El pasado 28 de mayo, el MEIAC (Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo) acogió en Badajoz la jornada “Museos e Inteligencia Artificial”, organizada por la Junta de Extremadura, en colaboración con entidades como The AI Revolution, La Mola Studio y ARTYC content. Esta cita congregó a profesionales de museos, tecnólogos y expertos en humanidades para reflexionar sobre el papel que debe ocupar la IA en las instituciones culturales del futuro.
El evento culminó con una mesa de debate abierta donde se compartieron visiones críticas y esperanzadoras sobre el presente y el porvenir de la inteligencia artificial aplicada a los museos. Entre las intervenciones destacaron las voces de Alby Ojeda, diseñador narrativo senior y diseñador de producto; Ricardo Cano, Director General de Eve Museos + Innovación; Selene García, especialista en IA; Pedro Ortega, Doctor en Historia del Arte; y Ana Marcos y Alfonso Villanueva, colectivo de arte e ingeniería 3Dinteractivo.
Una herramienta con alma humana
Uno de los ejes del debate fue la necesidad de mantener la dimensión humana y emocional en los museos, incluso en plena revolución digital. Ricardo Cano alertó sobre el riesgo de que la tecnología desplace el foco del visitante: “Nos invade un discurso deshumanizado que tiene mucho que ver con la tecnología”, afirmó, insistiendo en que “los museos deben seguir siendo espacios de diálogo humano”.
Pedro Ortega reivindicó la centralidad de las humanidades en este nuevo escenario, subrayando que es el momento de incluir la IA en las disciplinas culturales para formar perfiles híbridos capaces de evaluar los impactos culturales y sociales de estas herramientas.
¿Es la IA buena o mala?
La pregunta provocó un animado intercambio. Para Alby Ojeda, la IA genera “ansiedad” porque pone en cuestión “cosas que hemos dado por sentadas”, pero recordó que “el ser humano sigue siendo un mono que pinta en las paredes”, y que esa creatividad nunca podrá ser sustituida.

Selene García coincidió en que el debate no es moral sino intencional: “No es si la IA es buena o mala, sino con qué intención la utilizamos”. La IA, dijeron, no actúa por sí sola; la responsabilidad recae en quienes la diseñan y emplean.
Democratización y acceso: ¿todo gratis?
Selene García expuso el cambio de modelo en el sector: “Cada vez hay menos herramientas gratuitas”, y aunque entiende que se cobre por servicios que consumen recursos, defendió que esto debe hacerse con responsabilidad. Se planteó la necesidad de crear herramientas de código abierto accesibles para todos, especialmente para preservar la cultura local frente a la homogeneización global que promueven los grandes modelos estadounidenses o chinos.
Desde esta perspectiva, Alby Ojeda abogó por un acceso libre: “Deberíamos obligar a que la IA sea patrimonio de la humanidad”. Recordó cómo, en los años 70, un apagón en Nueva York generó el caldo de cultivo del hip hop gracias al acceso no regulado a tecnologías.
Desinformación, sesgos y peligros culturales
Otro aspecto relevante fue el de los sesgos ideológicos y culturales integrados en los modelos de IA. Ojeda denunció cómo al generar imágenes o contenidos, las IA tienden a reproducir estereotipos de la cultura dominante: “Cuesta generar la imagen de una madre española agobiada; siempre aparece la madre americana perfecta”.
Los ponentes alertaron sobre la necesidad de supervisión humana y crítica cultural para evitar que la IA imponga una única visión del mundo, silenciando las particularidades locales.
Un futuro con formación y ética
El debate cerró con una llamada a la acción. Se reivindicó una inversión decidida en formación tecnológica desde las instituciones públicas y se subrayó la necesidad de que estas tecnologías no se conviertan en una moda impuesta, sino en herramientas útiles al servicio de la sociedad.
La jornada en el MEIAC, además de cumplir con los objetivos de promover la integración de la IA, fomentar su uso para atraer públicos diversos y ofrecer casos prácticos, evidenció también que el gran reto pendiente es garantizar una implementación ética, inclusiva y crítica de la inteligencia artificial en el ámbito museístico.
La fotografía de representación de esta noticia muestra a Pedro Ortega y Ricardo Cano durante uno de los descansos de The AI Revolution Badajoz 2025.

