La empresa de inteligencia artificial Anthropic ha dado la voz de alarma ante el Senado de los Estados Unidos tras detectar lo que califica como el mayor ataque de destilación registrado hasta la fecha. Según una comunicación oficial remitida el pasado 10 de junio de 2026, operadores vinculados al gigante tecnológico chino Alibaba habrían ejecutado una campaña masiva y sistemática para extraer las capacidades intelectuales de Claude, el modelo de lenguaje avanzado de Anthropic.
Entre el 22 de abril y el 5 de junio de este año, los atacantes generaron más de 28,8 millones de interacciones utilizando casi 25.000 cuentas fraudulentas, violando los términos de servicio y las restricciones de acceso de la compañía. Este incidente no es solo una disputa comercial por propiedad intelectual, sino que escala a un problema de seguridad nacional, ya que Alibaba ha sido recientemente incluida en la lista de empresas militares chinas por el Pentágono. La gravedad radica en que estas técnicas permiten a competidores extranjeros obtener capacidades de IA de vanguardia sin invertir los miles de millones de dólares necesarios en investigación y desarrollo.
¿En qué consiste un ataque de destilación en IA?
Para entender la magnitud de lo ocurrido, es necesario explicar el concepto de ataque de destilación. En el mundo de la inteligencia artificial, la destilación es una técnica donde un modelo más pequeño (el estudiante) aprende a imitar el comportamiento y las respuestas de un modelo mucho más grande y complejo (el maestro). Aunque es una práctica común en el desarrollo legítimo de software para hacer que las IAs sean más ligeras y rápidas, cuando se hace sin permiso se convierte en una forma de ingeniería inversa industrial.
En este caso concreto, los operadores de Alibaba no buscaban simplemente usar la IA, sino recolectar sistemáticamente millones de respuestas de Claude para entrenar sus propios modelos, como Alibaba Qwen. Al hacerlo, consiguen capturar el conocimiento y las habilidades de razonamiento que Anthropic ha perfeccionado tras años de trabajo y una inversión masiva. Es, en esencia, copiar la receta secreta de un producto de alta tecnología a través de un volumen masivo de preguntas y respuestas diseñadas específicamente para extraer su lógica interna.
Lo que hace que este ataque sea excepcional es su escala industrial. Según el informe de Anthropic, los atacantes se centraron en las capacidades más valiosas y difíciles de replicar del modelo, como el razonamiento agéntico (la capacidad de la IA para actuar de forma autónoma), la ingeniería de software y la resolución de tareas de larga duración. Al extraer estas funciones, los laboratorios chinos pueden alcanzar niveles de competencia similares a los modelos estadounidenses punteros mucho antes de lo previsto, eliminando la ventaja competitiva que otorga la innovación original.
Por qué este ataque cambia las reglas del juego
La implicación más inmediata es económica, pero la más profunda es geopolítica. Anthropic sostiene que estos ataques invierten la lógica financiera que sostiene el liderazgo tecnológico. Mientras que las empresas estadounidenses asumen todo el coste y el riesgo de entrenar modelos de frontera (procesos que requieren miles de millones de dólares en infraestructura de computación y talento), los competidores chinos acceden a esos resultados casi gratis. Esto se traduce en un subsidio masivo de la inversión privada estadounidense hacia sus rivales directos.
Además, existe una preocupación crítica por la seguridad. La aparición de modelos con capacidades avanzadas, como el reciente Mythos Preview, ha demostrado que la IA es una herramienta fundamental para la ciberdefensa. Si laboratorios bajo la influencia del gobierno chino obtienen estas capacidades mediante el robo de propiedad intelectual, podrían desarrollar sistemas de ciberataque capaces de explotar vulnerabilidades de forma automatizada y a una velocidad nunca antes vista, un riesgo que está en el centro de la preocupación regulatoria en Washington.
