Un megaproyecto en marcha
En enero de este año, los titulares tecnológicos anunciaban el tremendo proyecto estadounidense de la mano de Donald Trump. Desde aquel momento, el proyecto Stargate desapareció del radar y no ha vuelto a hablarse de él hasta que, el 23 de septiembre, OpenAI volvió a ponerlo sobre la mesa.
El anuncio de septiembre marca un punto de inflexión en Stargate, la iniciativa de OpenAI para desplegar la infraestructura de computación más ambiciosa jamás diseñada. Apenas ocho meses después de presentarse el plan inicial, la empresa asegura que los trabajos avanzan a gran velocidad y que el objetivo de desplegar 10 GW de potencia y 500.000 millones de dólares en inversión estará listo antes de lo planeado.
Tres de las nuevas instalaciones estarán a cargo de Oracle y se ubicarán en Shackelford County (Texas), Doña Ana County (Nuevo México) y un tercer emplazamiento aún no revelado en el medio-oeste de EE.UU. A ellas se sumará una posible ampliación de 600 MW en Abilene, Texas, donde ya opera el campus insignia de Stargate.
El papel de Oracle y SoftBank
Oracle no solo aporta capital, sino también la base tecnológica. Sus infraestructuras en la nube (Oracle Cloud Infrastructure, OCI) ya están en uso en Abilene, donde se instalaron los primeros racks con GPUs NVIDIA GB200 en junio. Según la compañía, estas máquinas ya están siendo utilizadas en fases tempranas de entrenamiento e inferencia para los próximos modelos de OpenAI.
Por su parte, SoftBank desarrolla dos centros clave: uno en Lordstown (Ohio), que ya está en construcción y se espera operativo en 2026, y otro en Milam County (Texas), impulsado junto a su filial SB Energy. Ambos sumarán hasta 1,5 GW en los próximos 18 meses y destacan por su rapidez de despliegue y eficiencia energética.
El presidente de SoftBank, Masayoshi Son, resumió la visión de su compañía con estas palabras: “Stargate está aprovechando el innovador diseño de centros de datos y la experiencia energética de SoftBank para ofrecer la capacidad de cómputo escalable que impulsa el futuro de la IA”.
Empleo y repercusión económica
El impacto laboral no es menor. Los nuevos centros de datos se traducirán en más de 25.000 empleos directos en obra y operación, además de decenas de miles de puestos adicionales a lo largo de la cadena de suministro y servicios asociados en todo Estados Unidos .
Este despliegue confirma que OpenAI no quiere limitarse a ser un laboratorio de investigación, sino convertirse en un actor clave en el sector de la infraestructura tecnológica, compitiendo con gigantes como Amazon Web Services o Microsoft Azure.
Las dudas que persisten
Sin embargo, no faltan voces críticas. Expertos como Jonathan Koomey, profesor en la Universidad de Berkeley, señalan que la apuesta de OpenAI por “escalar a lo grande” podría no ser suficiente si surgen modelos más eficientes y baratos, como los desarrollados por DeepSeek. Para Koomey, todo dependerá de si realmente la demanda de cómputo crece al ritmo que prevé Sam Altman, CEO de OpenAI.
Además, persisten interrogantes sobre la cadena de suministro de chips, la disponibilidad de energía limpia y los sistemas de refrigeración necesarios para centros de datos de este tamaño. El propio Altman admitió en su blog que el consumo de servicios de IA se disparará en los próximos meses, y que Stargate es su respuesta a ese desafío.
Política y estrategia
El proyecto Stargate no puede desligarse de la política. Fue presentado en enero junto al presidente Donald Trump en la Casa Blanca, en el marco de un programa de su administración para atraer inversión en infraestructura de IA. Según OpenAI, el impulso del Gobierno ha facilitado la llegada de socios y el cumplimiento anticipado de objetivos.
En este sentido, Stargate no es una empresa independiente, sino un paraguas que agrupa todas las iniciativas de centros de datos de OpenAI fuera de su alianza con Microsoft. Esto lo convierte en una herramienta estratégica no solo tecnológica, sino también geopolítica, dado que busca asegurar el liderazgo de Estados Unidos en inteligencia artificial frente a Europa y China.
El futuro inmediato
Si todo sigue el calendario previsto, el centro de Abilene alcanzará 1,4 GW de potencia con más de 400.000 GPUs en 2026, y será uno de los mayores del mundo. Para ponerlo en contexto, equivale a casi un tercio del consumo eléctrico promedio de Dinamarca en 2024.
Con Stargate, OpenAI, Oracle y SoftBank no solo están construyendo centros de datos: están redefiniendo qué significa tener poder de cómputo en la era de la inteligencia artificial. El reto será comprobar si la promesa de esta colosal inversión se traduce en avances reales y sostenibles, o si quedará como una apuesta excesiva en un mercado en rápida transformación.

