NVIDIA ha anunciado que sus superordenadores de inteligencia artificial serán diseñados y fabricados íntegramente en Estados Unidos. La producción de chips Blackwell arranca en Arizona, y el ensamblaje se realizará en Texas. El movimiento se interpreta como un intento de adelantarse a los aranceles que Donald Trump amenaza con imponer y que podrían afectar al sector tecnológico.
Por primera vez en su historia, NVIDIA fabricará en Estados Unidos sus superordenadores de inteligencia artificial, un paso significativo en un momento de crecientes tensiones comerciales entre EE.UU. y Asia. El anuncio de la compañía se ha producido mientras el presidente Donald Trump presume del éxito de sus políticas proteccionistas, aunque buena parte de estas fábricas fueron planificadas durante el mandato de Joe Biden, con ayudas públicas a través de la Ley CHIPS.
Producción nacional para esquivar la tormenta arancelaria
NVIDIA comenzará la producción de sus nuevos chips Blackwell en las plantas de TSMC en Phoenix (Arizona). También construirá plantas de ensamblaje de superordenadores en Houston y Dallas (Texas), en colaboración con Foxconn y Wistron, respectivamente. La producción masiva está prevista para los próximos 12 a 15 meses.
La compañía ha explicado que su red de socios para este ambicioso proyecto también incluye a Amkor y SPIL, responsables de las operaciones de embalaje y pruebas en Arizona. En total, se espera una inversión de hasta medio billón de dólares en infraestructuras de IA fabricadas en EE.UU. en los próximos cuatro años.
Trump se apunta el tanto
El anuncio ha sido celebrado por Donald Trump como una victoria de su política de proteccionismo comercial. Sin embargo, según informa El País, muchas de las plantas implicadas se acogieron a los incentivos fiscales y subvenciones puestos en marcha por Joe Biden. Fue su gobierno el que activó la Ley CHIPS, impulsando inversiones multimillonarias en la industria de los semiconductores dentro del país.
Mientras tanto, Trump amenaza con imponer nuevos aranceles a la importación de chips, en principio exentos. Su equipo ya ha advertido que esta exención podría ser temporal, lo que ha generado inquietud entre las tecnológicas. En este contexto, NVIDIA parece estar adelantándose al golpe, desplazando su producción a EE.UU. para evitar verse atrapada por futuras tarifas.
Un nuevo tipo de fábrica para una nueva industria
Los superordenadores de NVIDIA son el núcleo de lo que la compañía denomina AI factories, centros de datos diseñados exclusivamente para procesar inteligencia artificial. Se espera que en los próximos años se construyan decenas de estas instalaciones, cada una con capacidad energética de varios gigavatios.
“El motor de la infraestructura mundial de IA se está construyendo en Estados Unidos por primera vez”, afirmó Jensen Huang, CEO de NVIDIA. Según el ejecutivo, fabricar en EE.UU. permitirá a la empresa satisfacer mejor la creciente demanda, reforzar su cadena de suministro y mejorar su capacidad de recuperación ante posibles interrupciones.
Robots, gemelos digitales y eficiencia automatizada
En el diseño y funcionamiento de sus nuevas plantas, NVIDIA utilizará sus propias tecnologías de automatización. Entre ellas destacan NVIDIA Omniverse, para crear gemelos digitales de fábricas, y Isaac GR00T, una plataforma robótica para tareas de ensamblaje.
Estas herramientas permitirán simular, optimizar y automatizar la producción antes incluso de que las instalaciones entren en funcionamiento, aumentando la eficiencia y reduciendo costes.
Un cambio de rumbo para el liderazgo tecnológico
El movimiento de NVIDIA se inscribe en una tendencia más amplia: repatriar la producción de tecnologías críticas como los semiconductores. Hoy, Estados Unidos produce solo un 10% de los chips del mundo, y ninguno de los más avanzados. La Administración demócrata ha fijado como objetivo alcanzar el 20% de la producción mundial de chips de última generación dentro del país.
Además de fortalecer su posición estratégica, NVIDIA también se asegura de evitar problemas logísticos y normativos derivados de la guerra comercial. Así, refuerza su papel como líder absoluto en infraestructura para IA, mientras protege su negocio frente a los vaivenes políticos.
Competencia global, decisiones locales
Empresas como Intel, Samsung o TSMC ya se han beneficiado de las ayudas públicas para construir fábricas en EE.UU., sumando una oleada de inversiones sin precedentes. La decisión de NVIDIA no solo sigue esta estela, sino que la consolida, y responde a la nueva realidad de una economía tecnológica marcada por la geopolítica.
NVIDIA, más que adaptarse, parece estar tomando la delantera, integrando sus chips, robots, fábricas y software en un ecosistema 100% nacional. Y si la política comercial sigue endureciéndose, la apuesta podría resultar visionaria.

