La IA reduce pesticidas en la lucha contra plagas

En el corazón de Europa, donde los bosques forman parte esencial del paisaje y la economía, una amenaza diminuta está causando estragos. El escarabajo de la corteza (Ips typographus), de apenas unos milímetros, ha puesto en jaque a la industria maderera de Austria y la República Checa, favorecido por las condiciones extremas de sequía y calor derivadas del cambio climático. Para hacer frente a este reto, un consorcio internacional de investigadores ha puesto en marcha el proyecto SMARTbeetle (Smell-based Molecular Artificial Intelligence to Fight Bark Beetle), que combina biología avanzada y inteligencia artificial con el objetivo de desarrollar nuevas mezclas de feromonas capaces de atraer y controlar a esta plaga sin necesidad de recurrir a pesticidas.

La magnitud del problema

En los últimos años, los bosques de Centroeuropa han sufrido un deterioro sin precedentes. El aumento de temperaturas y la reducción de lluvias han debilitado los árboles, haciéndolos más vulnerables al ataque del escarabajo de la corteza. El resultado ha sido un proceso de deforestación acelerada que amenaza tanto la biodiversidad como la economía regional. “La industria maderera se enfrenta a grandes desafíos debido a este problema. Con soluciones innovadoras queremos garantizar la salud de nuestros bosques a largo plazo”, afirmó Klara Stadler, gestora de proyectos en el Building Innovation Cluster.

Limitaciones de las soluciones actuales

Hasta ahora, las principales medidas para combatir al escarabajo se han basado en la detección temprana y tala de los árboles afectados. Otras técnicas, como el uso de pesticidas o trampas con feromonas, apenas han tenido éxito frente a la magnitud de los brotes. Uno de los principales problemas es que desde hace décadas se emplea el mismo atrayente, Pheroprax A, sin apenas mejoras. Bajo las nuevas condiciones climáticas, esta estrategia ha dejado de ser eficaz.

Inteligencia artificial como motor de innovación

El gran salto del proyecto SMARTbeetle radica en el uso de algoritmos de inteligencia artificial para acelerar el descubrimiento de nuevos compuestos.

La inteligencia artificial actúa como un booster para el desarrollo de trampas de feromonas, proporcionando modelos de predicción sobre interacciones entre receptores y ligandos. Mediante el cribado de miles de candidatos, podemos seleccionar las variantes más prometedoras para su validación en laboratorio y pruebas de campo, lo que ahorra recursos y aumenta las probabilidades de éxito.

Manuela Geiß, investigadora sénior en Data Science del Software Competence Center Hagenberg (SCCH)

De este modo, la IA permite avanzar mucho más rápido que los métodos tradicionales de ensayo y error. Al seleccionar únicamente los compuestos más prometedores, se optimiza la investigación y se incrementa la probabilidad de dar con feromonas más eficaces y respetuosas con el medio ambiente.

Una colaboración internacional a largo plazo

El consorcio que lidera el SCCH reúne a siete instituciones de Austria y República Checa, entre ellas la Universidad de Bohemia del Sur, la Universidad Mendel de Brno, la TU Viena y la FH OÖ Research and Development. El proyecto cuenta con el apoyo financiero de la Unión Europea a través del programa Interreg Austria–Chequia y tendrá una duración de cuatro años, de diciembre de 2024 a noviembre de 2028.

Consecuencias esperadas

Si SMARTbeetle tiene éxito, sus resultados podrían marcar un antes y un después en la protección forestal. Por un lado, se espera una reducción en el uso de pesticidas, lo que supone un beneficio directo para la biodiversidad y la salud humana. Por otro, los bosques centroeuropeos ganarían resiliencia frente al cambio climático, manteniendo su papel como pulmones verdes y recursos económicos sostenibles.

El impacto no se limitaría a Austria y República Checa. Las técnicas y compuestos desarrollados podrían aplicarse en otras regiones de Europa afectadas por plagas similares, abriendo la puerta a un modelo más sostenible de gestión forestal con apoyo de la inteligencia artificial.

En definitiva, el proyecto SMARTbeetle muestra cómo la tecnología, cuando se aplica con visión y colaboración internacional, puede convertirse en aliada de la naturaleza para preservar los ecosistemas del futuro.

La fotografía de portada de esta noticia pertenece a Irina Iriser y ha sido publicada en Unsplash

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