Un fallo histórico en la ciberseguridad robótica
El investigador alemán Andreas Makris, conocido en la comunidad como Bin4ry, junto a Kevin Finisterre y Konstantin Severov, ha publicado el primer exploit público dirigido a robots humanoides. El estudio, alojado en GitHub bajo el nombre UniPwn, detalla una vulnerabilidad en la interfaz Bluetooth Low Energy (BLE) que permite a un atacante ejecutar comandos con privilegios de root en los robots Unitree G1, Go2, H1 y B2.
El hallazgo se describe como una “inyección de comandos mediante BLE” que aprovecha una serie de fallos encadenados: el uso de claves criptográficas codificadas, una autenticación trivial y la ausencia de validación de entradas. En conjunto, estos errores abren la puerta a una toma de control total del sistema operativo del robot.
Según los investigadores, este es el primer exploit público que afecta a robots humanoides, y su peligrosidad aumenta porque es auto-propagable (wormable): un robot infectado puede detectar y comprometer automáticamente a otros robots cercanos a través del mismo protocolo Bluetooth.
Cómo se ejecuta el ataque
El proceso de explotación es sorprendentemente sencillo. Los investigadores descubrieron que el sistema de autenticación del robot se basa únicamente en la cadena «unitree». Si el atacante envía este texto cifrado con la clave AES codificada en el firmware, el robot acepta cualquier comando posterior.
Una vez autenticado, el atacante puede enviar un comando de configuración de Wi-Fi modificado con una carga útil del tipo ";$(reboot -f);#" que se ejecuta con permisos de administrador. El exploit, bautizado como UniPwn, permite reiniciar, alterar, o incluso instalar software malicioso en los robots afectados.
El código malicioso se ejecuta dentro del proceso que configura las redes inalámbricas, donde se construyen órdenes del sistema sin filtrar las variables de entrada. En la práctica, esto significa que un atacante puede ejecutar cualquier comando del sistema operativo del robot.
Robots policiales y militares, entre los afectados
El impacto de esta vulnerabilidad trasciende el ámbito doméstico. Según la propia investigación, policías y ejércitos ya utilizan robots de Unitree en operaciones reales. La Policía de Nottinghamshire (Reino Unido) está probando robots G1 para situaciones de alto riesgo, como negociaciones con rehenes o reconocimiento de edificios. En China, los modelos Unitree H1 y B2 se emplean en tareas de entrenamiento militar y vigilancia.
Si estos dispositivos fueran comprometidos, los atacantes podrían espiar operaciones, sabotar misiones o incluso reprogramar los robots para actuar de forma hostil. En entornos corporativos, un ataque podría permitir espionaje industrial o acceso remoto a redes empresariales.
Unitree, sin respuesta
Los investigadores detallan que intentaron una divulgación responsable contactando con Unitree desde abril de 2025. Sin embargo, las comunicaciones se vieron interrumpidas. En mayo, la empresa china llegó a sugerir que podría lanzar un programa de recompensas, pero no ofreció una solución concreta ni un calendario de parches.
Ante la falta de respuesta, los autores decidieron publicar la vulnerabilidad y el código de prueba (PoC) el 20 de septiembre de 2025, acompañados de un artículo académico titulado “Cybersecurity AI: Humanoid Robots as Attack Vectors”, disponible en arXiv.
Unitree, que planea una salida a bolsa valorada en 7.000 millones de dólares, no ha emitido un comunicado oficial sobre este incidente.
Un patrón de negligencia
No es la primera vez que la empresa china enfrenta acusaciones por su falta de seguridad. En 2024, la comunidad de investigadores descubrió una puerta trasera en la serie Go1 (CVE-2025-2894), que Unitree atribuyó a “código residual”. Sin embargo, los investigadores aseguran que los errores actuales repiten los mismos fallos estructurales: claves compartidas, autenticaciones débiles y uso de comandos sin sanitizar.
Esta repetición de vulnerabilidades demuestra, según Makris y Finisterre, una falta de cultura de ciberseguridad en el diseño de sus sistemas, pese a que estos robots se emplean en entornos críticos.
Consecuencias potenciales
El impacto de UniPwn podría ser devastador si no se corrige de inmediato. Los investigadores advierten que el fallo permite:
- Ejecución remota de comandos con privilegios de administrador.
- Creación de redes de robots infectados que se propagan automáticamente.
- Acceso no autorizado a cámaras, micrófonos y sensores.
- Sabotaje físico o ransomware robótico, reteniendo el control del dispositivo a cambio de un pago.
Los expertos subrayan que este tipo de ataques marcan el inicio de una nueva era de ciberamenazas, donde los robots físicos pueden ser tan vulnerables como los ordenadores.
Una advertencia para el futuro
El proyecto UniPwn se publica bajo licencia Creative Commons BY-NC-SA 4.0, lo que significa que su uso está permitido únicamente para fines educativos y no comerciales. Los autores recalcan que su objetivo no es fomentar el ataque, sino concienciar sobre la importancia de la seguridad en la robótica.
En palabras del propio Bin4ry: “Con gran poder viene una gran responsabilidad. Use esta información para construir sistemas más seguros”.
El incidente deja en evidencia que, en la carrera por crear robots más inteligentes, la seguridad sigue siendo el eslabón más débil.

