El cine africano mira a la inteligencia artificial con ilusión y con cautela. En el Durban FilmMart, el mercado de coproducción de Durban (Sudáfrica) que terminó el 12 de octubre, productores y creadores debatieron si estas herramientas pueden abaratar las películas y qué obstáculos deben superar antes.
El debate llega con un caso que ha dado de qué hablar: Asiri Ilu Awon Osu («Mystery of Osu Land»), un largometraje en yoruba que sus creadores presentan como hecho con IA en su mayor parte. Así lo recogen Variety y otros medios.
Mystery of Osu Land: una película yoruba hecha con IA
La película la firma el estudio nigeriano Mysterious Tech Studio, junto con la actriz de Nollywood Tanwa Hameed. Es una epopeya de ciencia ficción en yoruba de más de tres horas, dividida en dos partes. Según VP Land, se desarrolló en unos tres meses.
Este es el tráiler oficial de la primera parte, publicado por el propio estudio:
Los creadores afirman que la IA generó en torno al 80 % de las imágenes. El resto lo aportan la dirección humana y la interpretación de actores reales, que también ponen la voz. Es una cifra que dan ellos mismos y que no ha verificado nadie más.
Dicen además que es el primer largometraje fotorrealista y el más largo en yoruba hecho con IA. Se trata de una afirmación propia. Intentaron inscribirlo en los récords Guinness en una categoría nueva y la organización rechazó la solicitud porque esa categoría no existe oficialmente.
La película llegó el 5 de octubre al cine virtual Docuth, según el canal oficial del estudio. El estreno, además, tuvo un problema técnico. Según The Creative Brief, el día del lanzamiento la demanda superó la capacidad de la plataforma de streaming y sus servidores se cayeron. Es un ejemplo de lo que preocupa a la industria: hay público, pero la infraestructura no siempre aguanta.
Los responsables piden al Gobierno federal de Nigeria apoyo en políticas de IA, acceso a infraestructura digital y formación para el sector.
Más allá de Nigeria: cortos, festivales y dinero
El caso no es aislado. Según TheWrap, el director senegalés Hussein Dembel Sow hizo «Rose», un corto de seis minutos que combina imagen real con efectos de IA, por unos 1.000 dólares con el modelo de vídeo Marey de Moonvalley.
En Nigeria, la publicación recuerda que el creador de Lagos Malik Afegbua trabaja en «African LLM – V1», un modelo entrenado con datos culturales que ha reunido durante un año. Y que en 2025 se lanzó el Naija Artificial Intelligence Film Festival, con cerca de 500 propuestas de todo el mundo.
También hay obras más pequeñas, como «Ajaka Lori Okun», un cortometraje de cinco minutos sobre un príncipe yoruba creado por Abiodun Odu. Según The Creative Brief, tiene más de 200 secuencias y más de 600 instrucciones escritas. Odu reconoce que la IA aún no habla yoruba con autenticidad cultural y emocional.
Es una vía parecida a la de otras producciones que hemos contado, como Gods Don’t Give Gifts, la primera película de IA que busca el Óscar o Nightborne, de Neill Blomkamp.
Los obstáculos: datos caros, sesgos y pagos
En Durban, los ponentes coincidieron en que la IA puede igualar el terreno de juego, pero con límites claros. Variety recoge los principales:
- Conectividad. Datos móviles caros y conexiones lentas dificultan trabajar con modelos generativos y consumir contenido en streaming.
- Pagos. Las pasarelas de pago complican contratar herramientas internacionales. TheWrap añade que muchos servicios exigen créditos en dólares, lo que perjudica a los creadores nigerianos y de otros países africanos.
- Sesgos. Los modelos se desarrollan sobre todo en Estados Unidos y China, y suelen representar mal a las personas africanas.
La productora Tamara Dawit, de Gobez Media, lo resumió así: la IA refleja la sociedad y sus desigualdades. Samantha Kaine, de I.M.P.A.C.T., planteó cómo usar estas herramientas sin adoptar la estética de otros. Y Zukisani Karabo Mabece, de la productora sudafricana Digicine, que ha usado mucho la IA generativa, advirtió de que no es una pastilla mágica.
Hay un dato de contexto en TheWrap, que cita un estudio de Pew de octubre de 2025. En Nigeria, un 20 % de la población dice estar entusiasmada con la IA y un 24 % preocupada. En Estados Unidos son un 10 % y un 50 %, respectivamente.
Política pública: la lección de Sudáfrica
El riesgo de importar soluciones sin revisarlas tiene un ejemplo cercano. En abril de 2026, el ministro de Comunicaciones sudafricano, Solly Malatsi, retiró el borrador de la Política Nacional de IA porque al menos 6 de sus 67 citas académicas no existían, según TechSpot.
Malatsi dijo que lo más probable es que esas citas las hubiera generado una IA y que se incluyeron sin supervisión humana, algo que «no debería haber ocurrido». Lo contamos en su momento: Sudáfrica retira su política de IA por citas falsas generadas por IA.
Variety indica que en noviembre Ciudad del Cabo acogerá una cumbre sobre el futuro de la IA en África y el Sur Global.
Lo que viene: ambición y realismo
El cine africano ya tiene proyectos ambiciosos con IA y un público dispuesto a verlos. Lo que falta, según los propios profesionales, son infraestructura fiable, acceso a herramientas a precios razonables y modelos que reflejen la diversidad del continente.
Sow, citado por TheWrap, cree que un largometraje totalmente generado con IA tardará décadas, porque el último 10 % del realismo es lo más difícil. Dicho de otro modo: la tecnología abre puertas, pero la calidad, las historias y quién las cuenta siguen importando.
Imagen: Durban FilmMart

