OpenAI estaría dispuesta a comprar Chrome si la justicia estadounidense obliga a Google a deshacerse del navegador. Así lo confirmó el jefe de producto de ChatGPT durante un juicio clave para el futuro del buscador más popular del planeta.
Un juicio que podría sacudir el mercado tecnológico
La raíz del conflicto legal reside en la acusación del Departamento de Justicia de Estados Unidos: considera que Google abusa de su posición dominante en las búsquedas en internet y la publicidad asociada. Chrome, como punto de entrada principal a Google Search, juega un papel central en este ecosistema. El tribunal ya ha fallado en contra de Google en la cuestión de fondo, y ahora se está debatiendo cómo corregir esta situación.
Una de las medidas propuestas es la separación obligatoria de Chrome del resto del conglomerado de Alphabet, empresa matriz de Google. De concretarse, esto abriría la puerta a que otras compañías tecnológicas adquieran el navegador. Entre las interesadas, OpenAI ha sido la primera en dar un paso al frente.
Por qué OpenAI quiere Chrome
Turley explicó ante el tribunal que OpenAI tiene dificultades para distribuir sus productos, especialmente en dispositivos Android, donde Google tiene un fuerte control a través del propio Chrome y del Play Store. “Nos preocupa quedar excluidos por gigantes como Google”, afirmó. De ahí que comprar Chrome sea, para OpenAI, una oportunidad estratégica.
Además, una posible adquisición permitiría a OpenAI integrar ChatGPT directamente en el navegador, algo que Turley definió como una “experiencia increíble”. No es la primera vez que la compañía liderada por Sam Altman apunta en esa dirección: ya en 2024 lanzaron ChatGPT Search, un buscador con IA que compite directamente con Google Search.
Chrome: una puerta de acceso a millones de usuarios
El dominio de Chrome es apabullante. Según datos de Statcounter, el navegador tiene una cuota de mercado global del 66,17%, seguido muy de lejos por Safari. Dos de cada tres usuarios acceden a internet a través de Chrome, lo que lo convierte en una herramienta fundamental para la difusión de cualquier producto digital.
OpenAI ya tiene acuerdos con Apple para integrar ChatGPT en sus dispositivos, pero en Android no ha logrado un pacto similar. Adquirir Chrome solucionaría de golpe este problema, permitiendo que ChatGPT llegue preinstalado a cientos de millones de dispositivos y eliminando la dependencia de terceros para distribuir su tecnología.
¿Competencia o monopolio?
Turley subrayó la importancia de mantener una “verdadera capacidad de elección para los usuarios”. En su opinión, el control de Google sobre los puntos de acceso —como navegadores y tiendas de aplicaciones— limita la competencia y dificulta que herramientas innovadoras como ChatGPT se expandan.
Este argumento se alinea con la filosofía de mercado abierto que la justicia estadounidense intenta recuperar. La propia historia ofrece paralelismos: en su día, Microsoft fue forzada a abrir el acceso a otros navegadores en Windows, tras una sentencia antimonopolio que limitó el dominio de Internet Explorer.
¿Y si finalmente Google no vende Chrome?
Aunque el interés de OpenAI es claro, la venta de Chrome aún está lejos de concretarse. Google ha manifestado que una separación forzosa tendría “consecuencias extraordinariamente graves” y probablemente apelará cualquier sentencia en su contra. De momento, la empresa ha ofrecido permitir más flexibilidad en los acuerdos de búsqueda con terceros, pero se niega a separar el navegador de su núcleo empresarial.
Mientras tanto, OpenAI no se queda de brazos cruzados. Desde noviembre de 2024, se sabe que la empresa trabaja en desarrollar su propio navegador con ChatGPT integrado, aunque este proyecto es técnicamente complejo y su impacto todavía incierto. Si el juicio finalmente obliga a vender Chrome, habrá una competencia feroz por hacerse con el navegador, y no solo OpenAI querrá participar.
Un posible punto de inflexión
El proceso judicial que enfrenta a Google con el gobierno de EE. UU. es uno de los más relevantes de la era digital. El futuro de la competencia en internet, el acceso a los usuarios y el papel de la inteligencia artificial en la red están en juego.
Si OpenAI lograra hacerse con Chrome, no solo transformaría su capacidad de distribución, sino que podría redefinir la experiencia de navegación al integrar la IA desde el núcleo del navegador. Pero hasta que los jueces se pronuncien y las apelaciones se resuelvan, todo sigue en el terreno de las hipótesis.
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