China ha lanzado una iniciativa que podría redefinir el papel de la inteligencia artificial en el escenario internacional. Durante la Conferencia Mundial de IA 2025, celebrada en Shanghái, el primer ministro Li Qiang propuso la creación de una organización global de cooperación en IA, con el objetivo de establecer un marco común para regular el desarrollo y uso de esta tecnología en todo el mundo.
Una respuesta a los desafíos globales de la IA
La propuesta busca establecer reglas consensuadas a nivel internacional para “guiar el desarrollo y uso de la IA”. Li Qiang señaló que esta tecnología, ya presente en múltiples aspectos de la vida cotidiana y sectores industriales, se ha convertido en “un nuevo motor de crecimiento económico”, pero también genera preocupaciones sobre riesgos y desafíos que deben abordarse colectivamente.
Shanghái como centro neurálgico
La sede provisional del nuevo organismo estaría en Shanghái, ciudad que el Gobierno chino considera ideal por su infraestructura y ecosistema tecnológico puntero. La ciudad ya alberga numerosos startups y centros de investigación dedicados a la inteligencia artificial, lo que la convierte en un polo de atracción para el talento internacional y la innovación.
Una llamada a la cooperación frente al individualismo
Li Qiang insistió en que “es urgente fomentar un mayor consenso sobre cómo lograr un equilibrio entre desarrollo y seguridad”. Rechazó el enfoque de desarrollo individualista y subrayó que “no importa cómo se transforme la tecnología, debe seguir siendo una herramienta que los humanos puedan aprovechar y controlar”.
El primer ministro también reafirmó la disposición de China para compartir su tecnología: “Estamos dispuestos a emprender investigación técnica conjunta con otros países y seremos más receptivos a compartir tecnología y productos de código abierto”.
El papel del Sur Global
Uno de los elementos más destacados de la propuesta es su enfoque en cerrar la brecha tecnológica entre regiones. La iniciativa busca garantizar que los países del Sur Global también se beneficien de la IA, mediante la transferencia de tecnología, proyectos conjuntos y programas de formación. Esta visión se alinea con el discurso de otros líderes como Dilma Rousseff, presidenta del Nuevo Banco de Desarrollo, quien participó en el evento y ha promovido políticas de colaboración tecnológica entre naciones emergentes.
Una estrategia frente a las restricciones estadounidenses
La propuesta china llega en un contexto de tensión tecnológica con Estados Unidos, que ha impuesto restricciones a la exportación de tecnologías avanzadas, especialmente semiconductores. Estas medidas, que buscan frenar el avance tecnológico chino, también han generado preocupación en otros países por su impacto en la colaboración científica y la innovación global.
Ante este escenario, la propuesta de una organización internacional aparece como una respuesta estratégica para contrarrestar el aislamiento tecnológico e impulsar una cooperación más amplia y equitativa.
Liderazgo global y dependencia tecnológica
China aspira a posicionarse como líder global en la gobernanza de la inteligencia artificial, pero enfrenta importantes desafíos estructurales. Aunque sus fabricantes de chips, como Huawei, han reducido la brecha con NVIDIA en capacidad computacional y eficiencia, persisten serios cuellos de botella en la producción y el desarrollo de software especializado.
El país aún depende en gran medida de hardware occidental para entrenar sus modelos más avanzados. Más del 90 % de los modelos de lenguaje chinos se han entrenado con chips de NVIDIA, debido a que los procesadores domésticos como el Ascend 910C tienen limitaciones de rendimiento, escalabilidad y soporte software.
A esto se suman las restricciones impuestas por EE. UU. sobre exportaciones de maquinaria de litografía avanzada y memorias de alta velocidad, que complican el aumento de producción de chips locales. Huawei y SMIC, los principales actores del ecosistema chino, necesitan apoyo estatal para mantener su competitividad frente a gigantes como TSMC.
En el frente del software, los chips chinos carecen de una pila robusta como CUDA de NVIDIA. Su alternativa, CANN, es considerada inestable y poco documentada, lo que limita su adopción por parte de desarrolladores de primer nivel.
Por tanto, aunque la propuesta de una organización global de cooperación en IA refuerza el papel diplomático de China, su capacidad para competir con Occidente en el desarrollo técnico de modelos sigue condicionada por factores estructurales. China aún tiene un largo camino por recorrer si desea cerrar definitivamente la brecha en compute e infraestructura con el mundo occidental.

