La energética española Iberdrola ha anunciado un ambicioso plan de inversión que destinará 1.600 millones de euros a investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) hasta el año 2028. El anuncio, realizado durante la duodécima edición de su Digital Summit en Madrid, pone de manifiesto que la inteligencia artificial se ha convertido en el pilar central de su estrategia para acelerar la electrificación de la economía.
Con más de 300 proyectos de inteligencia artificial ya operativos, la compañía busca optimizar sus redes, mejorar la eficiencia operativa y fortalecer la resiliencia del sistema energético frente a los retos de la transición verde. Esos proyectos van de lo abstracto a lo cotidiano: la IA predice la generación de las renovables y ayuda a gestionar los activos de la red, y en atención al cliente sistemas como GregorIA, certificado por AENOR, clasifican y analizan las reclamaciones. Esta apuesta no solo implica una inyección económica, sino un cambio profundo en cómo se gestiona la energía, desde la generación hasta el consumo final del cliente. La integración de tecnologías avanzadas como la robótica y las plataformas agénticas, desarrolladas junto a gigantes como Microsoft y AWS, sitúa a la empresa en una posición donde los datos dictan el ritmo de la operatividad diaria. Este movimiento es clave para entender hacia dónde se dirige el sector energético global en los próximos años.
¿En qué consiste el nuevo plan de innovación?
El núcleo de esta estrategia financiera es la integración de la tecnología en toda la cadena de valor de la compañía. Iberdrola pretende utilizar estos fondos para acelerar un modelo energético que sea más eficiente y, sobre todo, electrificado. La empresa ha aprovechado su Digital Summit 2026, celebrado en su campus de San Agustín del Guadalix, para ratificar estas cifras bajo el lema «EnergIA que transforma».
La inversión no es un hecho aislado, sino que responde a una hoja de ruta que abarca desde 2025 hasta 2028. Durante este periodo, el foco principal será el despliegue de la inteligencia artificial a gran escala. Según los datos facilitados por la dirección de la empresa, ya existen más de 300 proyectos de IA en marcha que tocan casi todos los aspectos del negocio energético, desde la gestión de infraestructuras hasta el trato directo con el usuario.
Este rediseño de los procesos no se limita a comprar software externo, sino que incluye el desarrollo de talento interno y una cartera activa de soluciones propias. La idea es que la tecnología no sea un añadido, sino una palanca de crecimiento que permita a la organización ser más competitiva en un mercado que demanda respuestas rápidas a la intermitencia de las energías renovables.
Por qué la inteligencia artificial es clave para el sector
La importancia de esta inversión radica en los beneficios tangibles que la IA aporta a la infraestructura eléctrica. En un sistema cada vez más complejo, donde conviven la energía solar, la eólica y el almacenamiento, la gestión manual es insuficiente. Aquí es donde entra la resiliencia del sistema, un concepto que se refiere a la capacidad de la red para resistir y recuperarse de fallos o picos de demanda imprevistos.
La inteligencia artificial permite predecir con mayor exactitud cuándo y dónde se va a producir energía, además de detectar posibles averías antes de que ocurran. Esto se traduce en una mejora de la calidad del servicio para el ciudadano y en un ahorro de costes operativos para la empresa. Además, el despliegue de la IA impacta directamente en áreas como la ciberseguridad, un aspecto crítico para proteger las infraestructuras nacionales.
Entre los hitos mencionados durante el encuentro, destacan los siguientes puntos sobre el impacto de la IA:
- Mejora de la productividad mediante la automatización de procesos administrativos y técnicos complejos.
- Optimización de la experiencia de cliente a través de sistemas de atención más inteligentes y personalizados.
- Uso de la robótica para el mantenimiento de instalaciones de difícil acceso o gran complejidad, además de la exploración de tecnologías cuánticas.
- Implementación de las primeras plataformas agénticas corporativas, que son sistemas de IA capaces de ejecutar tareas de forma autónoma siguiendo objetivos específicos.
Datos y contexto: Quién hay detrás de esta transformación
El evento ha contado con la participación de Pedro Azagra, CEO de Iberdrola, quien ha subrayado la necesidad de realizar un uso ético de la inteligencia artificial. Según Azagra, la transformación tecnológica debe ir de la mano de una transformación cultural dentro de las compañías para que las nuevas herramientas generen verdaderas oportunidades de innovación y no solo cambios superficiales.
Iberdrola no está sola en este camino. El Digital Summit ha servido para mostrar alianzas con grandes socios tecnológicos. Entre los ponentes y empresas invitadas se encontraban gigantes como Microsoft, Google, IBM y AWS (Amazon Web Services), además de especialistas en sectores industriales como ABB, Gestamp o BYD. Estas colaboraciones son fundamentales para el desarrollo de estándares de seguridad y la implementación de soluciones que ya han sido probadas en otros sectores.
Un dato relevante es que Iberdrola se ha convertido en el primer grupo energético con un sistema de gestión de inteligencia artificial certificado bajo el estándar ISO 42001. Este reconocimiento internacional garantiza que el uso de la IA dentro de la organización cumple con criterios de calidad y responsabilidad, algo que ha sido validado incluso por organismos vinculados a la UNESCO, como el IRCAI, que incluyó sus proyectos entre los más destacados para la sostenibilidad global.
¿Qué significa esto para el futuro?
Lo que estamos presenciando es la consolidación de la energía orientada al dato. En los próximos años, veremos cómo la red eléctrica deja de ser una infraestructura pasiva para convertirse en un organismo vivo capaz de autorregularse. Conviene precisar que esos 1.600 millones cubren toda la I+D+i de la compañía hasta 2028, con la IA como hilo conductor, no como único destino. Y cabe un matiz de fondo: la «IA» se ha convertido en bandera casi obligada de los grandes anuncios corporativos, aunque en este caso Iberdrola lo respalda con hechos verificables, como la certificación ISO 42001 o sus más de 300 proyectos en marcha. El movimiento, además, se enmarca en una ola de grandes apuestas tecnológicas en España, desde las gigafactorías de IA hasta los planes de electrificación.
Si bien es cierto que la IA plantea retos importantes en cuanto a ética y empleo, el enfoque de Iberdrola parece centrado en la creación de valor a largo plazo y en la resiliencia. El futuro del sector energético no solo depende de cuántos paneles solares o molinos se instalen, sino de la inteligencia que sea capaz de gestionar toda esa electricidad de manera eficiente. La hoja de ruta hacia 2028 marca un camino donde la digitalización es, sencillamente, la base de todo lo demás.

