La apuesta de OpenAI por la robótica
Según un reportaje publicado en WIRED, OpenAI está conformando un equipo de expertos en robots humanoides. La empresa habría contratado a perfiles como Chengshu Li, procedente de la Universidad de Stanford, donde trabajaba en proyectos centrados en robots con brazos pero ruedas en lugar de piernas. También se habrían incorporado investigadores de otros laboratorios punteros, lo que confirma que el proyecto avanza con rapidez.
Aunque la compañía no ha hecho declaraciones oficiales, varias ofertas de empleo publicadas en su web confirman esta dirección. Entre los requisitos destacan la experiencia en teleoperación, un proceso en el que un humano guía las acciones del robot mientras el algoritmo aprende a replicarlas, y el dominio de herramientas de simulación como Nvidia Isaac, esenciales para entrenar humanoides en entornos virtuales.
¿Fabricar o colaborar?
El gran interrogante es si OpenAI planea fabricar sus propios robots o si se asociará con empresas ya establecidas en el sector. Una de sus vacantes pedía un ingeniero mecánico con experiencia en prototipado y diseño de sistemas robóticos con sensores táctiles y de movimiento, así como en la creación de piezas aptas para la producción en serie. Este detalle ha llevado a algunos expertos a especular que la empresa podría estar preparando el terreno para la producción a gran escala.
La relación entre robótica y la IAG
La apuesta por los humanoides está ligada a la idea de que alcanzar la inteligencia artificial general, es decir, una inteligencia superior a la humana y aplicable a múltiples contextos, requerirá sistemas que interactúen con el mundo físico. OpenAI ya había experimentado en este campo en 2019 con un algoritmo capaz de resolver un cubo de Rubik utilizando una mano robótica, pero abandonó la línea en 2021 para centrarse en modelos de lenguaje. Ahora, con el auge de los humanoides y la inversión multimillonaria de capital riesgo en este sector, la compañía parece decidida a retomar el camino.
Un sector cada vez más competitivo
OpenAI no está sola en esta carrera. Empresas como Tesla, Google y startups como Figure, Agility o Apptronik también están desarrollando humanoides. Según Morgan Stanley, este mercado podría alcanzar los 5 billones de dólares en 2050, lo que lo convierte en uno de los sectores más prometedores de la industria tecnológica. A pesar de ello, los desafíos técnicos siguen siendo enormes: aunque los humanoides actuales pueden bailar o realizar movimientos complejos, aún carecen de la inteligencia necesaria para operar en entornos impredecibles.
La investigadora Stefanie Tellex, de la Universidad de Brown, señalaba en el reportaje que los robots eficaces del futuro deberán procesar y actuar a gran velocidad sobre datos perceptivos de alta dimensión, una capacidad que todavía está lejos de alcanzarse. “Se han estancado en GPT-5. Necesitan avanzar hacia el mundo físico”, concluyó Tellex.
Consecuencias de este giro
El movimiento de OpenAI puede marcar un punto de inflexión en la estrategia de la compañía. Por un lado, podría situarla en la primera línea de la robótica de uso general, una de las áreas más ambiciosas de la IA moderna. Por otro, la enfrenta a rivales poderosos con años de experiencia en hardware. Si logra integrar sus modelos de lenguaje y razonamiento con capacidades físicas, podría abrir la puerta a una nueva generación de humanoides capaces de realizar tareas domésticas, industriales o asistenciales.
El interés por los humanoides no solo responde a la ambición de alcanzar la IAG, sino también a la oportunidad económica. Con una inversión que ya supera los 5.000 millones de dólares en startups del sector desde 2024, el mercado espera avances tangibles en la próxima década. Si OpenAI consigue trasladar su éxito en software al terreno de la robótica, podría redefinir por completo el rumbo de la inteligencia artificial.
La fotografía de portada de esta noticia ha sido generada con ChatGPT.

