Chungin “Roy” Lee y Neel Shanmugam, dos estudiantes universitarios estadounidenses, han pasado de ser expulsados por hacer “trampas” a convertirse en los fundadores de una prometedora startup de inteligencia artificial. Su herramienta, llamada Interview Coder, analizaba en tiempo real lo que sucedía en pantalla durante entrevistas técnicas y ofrecía respuestas automatizadas. Aunque su uso provocó la expulsión de Lee de la Universidad de Columbia, también fue la base para lanzar Cluely, una empresa que ya ha captado el interés de inversores como Abstract Ventures y Susa Ventures, quienes han apostado por ellos con una financiación inicial de 5,3 millones de dólares.
De la trampa a la startup
La historia comienza cuando Roy Lee, estudiante en Columbia, se enfrentaba a un proceso de selección para unas prácticas en Amazon. Considerando que la prueba técnica era innecesaria para el puesto, desarrolló junto a Shanmugam Interview Coder, una extensión para navegador que ofrecía respuestas en tiempo real a las preguntas planteadas durante la entrevista.
La herramienta pasó inadvertida para los entrevistadores y permitió a Lee obtener la plaza. Sin embargo, su uso fue considerado poco ético por la universidad, que decidió expulsar tanto a Lee como a Shanmugam, como confirma un documento disciplinario publicado por el propio alumno en su perfil de la red social X.
I just got kicked out of Columbia for taking a stand against Leetcode interviews.
— Roy (@im_roy_lee) March 27, 2025
Here's the whole story (long thread): pic.twitter.com/Q7LPWjwyA7
¿Es hacer trampa o es evolución?
Lejos de ocultar su invento, los jóvenes lanzaron Interview Coder como un producto comercial con suscripciones que oscilaban entre 25 y 60 dólares mensuales, y comenzaron a promocionarlo abiertamente en redes sociales. El éxito fue inmediato, lo que les llevó a constituir Cluely como una empresa formal para seguir desarrollando su proyecto.
Pese a la polémica, el respaldo financiero no tardó en llegar. Los fundadores defienden su visión en un manifiesto publicado en su página web: “Cada vez que la tecnología nos hace más inteligentes, el mundo entra en pánico. Luego se adapta. Más tarde se olvida. Y de repente, es lo normal”.
IA y productividad: un debate abierto
Para los fundadores de Cluely, su herramienta no representa una trampa, sino una forma de agilizar procesos y aumentar la eficiencia. En su manifiesto, comparan el uso de la IA con el de herramientas como la calculadora, el corrector ortográfico o Google, que en su día también suscitaron dudas éticas.
Este enfoque ha calado entre los inversores, que ven en Cluely una oportunidad de negocio basada en la evolución natural de la productividad en entornos digitales. No obstante, el debate ético sigue abierto, especialmente en contextos donde el objetivo es evaluar conocimientos o habilidades reales, como las entrevistas técnicas.
Las consecuencias de la normalización
La historia de Lee y Shanmugam pone sobre la mesa una de las tensiones más relevantes en el avance de la IA: ¿hasta qué punto debemos permitir que las máquinas nos “ayuden” en procesos diseñados para evaluar nuestras capacidades? Mientras los fundadores de Cluely apuestan por la normalización del uso de IA como herramienta cotidiana, muchos expertos advierten del riesgo de desvirtuar los procesos de selección y de aprendizaje.
Sea como sea, los exestudiantes expulsados de Columbia ya no miran atrás. Con 5,3 millones de dólares en el banco y el apoyo de importantes fondos de capital riesgo, están decididos a llevar Cluely al siguiente nivel. Si su visión se impone, el futuro de las entrevistas laborales podría estar a punto de cambiar radicalmente.

