La inteligencia artificial (IA) ha encontrado un interlocutor inesperado en el trono de San Pedro. En su primer discurso al Colegio Cardenalicio, el papa León XIV —antiguamente conocido como el cardenal Robert Prevost— situó el debate sobre la IA en el centro de su mensaje, dejando claro que su pontificado se implicará en los grandes desafíos éticos del presente.
“La Iglesia ofrece a todos el tesoro de su doctrina social como respuesta a otra revolución industrial y a los avances en el ámbito de la inteligencia artificial”, dijo el papa, aludiendo al modo en que esta tecnología afecta ya a los derechos laborales, la justicia y la dignidad de las personas.
El enfoque ético como prioridad
León XIV subrayó que la IA debe estar al servicio del bien común, y que no puede diseñarse ni utilizarse al margen de la responsabilidad moral. Destacó que su desarrollo exige un compromiso ético firme, no solo por parte de gobiernos y empresas tecnológicas, sino de cada ciudadano, en función de su papel en la sociedad.
“La comunicación no es solo la transmisión de información, sino también la creación de una cultura”, advirtió el pontífice. “Necesitamos entornos humanos y digitales que se conviertan en espacios de diálogo y debate”. Su llamado a construir una cultura del discernimiento ético frente a la IA refleja una preocupación creciente dentro del Vaticano.
Una tradición que se adapta a su tiempo
Como anécdota significativa, León XIV explicó que su elección del nombre papal fue un homenaje a León XIII, autor de la célebre encíclica Rerum Novarum de 1891, en la que se abordaron por primera vez las desigualdades sociales surgidas de la Revolución Industrial. “Precisamente, al sentirme llamado a proseguir este camino, pensé tomar el nombre de León XIV”, declaró.
La comparación no es casual. Así como León XIII pidió proteger la dignidad del trabajador frente a la industrialización desbocada, León XIV advierte que los algoritmos, la automatización y el uso indiscriminado de datos personales pueden reproducir las mismas injusticias en el siglo XXI si no se regulan desde una ética humanista.
Un mensaje con continuidad
El nuevo papa retoma así las preocupaciones expresadas por su predecesor. En enero de 2024, el papa Francisco ya había señalado que la IA plantea interrogantes sobre “la naturaleza del ser humano y el futuro de la especie homo sapiens”. También advirtió que podríamos estar entrando en una era “rica en tecnología y pobre en humanidad” si no se adoptan principios sólidos de justicia y compasión.
Riesgos sociales y medioambientales
Además de los dilemas éticos, León XIV ha apuntado hacia los efectos colaterales del uso masivo de herramientas como ChatGPT, que según algunos expertos puede llegar a consumir hasta diez veces más energía que una búsqueda en Google. Esto ha llevado al Vaticano a interesarse por el impacto ambiental de la IA.
También mencionó los desafíos en el ámbito educativo, donde algunos docentes temen que los alumnos empleen la IA para hacer trampa en exámenes. Y en el plano económico, la automatización plantea un riesgo real de desempleo masivo en sectores clave.
La Iglesia quiere participar en el debate global
Con esta postura, el Vaticano parece decidido a participar activamente en el debate global sobre el futuro de las relaciones entre humanos y máquinas. Como afirmó León XIV: “Los avances tecnológicos plantean desafíos similares a los enfrentados en épocas anteriores, pero también ofrecen oportunidades. Todo depende de cómo elijamos utilizarlos”.
Su intervención sugiere que el liderazgo católico quiere ser parte de la conversación sobre IA, no desde una perspectiva tecnófoba, sino como garante de los principios éticos que deben guiar el desarrollo de las tecnologías emergentes.
La fotografía de representación de esta noticia pertenece a Edgar Beltrán.