Las diferencias en la seguridad de los modelos también son un punto de fricción. Según la carta, firmada por Sarah Heck, responsable de comunicación de política de Anthropic, los modelos desarrollados en China suelen lanzarse con salvaguardas mucho más débiles. Esto facilita que otros adversarios puedan manipularlos para actividades maliciosas que van en contra de los intereses internacionales, creando un ecosistema digital más inestable y peligroso.
Contexto: Alibaba en el punto de mira del Pentágono
Según Anthropic, la operación se intensificó justo después de que la Casa Blanca advirtiera, en un memorándum de abril del director de la Oficina de Política Científica y Tecnológica (OSTP), Michael Kratsios, a las entidades con base en China que dejaran de realizar destilación a escala industrial. Que una compañía que cotiza en la Bolsa de Nueva York y opera en Estados Unidos presuntamente ignorara esos avisos es parte de lo que ha disparado la reacción en Washington.
La situación se complica aún más porque, el pasado 8 de junio, el Departamento de Defensa añadió a Alibaba a la lista 1260H de empresas militares chinas. Esto refuerza el argumento de Anthropic de que el acceso ilícito a sus modelos no es solo un robo corporativo, sino una transferencia de tecnología que apoya directamente los objetivos de modernización militar de China. No es la primera vez que ocurre algo similar; en febrero, ya se detectaron patrones parecidos en otros laboratorios como DeepSeek, Moonshot y Minimax, que sumaron más de 16 millones de intercambios fraudulentos con Claude.
Conviene escuchar también a la otra parte. Alibaba no ha respondido públicamente a la acusación de destilación y, sobre la lista 1260H, ha ido más lejos: ha demandado al Departamento de Defensa, al que acusa de actuar de forma «arbitraria y caprichosa», y niega ser una empresa militar o formar parte de estrategia alguna de fusión militar-civil. Además, la propia Anthropic habla de «operadores afiliados a Alibaba y a Qwen», una fórmula que no equivale a una implicación corporativa probada de la matriz.
Tampoco conviene perder de vista que la carta es, además, un movimiento de política. Anthropic aprovecha para pedir a Washington que aclare las normas antimonopolio y permita compartir información sobre destilación entre empresas, que mantenga los controles de exportación de chips de IA avanzados y que sancione a quien recurra a estas técnicas. Es una compañía que compite de lleno con esos laboratorios chinos, de modo que su denuncia defiende a la vez la seguridad nacional y su propia posición de mercado.
Ante este escenario, en la carta enviada por Anthropic a los senadores Tim Scott y Elizabeth Warren, la compañía solicita medidas legislativas urgentes. Entre ellas, destacan la creación de sistemas de intercambio de información sobre amenazas entre los laboratorios de IA estadounidenses y el cierre de los agujeros legales que permiten a laboratorios extranjeros acceder a chips avanzados de Estados Unidos mediante redes de contrabando o centros de datos ubicados fuera de China.
El futuro de la soberanía tecnológica
¿Qué significa todo esto para el usuario de a pie? Estamos presenciando una nueva forma de guerra fría tecnológica donde la moneda de cambio es el dato y la capacidad de razonamiento artificial. La respuesta del gobierno estadounidense y de las grandes tecnológicas determinará si el modelo de innovación abierta y comercial puede sobrevivir frente a tácticas de extracción masiva. La tendencia actual sugiere que veremos una mayor cerrazón en el acceso a las APIs (interfaces de programación) de estos modelos y controles mucho más estrictos sobre quién y desde dónde se puede interactuar con una IA avanzada.
A pesar de la gravedad de la situación, el tono de la industria sigue siendo de resistencia. La colaboración entre el sector público y privado busca crear un frente común para asegurar que el liderazgo tecnológico no se diluya por ataques de imitación. El reto para los próximos años será encontrar el equilibrio entre mantener la IA accesible para el progreso global y proteger los cimientos de la propiedad intelectual que permiten que esa misma IA siga avanzando.
La fotografía de representación de este artículo pertenece a Brecht Corbeel y ha sido publicada en Unsplash

