Midjourney, una de las empresas pioneras en la generación de imágenes con inteligencia artificial, ha dado un giro inesperado: presenta Midjourney Medical, un proyecto cuyo primer fruto es un escáner corporal de ultrasonidos que, según sus responsables, ofrecería imágenes comparables (o incluso superiores) a las de una resonancia magnética, sin radiación, sin imanes potentes y en menos de un minuto.
Conviene aclarar de entrada que se trata de un anuncio y de un prototipo en fase muy temprana, no de un producto terminado ni aprobado. El propio consejero delegado de la empresa, David Holz, reconoció que por ahora apenas una docena de personas han pasado por el aparato.
Hemos soñado con algo tan potente como una resonancia magnética y tan sencillo como una visita al spa, y hoy presentamos el camino para conseguirlo.
David Holz, consejero delegado de Midjourney
Una máquina hecha de medio millón de altavoces diminutos
La experiencia, tal y como la describe la propia empresa, parte de un gesto sencillo: subirse a una plataforma que desciende despacio, unos cinco centímetros por segundo, hacia una piscina de agua templada iluminada con luz dorada. Al bajar, el cuerpo atraviesa un anillo formado por cerca de medio millón de piezas minúsculas, cada una del tamaño de un grano de arena y capaz de funcionar a la vez como un pequeño altavoz y un pequeño micrófono. El aparato no es un desarrollo en solitario de Midjourney: está construido junto a Butterfly Network, una empresa especializada en ultrasonidos que aporta cuarenta de sus módulos de imagen por sistema.
Esas piezas lanzan ondas de ultrasonido a través del cuerpo desde todos los ángulos y escuchan cómo rebotan, de forma parecida a la ecolocalización de los delfines. El sistema genera tal cantidad de datos que, según la propia comparación de la compañía, un solo segundo de escaneo equivaldría a unas 500 horas de vídeo en alta definición. Para procesar esa montaña de información en apenas 60 segundos, recurre a dos petaflops de potencia (es decir, dos mil billones de operaciones por segundo) repartidos entre miles de ordenadores trabajando en paralelo.
Cómo se convierte el sonido en una imagen del interior del cuerpo
El truco está en que las ondas de sonido cambian de forma al atravesar tejidos de distinta densidad o dureza, por ejemplo al pasar del agua a la piel, la grasa, el músculo o el hueso. Analizando esos cambios desde miles de ángulos, los algoritmos reconstruyen un mapa tridimensional del interior del cuerpo con un detalle, según la empresa, de fracciones de milímetro. El resultado se parecería al de una resonancia magnética, pero obtenido casi cien veces más rápido y, sobre esa reconstrucción, una inteligencia artificial identifica y separa los distintos órganos y tejidos.
Que sea precisamente una empresa de imágenes generativas la que dé este paso tiene más lógica de la que parece. En el fondo, su negocio consiste en convertir datos caóticos e incompletos en imágenes coherentes mediante inteligencia artificial, que es justo lo que hace falta para transformar ecos de ultrasonido fragmentados en un mapa nítido del cuerpo. La promesa de fondo es acercar una capacidad parecida a la de la resonancia, hoy una tecnología cara y de acceso limitado, a mucha más gente, un objetivo que comparten otros proyectos recientes como las plataformas que buscan democratizar la resonancia magnética apoyándose en la nube.
El «spa» que te escanea sin que te des cuenta
La parte más llamativa del plan no es el escáner, sino dónde quiere ponerlo. Midjourney anuncia el Midjourney Spa, cuyo primer local abriría en el barrio de Union Square, en San Francisco, antes de finales de 2027. Tendría diez escáneres integrados en salas con bañeras de hidromasaje, además de gimnasio, saunas y baños de agua fría.
La intención, según la compañía, es que el escaneo sea casi un efecto secundario de una visita agradable.
Los escaneos son un efecto secundario. Apenas piensas en ellos cuando vas al spa. Pero de repente tienes una enorme biblioteca de datos sobre tu salud.
Midjourney
Esa información, repetida con el tiempo, permitiría observar cómo cambia el cuerpo de cada persona y compartirla con médicos, entrenadores, nutricionistas o herramientas de inteligencia artificial. El propio Holz comentó que a él le gustaría usar el escáner para ver cómo responde su cuerpo a los cambios de dieta o de ejercicio.
Promesas enormes y motivos de sobra para la cautela
Midjourney no se queda corta en sus aspiraciones. La empresa calcula que, con suficiente imagen médica temprana, el mundo podría llegar a evitar un 30% de todas las muertes y reducir a la mitad el gasto sanitario, y se marca como meta tener para 2031 una flota de más de 50.000 escáneres capaces de realizar mil millones de exploraciones al mes. Son cifras espectaculares que, conviene subrayarlo, son proyecciones de la propia compañía y no resultados comprobados.
Hay varias razones para tomarse el anuncio con prudencia. La primera es que nada de esto cuenta todavía con la aprobación de la FDA, la agencia estadounidense del medicamento: por ahora el aparato solo crea mapas de composición corporal, que no son un diagnóstico, y la empresa dice que irá enviando resultados a la FDA para ampliar capacidades poco a poco. La segunda es que la tomografía por ultrasonidos existe en el terreno de la investigación, pero escanear el cuerpo entero en un minuto con una calidad comparable a la resonancia está muy por encima de lo que la medicina hace hoy de forma habitual, y esas afirmaciones aún no han pasado por una revisión científica independiente. A ello se añade que, de momento, solo una docena de personas han probado el prototipo.
Tampoco conviene olvidar un detalle de fondo: Midjourney es, ante todo, una empresa de generación de imágenes con IA. Su propia presentación mezcla reconstrucciones «en bruto» con la versión interpretada por inteligencia artificial, y las imágenes del balneario son, según se indica, recreaciones conceptuales. No es una acusación, pero sí una invitación a distinguir entre lo que ya funciona y lo que de momento es una ilustración de hacia dónde se quiere ir.
La primera IA pura que se lanza a fabricar una máquina médica
El movimiento es singular dentro del sector. Empresas como Google DeepMind o Microsoft llevan tiempo aplicando la inteligencia artificial a la medicina, pero trabajando sobre imágenes que ya existen, para interpretarlas o clasificarlas, mientras que los grandes fabricantes de equipos médicos, como Siemens Healthineers, Philips o GE Healthcare, dominan la maquinaria que las produce. Midjourney sería la primera compañía dedicada exclusivamente a la IA que decide construir desde cero el aparato físico de diagnóstico.
El anuncio encaja en una tendencia más amplia: la entrada acelerada de la inteligencia artificial en la medicina, desde la detección precoz de enfermedades hasta los sistemas que aceleran la investigación científica en medicina. Llama la atención, además, el modelo de la empresa, que recuerda que no tiene inversores y se define como un «laboratorio de investigación respaldado por la comunidad», financiado por los usuarios de su plataforma de imágenes.
Por ahora, lo presentado es sobre todo una hoja de ruta acompañada de vídeos, conceptos y un prototipo por el que han pasado una docena de personas. Si la tecnología cumpliera aunque fuera una parte de lo prometido, podría cambiar nuestra forma de relacionarnos con la propia salud. Pero hasta que haya datos independientes, aprobaciones regulatorias y los primeros escáneres funcionando con muchas personas reales, lo razonable es seguir el proyecto con interés y con el escepticismo sano que merece cualquier promesa de esta magnitud.

