La inteligencia artificial se sigue abriendo paso en las redacciones. En esta ocasión, La República, diario económico colombiano, ha utilizado un sistema basado en ChatGPT para adaptar todos los contenidos de su edición impresa del 15 de julio de 2025. El sistema convierte notas ya publicadas en su edición digital en versiones optimizadas para el papel.
Un paso más en la automatización editorial
La República es uno de los diarios especializados en economía más antiguos de Colombia. Fundado en 1954, su enfoque está centrado en información empresarial, financiera y de mercados. Con esta edición, el diario ha probado una herramienta de inteligencia artificial en su proceso editorial, sin que ello implique por ahora un cambio en su modelo de producción habitual.
Un sistema que transforma, no que crea
La herramienta utilizada, denominada “Escritor de notas La República IA”, no genera contenido original. Lo que hace es tomar artículos ya publicados en la versión digital del diario y transformarlos para que se adapten al formato impreso. El sistema reescribe el texto con un lenguaje más directo, cumple con criterios de extensión y estructura, y facilita la tarea de edición y diagramación.
Los contenidos pasan luego por la revisión de los editores, quienes ajustan estilo, corrigen detalles y supervisan el resultado final. No se trata, por tanto, de una edición escrita de forma autónoma por una IA, sino de una automatización parcial de un proceso ya existente.
Una edición con sello mixto
La edición impresa del 15 de julio incluye 43 noticias, 49 fotografías y 15 infografías realizadas con ChatGPT y, en el caso de las fotografías, también con Gemini. Los redactores de opinión del periódico también colaboraron realizando sus columnas semanales basándose en la IA. Como elemento visual adicional, el diario incorporó a “AmelIA”, una imagen generada por IA que representa a una editora joven, utilizada como recurso audiovisual para explicar cómo funciona el sistema.
Más que una declaración de principios o una apuesta estratégica a largo plazo, el uso de inteligencia artificial en esta edición parece responder a un interés puntual por explorar sus posibilidades dentro del flujo editorial. La decisión de aplicar la herramienta a toda una edición impresa permite al medio observar cómo encaja esta tecnología en su dinámica de trabajo, sin que ello represente necesariamente un modelo replicable.
¿Qué ha permitido esta prueba con inteligencia artificial?
Según lo documentado por el propio diario, una de las ventajas del sistema es su capacidad para estructurar los textos de acuerdo con los criterios del impreso: cada nota generada incluye un titular claro, una bajada informativa breve y un cuerpo dividido en párrafos cortos. También permite adaptar la extensión de los textos a las necesidades del formato papel, ayudando en tareas de diagramación.
El modelo no reemplaza al equipo editorial, sino que actúa como un asistente: los editores revisan cada versión generada, afinan el estilo y validan el enfoque. De este modo, el experimento ha servido para explorar si estas herramientas pueden optimizar ciertas fases del flujo de producción sin comprometer los estándares de calidad ni la responsabilidad periodística.
Además, el sistema fue empleado para ayudar en la selección y jerarquización de contenidos de portada, priorizando temas de interés para un público ejecutivo y profesional.
Un ejemplo del tipo de uso que se extiende en el sector
Este experimento se suma a otras iniciativas similares que están surgiendo en medios de todo el mundo. Uno de los referentes más recientes es Il Foglio, diario italiano que fue el primero en imprimir una edición completa generada por inteligencia artificial. En el caso de La República, el ejercicio parece más exploratorio que estructural. Tal como señala el editorial de ese día, “el objetivo de este ejercicio periodístico es materializar en la sala de redacción lo que hoy es etéreo: hacer toda una edición de un diario clásico dedicado a la economía”. No implica una transformación profunda del modelo periodístico, pero sí refleja un interés por probar las posibilidades de la IA en tareas de edición, jerarquización y adaptación de contenidos. La tecnología no sustituye el juicio profesional, pero comienza a integrarse, de forma puntual, en el engranaje diario de ciertas redacciones.
En ese sentido, la edición de La República no marca un antes y un después, pero sí muestra cómo algunos medios están explorando con cautela las posibilidades de la IA aplicada a sus procesos tradicionales.

