y no es así)”, y destaca que no hay mecanismos que garanticen que las versiones autogeneradas funcionen realmente.
La nueva frontera del malware asistido por IA
Google ha identificado otras familias de malware que emplean modelos de lenguaje de gran escala (LLM) para mejorar sus capacidades, como FRUITSHELL, una reverse shell en PowerShell diseñada para esquivar herramientas de análisis automatizado; PROMPTLOCK, un ransomware escrito en Go que genera scripts Lua maliciosos; PROMPTSTEAL, usado por el grupo ruso APT28 para minar datos en Ucrania; o QUIETVAULT, un stealer en JavaScript centrado en tokens de GitHub y NPM. Estos ejemplos confirman que los delincuentes están pasando de usar la IA para aumentar su productividad a integrarla directamente en sus herramientas ofensivas.
En paralelo, el informe de Google alerta de un uso cada vez más sofisticado de Gemini por parte de actores estatales. En algunos casos, ciberdelincuentes vinculados a China han fingido participar en competiciones Capture the Flag (CTF) para engañar a los sistemas de seguridad de Gemini y obtener información sensible. Al hacerse pasar por investigadores o estudiantes, estos actores lograron generar contenido de phishing, diseñar web shells y desarrollar malware de exfiltración de datos.
Actores estatales y la manipulación de Gemini
Google señala también abusos de su tecnología por parte de grupos vinculados a Irán y Corea del Norte. El grupo APT41 habría utilizado Gemini para ofuscar código y desarrollar herramientas en C++ y Go; mientras que MuddyWater lo habría empleado con pretextos académicos para sortear restricciones de seguridad. Por su parte, los grupos norcoreanos UNC1069 y TraderTraitor habrían aprovechado la IA para generar código malicioso, diseñar campañas de ingeniería social con deepfakes e incluso crear falsas actualizaciones de software para robar credenciales y criptomonedas.
La compañía advierte que el aumento de accesibilidad de los modelos de inteligencia artificial está transformando el panorama del cibercrimen: “Los actores de amenazas están pasando de usar la IA como excepción a hacerlo como norma”, afirma el GTIG. Este cambio permitirá “ampliar el alcance y la velocidad de sus operaciones, lanzando ataques a gran escala con costes mínimos y grandes beneficios”.
Un desafío para la seguridad global
La aparición de PROMPTFLUX y otras herramientas similares subraya la necesidad urgente de reforzar las defensas frente a un nuevo tipo de amenazas: las que aprenden y evolucionan solas. En palabras del informe, “la creciente accesibilidad de modelos potentes de IA y su integración en operaciones empresariales crean las condiciones perfectas para ataques mediante prompt injection”. A medida que los ciberdelincuentes afinan sus métodos y reducen costes, el equilibrio entre innovación y seguridad se vuelve cada vez más difícil de mantener.
El caso PROMPTFLUX marca un punto de inflexión: la inteligencia artificial, concebida como herramienta de progreso, puede convertirse también en un arma de mutación constante. Y aunque, por ahora, este malware no representa una amenaza directa, su mera existencia demuestra que la carrera entre creadores de IA y ciberdelincuentes acaba de entrar en una nueva era.
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