Un meme global convertido en símbolo legal
Tung Tung Sahur, un personaje con forma de palo, ojos saltones y un bastón en mano, se ha convertido en la estrella indiscutible de la generación Alpha. Su origen es tan humilde como potente: representa un kentungan, instrumento tradicional que despierta a los fieles para el sahur (comida previa a la oración) durante el ramadán en Indonesia. Esta mezcla de tradición y estética absurda, amplificada por la inteligencia artificial generativa, lo catapultó al estrellato digital en 2025.
El personaje fue popularizado por Noxa, una joven indonesia de 19 años con 1,4 millones de seguidores en TikTok, y rápidamente se difundió en plataformas como Roblox, Minecraft y YouTube. Sin embargo, lo que comenzó como un fenómeno cultural se ha convertido en un caso emblemático dentro del debate legal sobre la propiedad intelectual en la era de la IA.
La cruzada de MementumLab por los derechos de autor
La empresa francesa MementumLab, fundada por artistas, ha decidido actuar: quiere proteger a los creadores jóvenes y precarios en un entorno digital dominado por plataformas e inteligencia artificial. Para ello, afirman haber iniciado gestiones legales y de marca para proteger al personaje, aunque no hay confirmación oficial de registros concedidos.
«Tung Tung Sahur no es solo un meme: es un caso test para el futuro de la propiedad intelectual, la economía creativa y la circulación de símbolos en la era de la IA», afirman desde MementumLab. Según la empresa, esta es la primera vez que un icono creado fuera de las industrias culturales tradicionales compite en igualdad de condiciones con sus propias mascotas y personajes. Su objetivo declarado es convertirse en los Robin Hood de los creadores del mundo digital.

Retirada del personaje y caos en los videojuegos
El punto de inflexión llegó cuando, en medio de negociaciones sobre los derechos, el personaje fue retirado del videojuego Steal a Brainrot. Cada parte ofreció una versión distinta de lo ocurrido: MementumLab habla de infracción de derechos, mientras que el desarrollador asegura que fue una retirada preventiva. La retirada desató críticas en redes bajo la etiqueta #BringBackTungTung, mientras que Noxa fue acusada de querer lucrarse a costa del personaje.
Actualmente hay negociaciones en curso entre las partes, mientras la comunidad sigue dividida entre el amor por el personaje y el respeto a los derechos de su creador.
¿Puede una obra generada por IA tener derechos?
El caso de Tung Tung Sahur plantea una pregunta fundamental: ¿es posible proteger legalmente una creación generada por IA? En la Unión Europea, la respuesta es clara: solo un ser humano puede ostentar derechos de autor. Sin embargo, si la obra es fruto de decisiones creativas y libres de una persona física, y si esta puede demostrar su autoría, entonces sí puede ser protegida.
En este caso, según Noxa, la creación del personaje combinó múltiples herramientas de IA: ChatGPT para el guion, Midjourney para la imagen, CapCut para la animación, Elevenlabs para la voz y TikTok para los efectos. Una mezcla caótica que, según MementumLab, prueba la intervención humana clave en el proceso creativo.
Un nuevo modelo para la era de la viralidad
MementumLab trabaja también con abogados para diseñar un modelo de protección y redistribución más justo para los creadores que desencadenan fenómenos virales, pero que suelen quedar fuera del circuito económico y legal. «Nadie sabía cómo distribuir un meme», reconoce un portavoz del colectivo. «Estamos adquiriendo experiencia para evitar que los artistas sean los grandes olvidados de esta nueva era».
Para visibilizar este proceso, han organizado la exposición From Spam to Slop en la Avant Galerie Vossen de París, donde se muestran vídeos de Noxa, fanart, un fanzine y, sobre todo, un gran cuadro firmado por todos los artistas implicados, una forma simbólica de recuperar la autoría en el mundo analógico.
Un precedente que puede cambiarlo todo
El caso Tung Tung Sahur es mucho más que un meme: es un síntoma de la transformación cultural, legal y económica que está provocando la inteligencia artificial en el arte y la creación. El caso podría sentar un precedente si prospera legalmente, aunque por ahora el debate sigue abierto.
En el salvaje oeste de la IA, donde todo puede copiarse y replicarse al instante, MementumLab propone una nueva ética: la de proteger y empoderar a los creadores del siglo XXI.

