Un tribunal federal de San Francisco ha emitido una sentencia clave que afecta al futuro del entrenamiento de modelos de inteligencia artificial. El juez William Alsup ha dictaminado que Anthropic, la empresa creadora del modelo Claude, hizo un uso justo (“fair use”) de libros para entrenar su sistema de IA. Pero también ha condenado a la compañía por haber creado una biblioteca digital con más de siete millones de libros pirateados.
Uso transformador: lectura para aprender, no para copiar
La decisión del juez Alsup, hecha pública el 24 de junio, establece que el entrenamiento de modelos de lenguaje como Claude con obras protegidas puede considerarse un uso transformador, lo que lo ampara bajo la doctrina del “uso justo” contemplada en la ley de derechos de autor de EE.UU. “Como cualquier lector que aspira a ser escritor, los LLMs de Anthropic se entrenaron con obras no para replicarlas, sino para crear algo diferente”, escribió el magistrado en su resolución.
Anthropic, respaldada por Amazon y Alphabet, celebró que el tribunal reconociera que su sistema de IA actúa de manera “transformadora” y “coherente con el propósito de los derechos de autor: fomentar la creatividad y el progreso científico”. La empresa argumentó que estudiar los libros permite a sus modelos aprender patrones lingüísticos sin reproducir el contenido original.
El problema de los libros pirateados
No obstante, el fallo también subraya un límite claro: Alsup determinó que almacenar libros pirateados en una biblioteca central no puede considerarse uso justo. La empresa, según la sentencia, descargó millones de obras desde repositorios ilegales como Books3, LibGen o Pirate Library Mirror, a sabiendas de que se trataba de copias no autorizadas.
Estos libros fueron conservados como un recurso permanente, incluso cuando la compañía decidió no utilizarlos en futuros entrenamientos de modelos. “No hay ningún argumento convincente para justificar por qué era necesario descargar copias piratas de libros que se podían haber comprado legalmente”, indica la resolución.
Un juicio en diciembre para determinar la indemnización
El juez ha fijado un juicio para diciembre de 2025 en el que se decidirá cuánto debe pagar Anthropic por la infracción. La ley estadounidense permite imponer indemnizaciones de hasta 150.000 dólares por obra en caso de infracción deliberada. Entre los autores afectados figuran Andrea Bartz, Charles Graeber y Kirk Wallace Johnson, que acusan a la compañía de utilizar sus libros sin autorización.
La demanda se presentó como una class action y es una de varias acciones legales emprendidas por escritores y medios de comunicación contra empresas como OpenAI, Microsoft o Meta. En todos estos casos, el concepto de “uso justo” se ha convertido en el argumento central para determinar la legalidad del entrenamiento de modelos con materiales protegidos.
Precedente clave para la industria de la IA
La resolución de Alsup es la primera en abordar directamente el uso justo en el contexto de modelos de lenguaje generativos. Según el juez, el hecho de que Claude no reproduzca los textos originales ni genere copias sustanciales fue decisivo. Sin embargo, el tribunal dejó claro que almacenar obras pirateadas sin utilizarlas también infringe los derechos de autor, independientemente del uso futuro.
Este fallo marca una línea divisoria importante: entrenar modelos de IA con libros puede estar permitido bajo ciertas condiciones, pero el origen de los datos importa. Descargar libros desde sitios ilegales para crear una biblioteca digital no tiene cabida dentro de las excepciones de la ley.
La decisión podría tener implicaciones profundas para todo el sector de la IA generativa. Muchas empresas entrenan sus sistemas con grandes volúmenes de datos, incluyendo libros, artículos y páginas web. A partir de ahora, las fuentes de esos datos podrían ser objeto de mayor escrutinio legal.
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