Un tribunal de apelaciones en Estados Unidos ha ratificado que las obras creadas de manera autónoma por inteligencia artificial (IA) no pueden ser protegidas bajo derechos de autor. La decisión se tomó en el caso de Stephen Thaler, un científico que intentó registrar una pintura generada por su IA llamada Creativity Machine.
El fallo confirma la postura de la Oficina de Derechos de Autor de EE.UU., que establece que para obtener un copyright es necesario que haya intervención humana en el proceso de creación. El caso abre un debate sobre el futuro del arte generado por IA y sus implicaciones legales.
Fallo en contra del copyright para IA: antecedentes y decisión judicial
La disputa comenzó en 2018, cuando Stephen Thaler intentó registrar la obra A Recent Entrance to Paradise (obra que ilustra esta noticia) a nombre de su IA Creativity Machine, argumentando que la máquina había creado la pintura de manera autónoma. La Oficina de Derechos de Autor de EE.UU. rechazó la solicitud en 2019, estableciendo que solo las obras con autoría humana pueden ser protegidas.
Tras dos intentos fallidos de apelación ante la misma oficina, Thaler llevó el caso a la justicia en 2022. Sin embargo, en agosto de 2023, la jueza Beryl Howell falló en su contra, afirmando que “la autoría humana es un requisito fundamental para un reclamo de copyright válido”.
Finalmente, el pasado martes, la Corte de Apelaciones del Distrito de Columbia confirmó la decisión de Howell. El panel de jueces concluyó que el término «autor» en la Ley de Derechos de Autor de 1976 solo se aplica a los seres humanos. En el fallo, se subraya que el uso de IA como herramienta en la creación artística no invalida el copyright, pero la IA no puede ser la única autora.
Las implicaciones del fallo para el arte generado por IA
Este caso marca un precedente clave en el debate sobre la propiedad intelectual en la era de la inteligencia artificial. La Oficina de Copyright ha permitido el registro de obras creadas con asistencia de IA, pero no aquellas generadas sin intervención humana.
El abogado de Thaler, Ryan Abbott, anunció que planean apelar la decisión ante el Tribunal Supremo de EE.UU. si fuera necesario. Abbott argumentó que el fallo deja una gran incertidumbre en la comunidad creativa, ya que no está claro dónde se traza la línea entre la colaboración humana y la creación autónoma de IA.
Este debate no es exclusivo de EE.UU. En otras jurisdicciones, como la Unión Europea, también se está discutiendo cómo regular los derechos de autor en relación con la inteligencia artificial. A medida que la tecnología avanza, los sistemas de IA son cada vez más capaces de generar obras complejas sin intervención directa de humanos, lo que plantea desafíos para la legislación actual.
Para Thaler, la decisión no solo afecta a su caso, sino que podría dejar sin protección a muchas obras generadas por IA en el futuro. “Si una máquina crea una imagen hermosa, debería haber alguna forma de protegerla”, afirmó el científico.
Por ahora, la postura oficial de EE.UU. es clara: sin un ser humano detrás de la creación, no hay derechos de autor. Sin embargo, con el rápido desarrollo de la IA generativa, es probable que esta cuestión vuelva a ser debatida en los tribunales en los próximos años.

