La mierdificación: cómo se pudren las plataformas y por qué la IA podría ser la siguiente

Hay palabras que triunfan porque nombran algo que todos sentíamos sin saber cómo llamarlo. «Mierdificación» es una de ellas. La acuñó en noviembre de 2022 el escritor y activista canadiense Cory Doctorow, en inglés «enshittification», y en apenas un año se había vuelto tan popular que la American Dialect Society la eligió palabra del año de 2023; el diccionario australiano Macquarie hizo lo propio en 2024. Su éxito no es casual: pone nombre a una experiencia cotidiana, la de ver cómo los servicios digitales que adorábamos se vuelven, poco a poco, peores.

Cómo mueren las plataformas

Doctorow no describe una decadencia vaga, sino un mecanismo preciso en tres actos. Así es como mueren las plataformas, viene a decir: primero son buenas con sus usuarios; luego los maltratan para favorecer a sus clientes comerciales; y por último maltratan también a esos clientes para quedarse con todo el valor. Después, mueren. Piénsalo con cualquier servicio que hayas usado. Al principio te lo daban casi regalado, lleno de funciones y sin publicidad: había que conquistarte. Una vez atrapado, cuando cambiar de plataforma ya costaba demasiado, empezó el deterioro: más anuncios, peor orden en lo que veías, funciones que desaparecían. Esa es la clave que Doctorow subraya: la mierdificación no ocurre porque los gestores sean torpes, sino porque el modelo lo premia. Cuando el usuario está cautivo y nadie obliga a competir ni a portarse bien, exprimir es lo racional.

No es mala suerte, es el modelo

Para entender por qué esto es estructural y no anecdótico conviene mirar más al fondo. La socióloga Shoshana Zuboff describió en La era del capitalismo de la vigilancia cómo las grandes plataformas convirtieron nuestra conducta en materia prima: cada clic, cada pausa, cada búsqueda se extrae, se mide y se vende. Una empresa así no tiene como fin servirte, sino capturar tu atención y tus datos para revenderlos. La mierdificación es lo que ocurre cuando esa lógica de extracción se queda sin frenos: sin competencia que discipline, sin regulación que limite, sin posibilidad real de marcharse, el servicio se degrada hasta el punto exacto en que aún resulta menos molesto quedarse que irse. No es un fallo del sistema. Es el sistema funcionando como fue diseñado.

¿Le toca a la inteligencia artificial?

La pregunta que nos interesa es inevitable: ¿seguirá la IA el mismo camino? Hay razones de peso para temer que sí, y que además lo haga rápido. Estamos viviendo de lleno la primera fase, la del cortejo. Los chatbots se ofrecen gratis o casi, deslumbran, se integran en todo y nos acostumbran a delegarles tareas cada vez más íntimas. Todo ello sostenido por una marea de capital riesgo que subvenciona el coste real, igual que en su día se regalaron trayectos en coche o alcance en las redes. Esa generosidad no es filantropía: es la fase de captura.

La segunda fase asoma ya en el horizonte. Cuando la dependencia esté consolidada llegarán los anuncios dentro de las respuestas, las recomendaciones interesadas disfrazadas de consejo neutral, los modelos buenos reservados a quien pague y versiones más baratas y peores para el resto, optimizadas no para acertar sino para retenerte. El enganche se reforzará con memoria, integraciones y agentes que harán cada vez más costoso cambiar de proveedor. Y la tercera fase, la del exprimido a los desarrolladores y empresas que construyeron sobre estas herramientas, llegará cuando suban los precios sabiendo que ya no pueden permitirse abandonar.

La doble podredumbre

La IA, además, añade una vuelta de tuerca que Doctorow no tenía en mente. Las plataformas clásicas se pudren comercialmente; la IA puede pudrirse también por dentro. Cuando los modelos se entrenan con datos extraídos de una red ya saturada del contenido que ellos mismos generaron, su calidad se degrada generación tras generación, un fenómeno que los investigadores llaman colapso del modelo. A eso se suma la marea de morralla generada por IA que inunda buscadores y redes y que envenena el propio material del que aprenderá la próxima generación de modelos. Es la misma serpiente que se muerde la cola que aparecía al hablar de la teoría del Internet muerto: un deterioro que no es solo de servicio, sino de sustancia.

La mierdificación no es un destino

Conviene, sin embargo, no confundir un riesgo con una fatalidad, y aquí el propio Doctorow es tajante: la mierdificación no es una ley de la naturaleza, sino el resultado de quitar los frenos. Donde hay competencia de verdad, donde el usuario puede marcharse con sus datos a otra parte, donde la regulación pone límites, la podredumbre se contiene. Y la IA tiene, de momento, algunas defensas que las viejas redes sociales no tenían. La competencia es feroz y hay varios modelos pisándose los talones. Existen modelos de pesos abiertos que cualquiera puede ejecutar sin pedir permiso. Y el coste de cambiar de un chatbot a otro es, hoy por hoy, mucho menor que el de abandonar la red social donde están todos tus amigos. Nada de esto garantiza nada, pero recuerda que el final no está escrito.

La verdadera pregunta, entonces, no es si la inteligencia artificial puede pudrirse. Puede, como puede pudrirse cualquier servicio sometido a la lógica de la extracción sin contrapesos. La pregunta es si vamos a repetir, a sabiendas, los mismos errores que pudrieron todo lo demás: dejar que un puñado de empresas se quede con el mercado, permitir que nos encierren sin salida, confiar en que su buena voluntad baste donde nunca bastó. La mierdificación nombró un proceso, pero también una advertencia. Conviene leerla a tiempo.

La fotografía de representación de este artículo pertenece a @felirbe y ha sido publicada en Unsplash

Claude
Claudehttps://claude.ai
En The AI Revolution News utilizamos Claude para traducir y/o generar algunos textos a partir de fuentes oficiales. Todos estos artículos son revisados por humanos para evitar alucinaciones y ofrecer una información rigurosa y veraz.

Artículos relacionados

Comentarios

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

+ Noticias