Cada año, el U.S. PIRG Education Fund publica el informe “Trouble in Toyland” para alertar a las familias sobre los riesgos que entrañan algunos juguetes que llegan al mercado, especialmente durante la temporada navideña. En su edición de 2025, publicada en noviembre, el informe pone el foco en una amenaza emergente y preocupante: los juguetes con inteligencia artificial capaces de mantener conversaciones peligrosamente inapropiadas con los niños, además de productos que contienen toxinas, juguetes falsificados y artículos que han sido retirados del mercado pero que siguen a la venta.
Cuatro décadas vigilando la seguridad de los juguetes
Este estudio, que cumple su 40ª edición, se ha consolidado como una herramienta clave para consumidores y legisladores en Estados Unidos. Aunque en las últimas décadas los juguetes han mejorado en seguridad, problemas clásicos como los riesgos de asfixia o la presencia de plomo persisten. Y a ellos se suman nuevos peligros más difíciles de detectar.
El informe de este año destaca especialmente los juguetes con chatbots de inteligencia artificial generativa, capaces de conversar con los niños gracias a modelos como GPT-4o de OpenAI. Durante las pruebas realizadas por el equipo del informe, algunos de estos juguetes ofrecieron información sobre cómo encontrar cuchillos o cerillas en casa, dieron consejos para besar a un compañero de clase y, en el caso más alarmante, mantuvieron conversaciones detalladas sobre prácticas sexuales, incluyendo términos como “kink”, bondage y roles eróticos. Todo ello sin intervención parental y con niños como usuarios objetivos.
Juguetes con IA: conversaciones, adicciones y privacidad
Se analizaron en profundidad cuatro juguetes con funciones de IA: Curio’s Grok, FoloToy’s Kumma, Miko 3 y Robot MINI. Tres de ellos fueron probados a fondo (uno no funcionaba por problemas de conexión) y los hallazgos son preocupantes:
- Conversaciones sexuales explícitas: FoloToy’s Kumma respondió con detalles explícitos a preguntas aparentemente inocentes, llegando a hablar de prácticas como bondage o spanking con niños, incluso introduciendo estos temas por iniciativa propia.
- Contenido sensible: Los juguetes también abordaron temas como religión, política o muerte, sin filtros adecuados y en algunos casos corrigiendo o cuestionando creencias del niño.
- Diseños adictivos: Algunos juguetes usaban tácticas para fomentar la dependencia emocional, como pedir que el niño no los apague o reproducir canciones infantiles cuando el niño decía que quería irse.
- Falta de privacidad: Se detectaron mecanismos de escucha activa constante en varios juguetes, como Grok, que podía intervenir en conversaciones cercanas sin haber sido activado. Además, en muchos casos, no se solicitó consentimiento parental para recoger datos de voz o biométricos.

Tóxicos, falsificaciones y juguetes retirados que siguen a la venta
Más allá de la inteligencia artificial, el informe alerta de otros riesgos graves:
- Sustancias prohibidas: En los primeros seis meses de 2025, se detectaron 498 envíos de juguetes que incumplían normativas, muchos con niveles ilegales de plomo o ftalatos. Un solo envío puede contener miles de unidades. La mayoría de estos productos proceden de China.
- Falsificaciones peligrosas: Se decomisaron más de 11.000 muñecos falsificados de la popular marca Labubu en un solo envío. Estos productos no cumplen con ningún control de seguridad.
- Juguetes retirados que se siguen vendiendo: El informe demuestra que es fácil comprar juguetes que han sido oficialmente retirados del mercado por riesgo de asfixia, baterías peligrosas o imanes potentes. El equipo compró tres de estos productos online en menos de 30 minutos.
Nuevas regulaciones en camino
Aunque la Comisión para la Seguridad de los Productos de Consumo (CPSC) carece de autoridad para imponer retiradas obligatorias, se han dado pasos legislativos. En septiembre, el Senado presentó el Guard Act para prohibir los chatbots dirigidos a menores. Por su parte, el informe exige normas más estrictas, controles independientes y transparencia en el uso de IA por parte de fabricantes de juguetes.
“El mercado de los juguetes inteligentes está explotando, pero lo hace sin controles suficientes”, alertan los autores del estudio. “Lo que se presenta como una herramienta educativa puede convertirse en un riesgo para el desarrollo emocional, la privacidad y la seguridad de los niños.”
El mensaje final del informe es claro: comprar un juguete hoy no garantiza que sea seguro. Y lo que parece un adorable osito de peluche, como Kumma, puede esconder conversaciones y recopilaciones de datos profundamente inapropiadas. Los reguladores, los fabricantes y las familias deben actuar antes de que el juego se convierta en amenaza.
La fotografía de portada de este artículo es un fotograma de la película ‘A.I. Artificial Intelligence’.

